No alcanza la plata pero la inflación bajará

El dato de inflación que se conoció hace menos de 48 horas coloca el tema nuevamente en el centro del debate político y económico del país.

La apuesta a endurecer la política monetaria dará sus frutos, del mismo modo que relajarla antes de tiempo a fines de 2016 muestra hoy sus consecuencias negativas.

La decisión parece ser clara respecto de los costos, que supone en términos de actividad, el nivel que tiene hoy la tasa de interés. Esto eso, resignar crecimiento presente a cambio de colectar los beneficios que supone la caída de la inflación a futuro. “Nada es más reactivante que la caída de la tasa de inflación”, se suele escuchar por parte del presidente del Banco Central Federico Sturzenegger.

Este argumento tiene asidero concreto en los efectos que implica la caída del costo de capital en la dinámica de las inversiones y la consecuencia que esto supone en la demanda de empleo, el consumo y el resto de las variables de la economía. Sucede que la sobreactuación de la autoridad monetaria se hace necesaria para compensar la política fiscal que no es coherente con la llevada adelante el equipo del Banco Central.

Con independencia de lo que cada uno pueda opinar, lo cierto es que el camino elegido debería tener un marco de austeridad que no tiene, y por lo tanto el costo lo paga la restricción que termina por imponer el Central mediante el apretón monetario que se vive en la actualidad. No se trata de estar o no de acuerdo con la política económica sino de verificar el grado de coherencia interna que exhibe.

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Es curioso que uno de los elementos centrales del eje discursivo del gobierno sea no buscar la ventaja ni el atajo al tiempo que el mercado le “perdona” de cierto modo, que la falta de austeridad fiscal se dé en el contexto de las elecciones. Es decir, algo así como suponer que el gobierno no hace lo que en realidad cree que se debe hacer, porque hay que “ganar en octubre”. Resulta entonces que la política económica es oportunista y si eso no es una forma de buscar atajos y sacar ventajas entonces no se que otro ejemplo se podría encontrar.

En suma, mientras el mercado se hace el distraído respecto a que el país haga lo contrario de lo que “debería” (según lo que el propio Poder Ejecutivo sostiene en el marco teórico que pregona) , le “pide” que luego avance con el ajuste que demora. Y el gobierno convalida esto de modo tal que los bonos soberanos no pagan el precio que deberían, justamente porque los operadores descuentan este cambio de conducta en el futuro.

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Claro que por otro lado están los votantes que no son alertados sobre esto y van a terminar ejerciendo el voto sin que quede claro que sucederá en materia de política fiscal en el futuro. Todo muy curioso. De hecho mas bien podríamos decir que es parecido a cosas que ya se vivieron, cuando la política económica se adaptaba a las necesidades electorales. ¿Y la verdad?, bien gracias.

El debate de fondo sobre los problemas importantes del país ha quedado subsumido a los tiempos electorales. Nos quedamos discutiendo personas y dejamos de lado las ideas. El odio y la grieta mandan por sobre la posibilidad de pensarnos como país y discutir costos y beneficios de los diferentes caminos para combatir la inflación y buscar un sendero de crecimiento sostenido.

Aspectos determinantes como los acuerdos necesarios para mejorar el modo en que bajamos el costo fiscal de los subsidios económicos sin que esto impacte en tarifas pero repasando la estructura de los contratos y sin dejar de sostener los subsidios sociales quedan ahogados en el combate cotidiano donde la política muestra su peor cara, donde los prontuarios y el conventillo le ganan lugar a los proyectos.

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Quedamos atrapados en discusiones sobre “el armado” político y sobre la dinámica de la rosca y nos olvidamos de los problemas concretos que tenemos mas allá del corto plazo.

Vale decir que creo firmemente en que la inflación va a descender desde mayo y sobre todo desde junio en adelante y lo digo ahora porque es el momento menos ‘conveniente’ donde parece que la temperatura de los precios no afloja.

Sin embargo, me parece fundamental que el gobierno tome muy en cuenta lo que sucede con los precios de los alimentos para ver de qué modo se puede reducir el impacto en los sectores que están más complicados.
Podemos entender la teoría, comprender que es un proceso, pero el gobierno debe entender algo que excede las políticas en el papel o en planilla de Excel. Es simple y le pasa a mucha gente: no alcanza la plata.
Esos son temas concretos que necesitan ser resueltos mas allá de las miserias electorales del presente.

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