En el marco de las medidas a tomar para mejorar la competitividad de la industria, el gobierno empezó a estudiar seriamente un plan para reducir la injerencia de los camiones en el transporte de cargas, priorizando en el mediano y largo plazo una red ferroviaria que rompa con la hegemonía de la distribución rodante: hoy, casi nueve de cada diez mercancías se mueven de un destino a otro en camiones. Ayer, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, adelantó que en los próximos días se firmará un acuerdo comercial con financiamiento de China (U$S 2500 millones), para la compra de material ferroviario para apuntalar el Belgrano Cargas.

”La presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) nos pidió bajar los costos de la logística, que la producción del país pueda tener menor costo de transportes para poder contar con mayor competitividad”, dijo el funcionario en declaraciones radiales. Y agregó que ”estamos garantizando que todas las líneas ferroviarias de cargas ingresen al puerto, estamos poniendo en valor una terminal del puerto”. Además, explicó que se está trabajando actualmente en el Ferrocentral y el Mesopotámico, ”que estaban en manos de empresas brasileñas que no cumplieron los términos de la concesión”.

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Los datos numéricos muestran que es urgente y necesario un giro en la política de transporte de cargas, ya que los desequilibrios empezaron a influir no sólo en los costos, sino también en cuestiones colaterales.

Actualmente, y según uno de los últimos estudios del departamento de Economía de la UIA (CEU) al que accedió Tiempo Argentino, en el país la logística estuvo monopolizada hasta el año 2011 en más del 84% por camiones, menos de un 10% se transportó vía ferrocarriles de carga, y el resto por hidrovía. Una parte muy menor se distribuyó en aviones. En tanto que en 2012 y 2013 la evolución siguió poniendo a los camiones como eje, acercándose al 90% del total de los fletes. La estadística es llamativa aunque casi habitual en los países de la región, ya que en Brasil la proporción es de 70% en camiones y 30% en trenes. Las grandes diferencias vienen en la equiparación con los países desarrollados: en Estados Unidos, el 50% son camiones y el otro 50%, trenes.

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La disparidad entre ambas formas de logística encarece el costo interno de transporte incluso en relación a precios internacionales. Del mismo informe de la UIA se desprende que, actualmente, llevar una carga de Buenos Aires a Salta por camión cuesta unos U$S 2000; mientras que llevar la misma carga en barco desde el puerto de Buenos Aires hasta el de Rotterdam (Holanda), asciende a U$S 3000. En este escenario, la iniciativa que ha tomado el gobierno se torna relevante hasta para el consumidor minorista. Es que, hasta el año 2011, el costo logístico equivalía entre un 16 y un 22% del precio de un producto final. Mientras que en 2012 y 2013, esa injerencia ya es superior al 30 por ciento. Por esta razón, los empresarios creen que una matriz de transporte más equilibrada podría contribuir a una política de mayor estabilidad de precios minoristas.

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Infonews

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