Sólo 3 provincias concentran el 70% de las exportaciones

Las exportaciones argentinas de bienes, que en total llegaron en el último registro anual a 56.787 millones de dólares, tienen una historia de concentración geográfica interna. Sólo tres provincias concentran más del 70% del total exportado. Así, en 2015, sumadas las ventas externas provenientes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, se generó el 71% del total de exportaciones argentinas de bienes.

En 2015, la provincia de Buenos Aires (como ocurre históricamente) con más de 18.000 millones de dólares, fue la principal exportadora argentina. Y hubo en nuestro país sólo dos provincias que superaron los 10.000 millones de exportaciones anuales.

Si se evalúa la participación porcentual de las exportaciones de cada provincia en el total argentino, se constata que Buenos Aires genera un tercio del total (33%), mientas Santa Fe genera ahora 23% y Córdoba, el 15%. Y para completar el panorama (y descubrir la asimetría al respecto) puede decirse, además, que, más allá de las tres ”grandes” referidas, hay un grupo de 14 provincias que generan cada una sólo 1% o menos del total de exportaciones; mientras otras 5 generan 2% del total (individualmente) cada una.

Así, se constata un mapa de gran diferencia entre pocos que exportan mucho y muchos que exportan poco; y -por ende- se puede entender el diferente interés estratégico en el comercio internacional de las diversas provincias (muchos lo encuentran irrelevante o pueden incluso tener en sus territorios más fuerzas políticas internas partidarias del proteccionismo que de impulsar el acceso a mercado externos).  

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Ahora bien, la evolución reciente muestra interesantes movimientos. En términos absolutos se advierte que, desde el inicio de la década (2011), todas las provincias han visto descender las exportaciones, acompañando el descenso general de ventas externas del país (de casi 30.000 millones de dólares en 4 años para toda la Argentina). En este sentido, sin embrago, la afección no fue igual para todas y, en particular, es dable destacar que la provincia de Buenos Aires vio reducidas las exportaciones desde 2011 en casi 10.000 millones de dólares, mientras el descenso en Santa Fe fue de alrededor de unos 5.000 millones y en Córdoba la baja fue de aproximadamente 2.000 millones de dólares.  

Y en cuanto a la incidencia en el total, en un análisis histórico reciente puede constarse que en los últimos diez años Buenos Aires descendió desde representar (en 2006) 38% del total hasta generar el 33% del total (lo que se explica porque es una provincia en la que las exportaciones industriales tienen mayor relevancia que en otras; y son esas exportaciones industriales las que han perdido participación en el total argentino, dado que casi el 70% del total de exportaciones argentinas ya está compuesta por productos de origen agropecuario, sean primarios o manufacturados, mientras hace un lustro esa incidencia era de unos 10 puntos menos, y hace 15 años las exportaciones de origen agropecuario representaban poco más de la mitad del total). Más aún, en una serie más larga se constata que hace 20 años Buenos Aires explicaba casi la mitad del total (49%), por lo que ha perdido en 20 años alrededor de 15 puntos porcentuales.  

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Dicho una vez más, eso se explica por la evolución de las agroexportaciones, más relevantes en términos relativos en Santa Fe y Córdoba. Y por eso las provincias de Santa Fe y Córdoba (las otras dos de las ”tres grandes”) crecieron en relevancia relativa pasando en un decenio respectivamente (desde 2006 hasta 2015) de 19% a 23% -Santa Fe- y de 10% a 15% -Córdoba-. Al inicio del siglo (2001), Buenos Aires representaba el 38% del total, Santa Fe generaba el 16% y Córdoba, el 10%; y hoy -15 años después- esa participación relativa -como se señaló antes- decreció para Buenos Aires. Y creció para las otras dos.  

Este fenómeno plantea la necesidad estratégica de revisar la brecha de competitividad geográfica entre quienes exportan y quienes (virtualmente) no lo hacen, en la medida en que allí donde más se exporta se incrementa la calidad de la oferta agregada, se mejoran los niveles de empleo, se facilitan procesos de inversión, se logran mejores cadenas de valor y se alientan clusters virtuosos; y -por su parte- también la necesidad de asignar más relevancia a diferentes economías regionales para llevar a otras provincias a un incremento en su participación en las exportaciones totales.

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