En horas, Mauricio Macri buscará consensuar con el radicalismo el nombre del próximo ministro de Economía. Según la visión del presidente electo, el titular del Palacio de Hacienda deberá tomar decisiones económicas, que necesitarán un apoyo político particularmente importante de sus aliados de Cambiemos. Macri incluso, tal como lo adelantó el jueves pasado en el último día de campaña, está dispuesto a negociar la ”gradualidad” de los primeros decretos que se impulsen; para que estos puedan ser aceptados por los dirigentes de todo el país. Concretamente; el próximo ministro de Economía tendrá que comenzar a desmantelar el ”cepo” y avanzar rápidamente en la obtención de reservas para reforzar los números del Banco Central. Pero además el próximo titular del Palacio de Hacienda deberá avanzar en la reducción del déficit fiscal, que llegaría al 7% del PBI; incluyendo algún plan concreto para la reducción de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos.

El nombre del próximo ministro de Economía sólo está hoy en la mente de Macri, pero será negociado con el radicalismo. Fuentes del macrismo afirman que esto ya está hablado, al punto que fue en un dialogo con el radical Ernesto Sanz que se consensuó que se hable de un ”desarrollista”. Sucedió la semana pasada, a horas del cierre de la campaña, que desde parte del ”ala política” del PRO y desde los principales aliados del partido de Macri se le manifestó al entonces candidato la ”seria preocupación” sobre los efectos que podrían causar sobre la economía y la sociedad, la aplicación a rajatabla y a ”sangre y fuego” de una salida del cepo y la liberación automática del tipo de cambio. Se habló sobre las serias dificultades que defender estas medidas tendría dentro del radicalismo, especialmente en el interior del país; donde además ya se le prometía a Macri que los resultados del domingos serían muy favorables a Cambiemos (Córdoba y Mendoza). Dudas similares sostenían Marcos Peña y otros dirigentes políticos del PRO; lo que llevó a Macri a cambiar la estrategia y comenzar a hablar de un ministro de Economía ”desarrollista” y consensuado políticamente con el radicalismo. ”Las medidas igual se van a tomar y serán duras al principio, pero no es lo mismo avanzar de manera gradual cuidando las consecuencias sociales, que con un shock de consecuencias quizá inmanejables”, afirmaba ayer una fuente económica, ya con los resultados de la elección cerrados.

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Pero ayer se hablaba de la consulta a los aliados del Pro sobre un ”tapado”. Algunos en los festejos de Cambiemos hablaban de Javier González Fraga o ”un perfil similar”. Desde el PRO ayer se insistía con la alternativa de Alfonso Prat Gay o Rogelio Frigerio. También para ambos se hablaba de otros rumbos. Para el primero, se lo menciona como el próximo titular del Banco Central, previa pelea de desalojo con Alejandro Vanoli y revisión general de los números finales de las reservas disponibles en la entidad. Dentro de los economistas de cambiemos hay dos visiones sobre este número concreto. El primero, optimista (aportado por el massista Aldo Pignanelli), habla de unos u$s 12.000 millones. La segunda visión, mucho más pesimista, menciona que cuando llegue el 10 de diciembre; Macri tendrá a su disposición sólo u$s 4.000 millones para hacer política cambiaria. Para peor, el miércoles 30 de diciembre deberá hacer un primer pago internacional de u$s 550 millones a organismos internacionales.

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En el caso de Rogelio Frigerio se habla de un destino mitad político, mitad económicos; ambos con relación directa con gobernadores. Se lo menciona como potencial ministro de Infraestructura o de Interior. En el primer de los casos, con un megapresupuesto que el macrismo promete conseguir en el mediano plazo (una vez que estabilice las variables económicas), de más de 80.000 dólares para invertir en obras en todo el país, que serán debidamente negociadas y discutidas por las provincias. En el caso del interior, Frigerio sería el encargado de discutir la relación fiscal con los gobiernos, muchos de ellos virtualmente quebrados como el Mendocino o la mayoría del Noroeste.

Otro integrantes del equipo económico que se mencionaba ayer dentro de Cambiemos, era Federico Sturzenegger. Se habla de un posible desembarco en el Banco Nación, y a cargo de un paquete financiero importante de créditos en varias direcciones; pero siempre al sector productivo e industrial, además de un megaplán de créditos hipotecarios para vivienda, siguiendo un plan que el propio Sturzenegger abrió en su momento en el Banco Ciudad. Sturzenegger, con conocimiento del tema, participaría también de un equipo que elaboraría una estrategia final para avanzar en las negociaciones con los fondos buitre.

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Un destino clave en el que Macri también quiere enviar un economista será la embajada en los Estados Unidos. Este funcionario tendrá que formar parte también del ”team” que deberá desembarcar en los ahora ”diálogos” con los holdouts dentro del tribunal de Thomas Griesa; además de comenzar a contactar a potenciales inversores para que se intereses, rápidamente, en invertir en el país. O al menos en prestar dólares. Según fuentes, el JP Morgan y el Deutsche Bank ya están trabajando en esto. Para ocupar la embajada en Washington, alguien dentro del PRO nombró la alternativa de otro tapado: Martín Redrado, que en los últimos tiempos estuvo vinculándose con los equipos del PRO y mostró contactos sólidos con el alto mundo financiero norteamericano. No sería el único economista del Frente Renovador que estaría cerca de las huestes macristas: el industrialista Federico Poli y el extitular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, también podrían ser convocados. Para el cargo de recaudador algunos mencionaban también al actual vicepresidente del Banco Ciudad, Juan Curuchet.

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