El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, criticó el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York adverso al país, y consideró que el mismo ”amenaza a los mercados de deuda soberana mundial, incluso podría llevar a los EEUU a que no se vea como un buen lugar para emitir deuda soberana”.

En una columna titulada ”La Victoria de los buitres”, Stiglitz sostuvo que el reciente fallo, que confirma pagarle el 100 % a los fondos buitre aún con fondos del 93% que ingresó a los canjes de deuda anteriores, ”al menos, hace inviables todas las reestructuraciones de deuda en los contratos de deuda estándar”.

Para Stiglitz, la sentencia ”ha volcado” lo que para el académico es ”un principio básico del capitalismo moderno, que cuando los deudores no pueden pagar a sus acreedores, se necesita un nuevo comienzo”.

Stiglitz consideró ”tendencioso el fallo del tribunal de EE.UU., y económicamente peligroso, muestra por qué necesitamos un sistema (mundial de reestructuraciones de deuda) ahora”, exhortó.

El académico cruzó al accionar de los fondos buitre como aquel del ”multimillonario Paul E. Singer, que vieron tribulaciones de la Argentina como una oportunidad para obtener grandes beneficios a costa del pueblo argentino”.

Según Stiglitz, ”los fondos buitres han planteado la codicia a un nuevo nivel y se aprovecharon de una cláusula contractual estándar (denominada pari passu) destinado a garantizar que todos los solicitantes reciben el mismo trato”.

”Aunque parezca increíble -agregó-, la Corte de Apelaciones de EE.UU. para el Segundo Circuito de Nueva York decidió que esto significaba que si Argentina paga en su totalidad lo que se le debía a los que habían aceptado la reestructuración de la deuda, tiene que pagar en su totalidad lo que se le debe a los buitres”, cuestionó.

Para el Nobel, Argentina aplicó en los canjes 2005 y 2010 ”el equivalente de un ‘Capítulo 11´ reestructuración de la deuda corporativa estadounidense, en el que tenedores de bonos se conviertan en nuevos accionistas”, con lo que fue el otorgamiento del cupón atado al PBI, que permitió al país asociar a los bonistas al crecimiento del país y lograr finalmente un pago mayor a la quita ofrecida.

Stiglitz remarca que hoy no existe un sistema mundial para el tratamiento de quiebras de los países. ”Para los conflictos internos de deuda, los países tienen leyes y los tribunales de bancarrota. Pero no existe tal mecanismo para resolver las controversias internacionales de deuda”, dijo.

”Después de la crisis argentina, -recordó-, el gobierno del presidente George W. Bush vetó propuestas para crear un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana. Como resultado, no hay ni siquiera la pretensión de intentar reestructuraciones justos y eficientes”, se lamentó.

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