Reforma de la Ley de Entidades Financieras de la dictadura: ¿llegó la hora?

Son varias las motivaciones que podrían llevar al gobierno a encarar, finalmente, la reforma de la Ley 21.526 de Entidades Financieras vigente y que fuera promulgada el 14 de febrero de 1977 por inspiración del entonces Ministro de Economía de la dictadura José Martínez de Hoz.

Es que, por un lado, se acaba de producir la enésima corrida cambiaria del último período que puso de manifiesto los múltiples recovecos que la normativa vigente deja planteados a la hora de operatorias en los márgenes del sistema financiero y que son funcionales a esos embates.

Pero, superada circunstancialmente la última corrida, que se manifiesta en la reducción de la brecha entre el mercado legal e ilegal de divisas, siguen resonando los datos de la economía real que empiezan a consolidar un cuadro de desaceleración y estancamiento de la producción y el consumo.

”El proyecto es para que los bancos cumplan su función. No es contra los bancos sino a favor de los usuarios de servicios financiero”.
Además, en contraste con los diferentes sectores productivos, la rentabilidad del sistema bancario se mantiene por encima del promedio de cada uno de los diferentes sectores de la economía.

Por ese motivo, no llamó la atención que, el recientemente designado presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, haya dejado trascender hace pocos días su intención de ”crear las condiciones” para avanzar sobre la relegada reforma de la ley de entidades financieras.

El proyecto de Ley de Servicios Financieros para el Desarrollo Económico y Social, que el diputado y presidente de la comisión de finanzas de la Cámara Baja, Carlos Heller presentó hace ya cuatro años, podría ser el punto de partida para la discusión.

Su tratamiento había sido relegado en favor de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA ocurrida bajo la gestión de Mercedes Marcó del Pont en el BCRA que entró en vigencia el 6 de abril de 2012 y que estableció taxativamente que, si bien la entidad mantendría su autonomía, debería actuar ”en el marco de la política del gobierno nacional” y para eso podría orientar el crédito, establecer las reservas de libre disponibilidad, y regular toda actividad vinculada con el sistema financiero y cambiario.

Es así que, desde entonces a esta parte, la entidad pudo establecer diversas resoluciones que le permitieron orientar y segmentar el crédito hacia la producción, el consumo y el ahorro en moneda nacional.

Una de las primeras y más relevantes fue la comunicación 5319 que, el 5 de julio de 2012, estableció la obligatoriedad a los bancos de otorgar en forma semestral créditos a la producción equivalentes al 5% de sus depósitos.

Una de las más recientes, en línea con la segmentación de las tasas de interés y el direccionamiento del crédito fue la que se estableció bajo la gestión de Alejandro Vanoli y que apuntara a garantizar tasas de interés para los plazos fijo en pesos en un nivel del 23% vinculándolas, además, al movimiento de la tasa Badlar.

Esta medida buscó también quitar presión sobre el mercado de cambios paralelo fomentando el ahorro en moneda nacional como un recurso para hacer frente a los embates sobre el sistema cambiario.

Con todo, las atribuciones que otorgara la nueva Carta Orgánica del BCRA, además de estar sujetas a la voluntad circunstancial de las autoridades monetarias, operan en el marco de una ley que, por ejemplo, permite a las entidades desarrollar todas las operaciones que no estuvieran prohibidas expresamente ofreciendo un marco legal demasiado amplio para un sector en permanente transformación y con recursos cada vez más amplios y difusos en términos de movilidad del capital y fuentes de financiamiento.

Según el último informe del CEFID-AR sobre los préstamos bancarios al sector privado no financiero relativo al mes de septiembre de 2014, del total de los créditos vigentes promedio en pesos por un monto de $506.231, un 49,7% corresponden a aquellos destinados a empresas y un 50,7% para familias.

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En esté último segmento, el ítem de préstamos hipotecarios explica apenas un 4,6% del total cuando los relativos a los ítems de tarjetas de crédito y personales acaparan un 39,8% del total lo que es el reflejo de un sistema financiero volcado a los créditos de corto plazo, con altas tasas de interés y alejados de la inversión productiva que sirven para garantizar altas tasas de rentabilidad para los bancos.

Carlos Heller, como ya se dijo, autor del proyecto que podría ser considerado la base de una nueva normativa, explicó a Tiempo Argentino los principales ejes de su propuesta: ”Lo primero son los conceptos. El proyecto declararía al sistema financiero como un servicio de interés público, como lo es el sistema hidrocarburífero. Es decir que el interés del conjunto de la sociedad está por encima del prestador individual. Un segundo punto es que los “clientes” pasan a llamarse “usuarios de servicios financieros” ampliando sus derechos. La tercera cuestión es que la ley actual plantea que los bancos pueden hacer todo lo que quieran menos lo que tienen expresamente prohibido. Nosotros planteamos que los bancos podrán hacer sólo aquellas operaciones para las que están expresamente habilitados. Permite que, a partir del interés público, se establezcan sus actividades. Limita posibilidades elusivas, la imaginación creativa y un largo etcétera. Por último, el proyecto avanza en la orientación del crédito. Establecería que el 50% de la cartera de los bancos debe estar orientada a Pymes y a créditos hipotecarios para primer vivienda. Proponemos también regulaciones en lo que hace al tamaño. Un sistema más democrático desde el punto de vista de su horizontalidad y una menor puja hacia arriba de los costos por vía de la competencia”. resumió.

Es decir que, por un lado, pondría un límite a las operatorias en los márgenes del sistema financiero y a sus consecuencias sobre el mercado cambiario, y por el otro, también operaría como un instrumento clave para el estímulo del mercado interno.

Andrés Asiain, Director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, consultado sobre los motivos por los cuales el tema podría recobrar centralidad en la agenda oficial, opinó que, ”se saca a la luz ahora porque el sector financiero fue uno de los actores que estuvo detrás de las movidas para desestabilizar al gobierno a través de operaciones cambiarias como el Contado con Liqui y el dólar Bolsa. Del intento de mantener un relación armónica con el sector a través de Juan Carlos Fábregas se pasó a una política de ponerle el ojo y regularlo y evitar ese tipo de comportamiento. Al no haber ya una estrategia de alianza con el sector financiero muchas leyes que estaban demoradas ahora tienen una posibilidad política mayor.” conjeturó.

El propio Carlos Heller, consultado sobre las posibilidades de que ahora sí su proyecto sea considerado por el Parlamento, señaló que ”soy optimista desde que lo presenté porque creo que hace falta. Es que contribuiría a solidificar la líneas del modelo del país que se está tratando de construir. Si bien no tuve contacto directo con el ejecutivo, he escuchado al presidente del BCRA referirse al tema y entiendo que tiene ciertas referencias cuando dice ciertas cosas. Creo que, ahora sí, existe una voluntad política de encarar esta reforma”.

Además, para graficar el consenso y la viabilidad para que el proyecto efectivamente avance en su consideración, explicó que, ”he escuchado al secretario general del gremio bancario que dijo que era urgente una reforma de la ley y declaraciones de organizaciones empresarias como CAME y Apyme”,

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Con todo, a diferencia de la opinión de Asiain, aclaró que ”el proyecto es para que los bancos cumplan su función. No es contra los bancos sino a favor de los usuarios de servicios financiero”. explicó.

Según Alan Cibilis, Director del Área de Economía Política de la Universidad Nacional General Sarmiento, ”es probable que la coyuntura plantee la necesidad de un mayor control sobre el sistema bancario. Todavía no está orientado a los sectores productivos de la economía real sino al financiamiento del consumo. La tendencia, desde la crisis de 2001, ha sido la de pautar ganancias extraordinarias, mayores incluso que en la década del noventa, y una caída del porcentaje de financiaciones a los sectores manufactureros e incluso al sector primario en favor de los créditos al consumo, más caros y de corto plazo. La fuente de ganancias de los bancos han sido las comisiones y las inversiones fiancieras. No es un sistema que priorice la inversión productiva”. alertó.

Para Heller, ”si bien hubo un retraso porque el manejo de los tiempos políticos los fijan los que tienen la responsabilidad de dirigir, en el medio hubo avances notables porque se refomó la carta orgánica del BCRA que contiene mucho de lo que nosotros planteamos aunque nuestro proyecto avanza mucho más profundo. Transforma un montón de “podrán” en un montón de “deberán”. Una ley taxativa dejaría menos margen interpretativa al funcionario” graficó.

Para Andrés Asiain, sin embargo ”la potencialidad transformadora de la reforma de la carta orgánica es mayor, incluso, que una reforma de la ley de entidades financieras. No hay que hacerse la ilusion de que con la reforma de la ley se termina la hegemonía del sector financiero en la economía. Puede implicar ciertas regulaciones y dar prioridad a algunos sectores.”. explicó. Pero, recordó, ”lo más importante de la reforma financiera de la dictadura fue que rompió con la nacionalización de los depósitos desarrollada bajo el peronismo que hacía que un banco tomaba depósitos por cuenta y orden del BCRA que orientaba el crédito y manejaba la totalidad del crédito de la economía. Hoy el BCRA sólo controla una parte del crédito”, aclaró.

Para el diputado de Nuevo Encuentro, en realidad, ”Los depósitos nunca se nacionalizaron en la Argentina.Se centralizaron y se pusieron a las entidades a captar, por orden y cuenta del BCRA. Los bancos tenían libertad para elegir a los deudores pero tenían la obligación de prestar a los destinos y las condiciones que establecía el Central. Llevaron los encajes al 100%. En nuestro proyecto nos proponemos direccionar la mitad de esa proporción”. relativizó.

.Para Asiain se podría aplicar ”una suba de los encajes que permita una remuneración de los ahorristas. Hoy se hace indirectamente y en forma voluntaria a través de la emisión de Lebac. Subir los encajes permitiría que el crédito ya no esté fundamentado sobre la base de la pauta de negocios de los bancos comerciales sino en la política estratégica que establezca el BCRA en lo que hace a inversiones públicas, de infraestructura, de hidrocarburos y un abanico más grande de creación de lineas de crédito”. concluyó.

Por último Carlos Heller recordo que ”Martínez de Hoz, cuando presentó el proyecto de ley que está vigente, dijo que era ‘el más importante en materia económica que marcará los ejes de nuestra política y de muchos años de la vida argentina’. Si la filosofía de la ley es la de construir una sociedad distinta, en algún momento, y pareciera que es ahora, tengo que tirar abajo la estructura jurídica que permitió que se construyera el modelo de país que se hizo desde el 76”. reflexionó.

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