Los bonos en moneda extranjera que vencen en 2017 (Bonar X) ofrecían ayer un retorno de apenas un 5,8% anual, que es dos puntos porcentuales inferior al que tenían en diciembre. Y lo convierten ahora en un instrumento atractivo de corta duración para comprar dólares y rescatarlos dentro de 13 meses. Quien adquiere hoy este título, en pesos, accede a una tasa de interés en dólares que duplica a las que pagan los bancos por un plazo fijo en moneda extranjera (menor que el 3%) y que percibirá como recompensa en abril de 2017. Esto es, concretamente, u$s 5 por cada u$s 100 que invierta. El título es poco representativo para una eventual emisión soberana, pero notablemente rentable respecto de otros negocios bursátiles, de un modo similar al que lo fue en los últimos años el Boden 2015.

En títulos de mediano plazo también se percibe una caída de los rendimientos, que ya permite inferir que la próxima colocación en el exterior afrontará una tasa de interés cercana al 7% u 8% anual. Pero que podría ser aún menor si la emisión se concreta a más de 10 años. Esto se ve, por ejemplo, en la fuerte reducción que mostraron los bonos más largos (el Discount bajo legislación extranjera, que vence en 2038). ”Para el plazo de diez años el mercado está definido con un rendimiento algo por encima del 7% anual y seguramente ese debiera ser el cupón del bono a emitir. Para los otros plazos, en particular el de 30 años, leemos mayor indefinición y visualizamos como muy atractivo para el país el poder aspirar a rendimientos por debajo del 7%”, comentó Francisco Prack, el director de Prack Asset Management. ”Aquí es donde la convalidación o no de estos rendimientos será información jugosa para los participantes de mercado. Por último, el rendimiento a cinco años parece poco atractivo para el país) y es donde el equipo económico debiera empezar a jugar su pulseada con el mercado”, completó el analista.

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La reducción en los costos de financiamiento es uno de los efectos más inmediatos y tangibles que percibió la Argentina no bien anunció el principio de acuerdo con los holdouts. El ahorro en cualquier colocación de deuda se acercará a los u$s 2.000 millones en 10 años si se comparan las tasas que debió pagar el exministro de Economía Axel Kicillof (del 9,2% anual) con las que debe afrontar la gestión actual para un bono de u$s 10.000 millones.

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Si bien en algunas mesas se entusiasmaban hasta hace poco con que la Argentina podría apuntar a financiarse a tasas de entre el 5% y el 6% anual -una vez cerrado el acuerdo-, también se cree que lo más razonable sería esperar una tasa levemente por encima del 7% anual. Los argumentos para considerar que hay un ”piso” en estos valores son principalmente dos: en primer lugar, el mercado internacional de capitales tiene ya una amplia oferta de bonos con esta misma duración, por lo que la Argentina debería tentar y sobresalir con algún atractivo adicional si pretende captar el monto estimado; y en segundo lugar, en la región ya hay un extenso grupo de países con mejor perfil de crédito, algunos de los cuales son considerados ”investment grade” por las calificadoras de riesgo, que en los últimos años debieron colocar deuda al 5,5% anual.

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