La medida favorece de manera directa la inversión de la industria automotriz donde hay más de 3.800 millones de dólares comprometidos a 2017 para aumentar la capacidad de producción.

El nuevo esquema tendrá una vigencia de seis meses y su renovación estará sujeta a los resultados que se registren en la materia. ”En el caso de los autos la tasa pasará al 10% en los vehículos que superen los 350.000 pesos (de precio), y al 20% en los de más de 800.000 pesos”, anunció esta tarde el ministro de Producción, Francisco Cabrera, en declaraciones a la prensa efectuadas en el Palacio de Hacienda. Hasta el momento, el impuesto interno era del 30% para los coches de gama media, y del 50% para los considerados ”de lujo”, ya sean importados o nacionales. En el caso de las motos, el 99% de la producción nacional no pagará impuestos internos ya que sólo tributarán un 10% las que superen los 65.000 pesos, y las embarcaciones, la tasa del 10% se aplicará cuando superen los 400.000 pesos, con lo que quedarán excluidas alrededor del 70% de las producidas a nivel local.

Cabrera explicó que las modificaciones se publicarán mañana en el Boletín Oficial y tendrán una vigencia de seis meses renovables, tiempo en el cual se verificará si se logran los objetivos de aumentar la producción y la llegada de las inversiones comprometidas por las terminales. ”Estamos eliminando trabas y distorsiones que limitaron la inversión con el foco en la generación de más y mejores empleos”, dijo Cabrera y subrayó que las terminales automotrices ”anticiparon inversiones por 3.800 millones de dólares hasta 2017 porque hay confianza en la capacidad del país productivo que está despertando”.

La medida que dio marcha atrás con el ”impuestazo” de Kicillof fue acordada este mediodía durante una reunión en la que participaron los titulares de las carteras del denominado Gabinete Económico, que se llevó a cabo en el Salón Scalabrini Ortiz del Palacio de Hacienda. En el encuentro estuvieron los ministros de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay; de Agroindustria, Ricardo Buryaile; de Energía y Minería, Juan José Aranguren; y Cabrera.

También fueron de la partida el titular de la AFIP, Alberto Abad; el viceministro de Hacienda y Finanzas, Pedro Lacoste; el secretario de Hacienda, Gustavo Marconato, y el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Luciano Laspina.

Luego que el Gobierno oficializara la medida, las terminales automotrices nucleadas en ADEFA manifestaron su beneplácito.

”Sin dudas la modificación (del impuesto interno) realizada por el Gobierno permitirá a las empresas contar con previsibilidad para planificar y aumentar la producción y comercialización de vehículos que se han visto afectados, aumentando la oferta de modelos y las fuentes de trabajo en la cadena automotriz”, destacó Enrique Alemañy, presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) a través de un comunicado.

El directivo consideró que las medidas adoptadas recientemente ”son un paso importante en el camino de ejecución de una agenda de mediano y largo plazo, enfocada en el diagrama de una política industrial sustentable en el tiempo. Premisa que de manera permanente hemos impulsado desde la entidad”.

Cabrera, por su parte, consideró que el impuesto interno a los autos de alta gama era ”sólo un mecanismo más para intentar contener el tipo de cambio. En dos años de vigencia, no sólo no logró su objetivo sino que generó freno a la producción, caída de empleo y distorsión de precios”.

Recordó el compromiso del Gobierno de ”poner en marcha la economía y lo estamos cumpliendo. Al terminar con el cepo cambiario pudimos eliminar las retenciones a las exportaciones industriales y las DJAI que tanto daño hicieron a nuestra economía”.

En tanto, el secretario de Industria, Martín Etchegoyen, dijo que ”la recaudación por el impuesto anterior era insignificante y la distorsión de precios, extraordinaria”.

”Había vehículos de gama media que se producían en la Argentina pero no se comercializaban porque el impuesto los transformaba en inaccesibles. Con esta normalización, gana la producción y ganan los usuarios porque van a bajar y estabilizarse los precios de todos los vehículos”, aseguró.

La reducción de la tasa también es un dinamizador directo para las fábricas de motos y embarcaciones, dos sectores integrados principalmente por pymes que habían sufrido el impacto impositivo y ahora podrán aumentar sus planes de producción con miras a 2016.

El decreto que se publicará hoy en el Boletín Oficial tendrá una vigencia de seis meses ”con el objetivo de analizar el comportamiento del sector, monitorear los niveles de importación y realizar las modificaciones que se consideren necesarias en favor de la industria nacional y el empleo”, subrayó Cabrera.

El Congreso había aprobado el aumento de los impuestos internos para los autos y motos de alta gama, embarcaciones y aeronaves deportivas; un proyecto que había lanzado Axel Kicillof a días de haber asumido como ministro de Economía luego de la derrota electoral de 2013. La intención era frenar la transferencia de pesos a dólares a través de la compra de unidades de alto valor de mercado, que se ofrecían a cambio del valor oficial de la divisa. Eran tiempos de plena vigencia del cepo cambiario, impulsado desde octubre de 2011 y que para el segundo semestre de 2013 estaba en plena vigencia. El Gobierno incluso preveía recaudar unos 1.000 millones de pesos extras, cifra que nunca se logró ya que, a cambio, lo que se produjo es una distorsión plena del mercado automotor.

Originalmente se establecía una alícuota del 30% sobre los vehículos concebidos para el transporte de personas (excluidos los autobuses, colectivos) los preparados para acampar y los chasis con motor y motores para los vehículos precedentes, cuyo precio sin impuestos sea entre $ 170.000 a $ 210.000. Se segmentaban además los valores y se fijaban para los automóviles que superan los $ 210.000 una alícuota del 50%. En el caso de las motos fue de 30% cuando su precio sin impuestos se encuentra entre los $ 22.000 y $ 40.000 y en 50% cuando su precio sin impuestos supere los $ 40.000. Para las embarcaciones concebidas para recreo o deportes y los motores fuera de borda se estableció una alícuota del 30% cuando su precio sin impuestos se encuentre entre los $ 22.000 y $ 170.000 y del 50% cuando su precio sin impuestos fuera superior a $ 170.000. En el caso de las aeronaves, aviones, hidroaviones, planeadores y helicópteros concebidos para recreo o deporte, se establece una alícuota del 50% cuando su precio sin impuestos fuera superior a $ 170.000.

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