Aún cuando se disponga de información en cuanto a la respuesta agronómica del maíz a la variación en la densidad de siembra, es conveniente actualizarla a la luz de los nuevos híbridos, ya sea variando en simultaneo las fechas de siembra, o para una en particular.
Un cambio en la densidad o fecha de siembra para los híbridos de reciente creación suele sustentarse en sólidos argumentos. Más aún, las interacciones entre ambas prácticas de manejo no nos permiten elaborar una ”receta” absolutamente extrapolable. Aun así, la variación en la fecha de siembra no nos debe inducir a abandonar la densidad de siembra que a criterio del productor brinda la mejor respuesta.
En otras palabras, el contrapunto entre fecha y densidad de siembra se inclina a favor de la densidad de siembra; siempre y cuando las previsiones en cuanto a las condiciones agrometeorológicas no se alejen de los registros históricos.
Una disminución o un incremento excesivo en la densidad de siembra terminan repercutiendo negativamente sobre el rendimiento en grano. Un aspecto no menos significativo para los técnicos abocados al desarrollo del cultivo del maíz, es el concerniente al factible comportamiento diferencial que los nuevos híbridos tengan ante las prácticas de manejo usuales. En lo referido a fechas y densidades de siembra, si bien pueden observarse comportamientos distintivos entre híbridos, no resultan consistentes.
En la región central semiárida de la provincia de Córdoba es conveniente dejar de lado las siembras de principios de octubre, aun cuando sean las recomendadas para lograr los más altos rendimientos, ya que rara vez la cama de siembra es la adecuada. La misma suerte corre la siembra de noviembre, responsable de posicionar al período crítico del maíz en un mes de enero con un alto déficit hídrico no siempre correspondido con oportunas precipitaciones.
Opción diciembre
El mes de diciembre se presenta como la última oportunidad para implantar un cultivo de maíz cuyo rendimiento en grano colme nuestras expectativas. Casualmente las densidades de siembra por hectárea que se barajan en el mundo y en el país, toman como límite superior una bolsa de 80 mil semillas y como límite inferior 40 mil semillas, o sea media bolsa por hectárea.
Los resultados nos señalan que la densidad óptima está más cerca de la bolsa que de la media bolsa. Un atraso en la fecha de siembra trae aparejado una merma en el rendimiento, y el rendimiento responde de manera cuadrática a la densidad siembra.
De lo que se deduce que se debería incrementar la densidad de siembra a medida que se atrasa la fecha de siembra tal de compensar la merma productiva. Los resultados que surgen de la bibliografía desaconsejan esta estrategia. Por el contrario, con el atraso de la fecha de siembra se sugiere disminuir la densidad de siembra.
Evaluación
En el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (FCA-UNC) se llevaron a cabo ensayos con el siguiente propósito: determinar el efecto de la densidad de siembra sobre el rendimiento en grano de un maíz de siembra tardía a lo largo de un bienio con características de contrastes en cuanto a la cantidad de lluvias acontecidas durante el período crítico del cultivo.
Los ensayos se implantaron en siembra directa y en secano durante dos campañas agrícolas consecutivas. Las siembras se hicieron el 18 de diciembre de 2014 (campaña 2014/2015) y el 19 de diciembre de 2015 (campaña 2015/2016). Se evaluó el híbrido DK 72-10.
La evaluación a campo se enmarcó en un diseño en bloques completos aleatorios con tres y dos repeticiones (2014/2015 y 2015/2016, respectivamente).
El número de semillas sembradas fue tal de lograr, raleo de por medio, el número de plantas previsto, es decir 4, 6 y 8 plantas por metro cuadrado. Cada unidad experimental estuvo compuesta por cinco surcos de cinco metros de longitud.
A partir del surco central se midió el rendimiento en grano (kg/ha al cero por ciento de humedad). Los datos fueron analizados ajustando modelos estadísticos apropiados para el diseño usando el software InfoStat.
Lluvias en el período
Al momento de la siembra, el agua almacenada en el suelo alcanzaba al 61 y al 63 por ciento del agua útil para las sucesivas campañas. Los registros pluviométricos desde diciembre a marzo sumaron 627,5 y 386,5 milímetros, respectivamente.
Las precipitaciones acumuladas en la campaña 2015/16 están en sintonía con lo acontecido en el último quinquenio. El período crítico para la determinación del rendimiento coincidió con el mes de febrero, siendo las precipitaciones de febrero de 2016 un 53 por ciento menores a las de febrero de 2015.
Comportamiento
Del análisis estadístico se desprende la ausencia de una interacción significativa entre densidad de siembra y campaña agrícola. En cuanto al comportamiento agronómico del cultivo durante las dos campañas analizadas, el rendimiento en grano resultó significativamente mayor en la campaña 2014-2015 (12,3 ton/ha) respecto de las 9,2 ton/ha de la 2015-2016.
Los rendimientos logrados con 80 mil plantas /ha (11,9 ton/ha) superaron significativamente en casi 2,5 ton/ha a los logrados con 40 mil plantas/ha (9,5 ton/ha).
Del análisis de la infografía que se anexa se infiere que, independientemente de los rendimientos en grano promedios alcanzados en ambas campañas agrícolas, el cultivo de maíz respondió desde el punto de vista agronómico lineal y positivamente al aumento de la densidad de siembra.
Conclusiones
En síntesis, y en base a los rendimientos alcanzados, se puede afirmar que en la región central semiárida de la provincia de Córdoba, y luego de un barbecho invernal, el rendimiento en grano de maíz respondió positivamente cuando se incrementó la densidad de siembra de media bolsa a una bolsa de semillas de un híbrido de maíz de última generación. 
LEÉR MÁS  Crece el costo de financiar e impacta en los precios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here