Casi 1.000 empresarios se dieron cita en el Hotel Hilton. Hubo entre los asistentes un consenso generalizado: una vez más el país tiene la oportunidad de crecer

Con una ciudad casi vacía, el “Mini-Davos” fue otra muestra de respaldo que el presidente Mauricio Macri no dudo en capitalizar al decir “!Qué bueno que estamos aquí todos… trabajando!”.

Consiguió así los primeros aplausos de un auditorio mayoritariamente compuesto de ejecutivos y dueños de compañías que siguieron atentos las palabras presidenciales.

Según detalla el diario Ámbito Financiero, el populismo irónicamente asociado a Donald Trump y la preocupación por Venezuela fueron quizás los temas más escuchados tanto en las disertaciones como en los coffee breaks.

El cambio que aspira lograr el presidente Macri abarca también la manera de hacer negocios y lo dijo claramente: “La comunidad de negocios tiene un rol fundamental” pero que “el crecimiento tiene muchas más posibilidades si no está basado en prebenda”, advertencia que fue más entendida por los empresarios locales.

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Y cuando habló de Brasil sostuvo que en ese país “hay un cambio de visión” porque “es imposible un modelo sostenible de crecimiento con niveles importantes de corrupción”.

Frente a quienes critican al Gobierno por no haber avanzado en cumplir con las promesas electorales Macri también dio una respuesta: “Este es un proceso virtuoso, pero no es mágico. A los países les llevó décadas recuperarse de las guerras, acá no fue tan violento pero tuvimos confrontaciones internas en las que nadie ganó”.

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“Tenemos que profundizar las herramientas que generan la confianza. Argentina viene de años de aislamiento que profundizaron la pobreza, por eso el camino es una integración inteligente con el mundo”, añadió.

Las marchas y piquetes estuvieron presentes y Macri explicó que “Argentina arrastra años de frustraciones y promesas incumplidas que generaron bronca” y detalló que “pobreza cero es como un camino hacia un ideal que puede llevar décadas, pero año a año podemos reducirla”.

De todas maneras no todos fueron elogios al Gobierno. “Todavía no tomamos la decisión de invertir en Argentina porque el riesgo país no baja y esto no ocurrirá hasta tanto no baje la inflación y no se reduzca el déficit” afirmaba un importante presidente de una compañía energética norteamericana.

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El ministro Nicolás Dujvone se refirió a este tema y señaló que “los mercados son más optimistas que las calificadoras”.

Hubo entre los asistentes un consenso generalizado: una vez más Argentina tiene la oportunidad de crecer. La única duda que era compartida tanto por locales como extranjeros es si esta vez realmente se logrará.

Klauss Schwab, el fundador del WEF se mostró muy confiado en Macri al concluir su presentación afirmando que el presidente no era un “fat fish (por peso pesado) sino un fast fish (por veloz)” reflejando de esta manera el apoyo a la determinación del primer mandatario.

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