Qué impacto tendrá la elección de Brasil en Argentina

En la segunda vuelta del 28 de octubre los brasileños elegirán presidente entre dos opciones bien diferentes.

La elección presidencial en Brasil resulta importante para definir el rumbo político, económico y social de ese país, con fuerte influencia sobre América Latina, aunque desde una visión local resultará importante por cómo podría impactar sobre la economía argentina. Son las dos mayores economías de Sudamérica e importantes socios comerciales.

Existen algunas semejanzas entre ambas economías en los últimos años. Son países que crecieron mucho cuando el contexto internacional resultó favorable a América Latina en buena parte de la década pasada, pero dado que ninguno realizó reformas estructurales en ese período para afrontar posteriores años menos afortunados, sus economías se estancaron y cayeron durante buena parte de la década actual.

La diferencia es que desde 2011 la economía de Argentina sube los años impares y cae los pares, mientras Brasil creció poco durante varios años, hasta que pasó por una profunda recesión en 2015-2016, con una caída acumulada del producto interno bruto superior al 7% en ese lapso. En 2017, mostró una leve mejora del 1%, y en 2018 no crecería mucho más que eso.

Ambos países muestran, por lejos, la mayor presión tributaria de América Latina, y también voluminosos niveles de gasto público, que los llevaron a déficits financieros cercanos al 7% del PIB el año pasado.

También presentan pesadas deudas públicas, aunque en Brasil la mayor parte es deuda interna, además de que cuenta con reservas en su banco central muy superiores a las de Argentina.

Otra clara similitud es que en ambos países se desarrollan procesos judiciales en los que se investigan y condenan graves hechos de corrupción.

Una diferencia importante radica en que el “Lava Jato” de Brasil lleva más años e involucra a políticos de varios partidos (aunque afecta más al Partido de los Trabajadores), mientras las causas de Argentina (cuadernos y otras investigaciones en curso) son más recientes e involucran sobre todo a políticos y funcionarios de los gobiernos que administraron el país entre 2003 y 2015.

Como consecuencia de estos procesos, en Brasil se ha condenado a 12 años de prisión al ex presidente Lula da Silva, mientras en Argentina existe un proceso judicial y pedido de prisión preventiva para Cristina Fernández, en ambos países por causas ligadas a hechos de corrupción.

Consecuencias
Las vías por las cuales el proceso político de Brasil puede repercutir sobre la economía argentina son básicamente las siguientes:

Vía comercial: Brasil es el principal cliente para Argentina, y Argentina, el tercer cliente para Brasil. Además, Brasil compra a la Argentina principalmente manufacturas de origen industrial (MOI), en especial automóviles y autopartes.

De modo que la recuperación de la demanda del vecino país repercute rápido sobre ventas argentinas de alto valor agregado (aquí se beneficia en buena medida Córdoba), así como sobre productos regionales como frutas, aceitunas y aceite de oliva.

De hecho, ante el mayor tipo de cambio y la recesión argentina que se observa desde el pasado abril, en los últimos meses de 2018 ya se registra una mejoría de nuestro saldo comercial con Brasil.

Integración regional: importa no sólo por el Mercosur, un proceso integrador que avanza poco (o quizá retrocede) en los últimos 15 años, sino también para visualizar las decisiones políticas que se toman en ambos países respecto de otros procesos de integración, en forma conjunta o individual, entre los que se destaca el proceso de negociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE)

Repercusión económica de los procesos políticos y judiciales: en Argentina se observará con atención el resultado del PT en las elecciones de Brasil, porque servirá como referencia de lo que pueda pasar con el kirchnerismo, y por esa vía afectar la evolución de la economía local antes de las elecciones de 2019, a partir del curso que tomen las inversiones reales y financieras en el país.

Los candidatos
Jair Bolsonaro, con su perfil de derecha y reaccionario, se ha beneficiado del hastío de los brasileños hacia la corrupción, con su consecuente desconfianza generalizada hacia la clase política tradicional.

También se ha beneficiado con el aumento observado en los índices de inseguridad, que llevan a que una porción de la ciudadanía reclame por mayor acción policial.

En materia económica, si bien resulta aun una incógnita, se estima que podría continuar en la línea de reformas ya realizadas por el actual presidente Michel Temer (contención del gasto público, reforma laboral), así como emprender una reforma del costoso sistema de pensiones brasileño.

Su perfil nacionalista arroja dudas respecto de la forma en que conducirá los procesos de integración regional de Brasil.

Existen dudas, también, respecto de cómo logrará aprobar sus propuestas de reformas en el Congreso.

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