Precios Cuidados ya representa hasta el 60% de las compras

El Programa Precios Cuidados, que establece una canasta de productos que hacen de valores de referencia para el consumidor, regirá por un año más desde el próximo mes de enero, luego de una serie de negociaciones entre los supermercados y la Secretaría de Comercio.

Resistido inicialmente por los productores de alimentos y de artículos de consumo masivo, el programa se ganó un lugar entre todas las partes que participan del programa por los números concretos que presenta. Según un informe de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) al que accedió Tiempo Argentino, en lo que va de este año la demanda global promedio de los 383 productos de Precios Cuidados se incrementó en un 800%, con picos del 1000% en aceite, yerba, azúcar, leche y harina.

Según datos que manejan los supermercados, el nivel de conocimiento de Precios Cuidados es elevado y los consumidores usan el programa como una herramienta habitual.
En el detalle del peso del plan oficial en las compras diarias, se percibe más claramente la conducta de los consumidores con las diferencias de penetración del programa que tienen que ver con la envergadura del comercio que ofrece la canasta oficial. Así, para el conjunto de los comercios agrupados en ASU (Coto, La Anónima, Walmart, Jumbo, Disco, entre otros), entre dos y cinco de cada diez productos que se compran son de Precios Cuidados. En tanto, en las denominadas bocas de proximidad, supermercados pequeños que las grandes cadenas diseminaron por los barrios de Capital y el Gran Buenos Aires, un ticket promedio de compra tiene siete productos. De ese total, entre tres y cuatro productos son de Precios Cuidados. En la otra punta, la ecuación es diferente en los hipermercados. Allí, el ticket total promedio tiene 14 o 16 productos, de los que sólo dos o tres están incluidos en la canasta de Precios Cuidados.

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El análisis de los supermercados refiere que, en el caso de los comercios, hay una compra diaria en locales con menos oferta, en los cuales el plan tiene una señalización de mayor impacto. Allí, lo más demandado es leche, yerba y azúcar, además de algunos lácteos, sobre todo yogures. En los hipermercados ocurre lo contrario, las compras del mes entero y una oferta de mayor envergadura acota el alcance de Precios Cuidados. Sin embargo, los datos de las cadenas precisan que el plan funciona allí como un imán de clientes que, además de la canasta oficial, se llevan productos por fuera del acuerdo. Esta es una de las razones que impulsaron a las empresas que controlan las cadenas de supermercados a pelear por la renovación del programa ya que ese mix de ventas al público –Precios Cuidados más productos por fuera de la canasta– les conviene tanto a los fabricantes como a los comercializadores.

La situación del programa en el interior del país es un poco más compleja. Según cifras de las cámaras de supermercados CAS y FASA, que agrupan a las cadenas del interior, de un ticket de diez unidades, sólo dos son de Precios Cuidados. El problema allí es similar al de los híper del Area Metropolitana de Buenos Aires dado que casi todas las compras son mensuales.

Más allá de los aún importantes niveles de inflación que afronta el país, el plan de valores de referencia ayudó a establecer una guía constante para comparar precios y evitar abusos. Además, obligó a la competencia a moderar valores para no perder mercado, con lo que se equipararon algunos precios.

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Tanto es así que pequeñas y medianas marcas que usan a Precios Cuidados como un trampolín empezaron a golpear las puertas de los grandes híper, como los casos de Molto y Marolio, productoras de conservas y pastas, que ya cerraron con la Secretaría de Comercio la provisión a las grandes cadenas. Los supermercados aceptaron a regañadientes, dado que el propietario de las firmas es el mayorista Maxiconsumo, su competencia directa.

Las tensiones aún existen en torno al abastecimiento. El aceite, por ejemplo, del cual se ofrecen 12 variantes, sigue estando ”cuotificado” por los proveedores. Llega a las góndolas con intermitencias. La excusa de los fabricantes es que, dada la diferencia en el precio entre los que están en la canasta y el resto, las compras ya excedieron a las familias y hay grandes comercios como restaurantes que aprovechan la oferta y llevan en cantidad. Lo mismo ocurre con el azúcar. Ante este escenario, y como es ilegal restringir la cantidad de venta de un producto, los supermercados empezaron a colocar carteles de sugerencia de consumo, de entre una y dos unidades por persona.

Según datos que manejan los supermercados, el nivel de conocimiento de Precios Cuidados es elevado y los consumidores usan el programa como una herramienta habitual. Encuestas de las consultoras especializadas Ipsos y CCR encargadas por los supermercados para sondear el programa dan cuenta de que el 80% de los consultados conoce el programa y lo asimila como una referencia para guiarse en el laberinto de precios.

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