Por primera vez en más de ochenta años, los grupos económicos globalizados tienen la posibilidad de llegar al poder político nacional en democracia y con candidato propio. Desde el retorno de la misma tuvieron como principal estrategia cooptar dirigentes de los partidos populares tradicionales. En este caso, lo que cambió fue el discurso y la táctica electoral. El candidato del establishment expuso su verdadero plan de gobierno y mostró a los economistas del ajuste, liderados por Melconian y Sturzenegger, en las PASO, y obtuvo el 24% de los votos, publicó Tiempo Argentino.

A partir del resultado modificó su plan estableciendo tres grandes ejes: 1) utilizó un discurso que pondera positivamente lo que sus legisladores votaron en contra en el Congreso Nacional, como la estatización de las AFJP, la nacionalización de YPF, Aerolíneas Argentinas y la Ley de pago soberano; 2) absorbió y utilizó la estructura de un partido político tradicional, como el radicalismo, para llegar a determinadas provincias, y 3) escondió por un tiempo a sus economistas neoliberales. Esto le permitió arribar al 34,33% de los votos en las últimas elecciones, lo que valida con datos concretos la famosa confesión de Carlos Menem: ”si hubiera dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie”.

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Los poderes económicos globales festejaron conscientes de que el cambio es sólo discursivo. No es casualidad el optimismo que se vivió en los principales diarios de España, que vuelven a ver cercana la posibilidad de recuperar YPF, Aerolíneas Argentinas y otras empresas de servicios públicos que, hasta su estatización, estaban en manos de grupos económicos de ese país. En el Reino Unido se ve con buenos ojos el fin de la presión diplomática del gobierno argentino para hacer insostenible la política colonialista en Malvinas. Festejaron también los fondos buitre al comprobar por declaraciones de Mauricio Macri que se acerca la posibilidad de hacer ganancias extraordinarias cobrando lo que Griesa estipuló en Nueva York.

En el gobierno de Estados Unidos hubo motivos para estar satisfechos: por un lado, aumenta la posibilidad de desmantelar el plan de desarrollo nuclear y espacial llevado adelante por la Argentina, con muchos de los científicos repatriados en los últimos años. A esto se suma que el gobierno del PRO promovería el ingreso de la Argentina al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP), un tratado de libre comercio multilateral que se negocia en secreto y que ya tiene incorporados en la región a Perú, México y Chile. También se especula con la firma del tratado de libre comercios de servicios, especialmente financieros (TISA). Obviamente dichos acuerdos traen como consecuencia un auge de las importaciones que desmantelan la industria nacional, potencian el desempleo necesario para ajustar los salarios e incentivan la bicicleta financiera con endeudamiento público.

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El capital global reflejó su optimismo en la bolsa, donde subieron las acciones de los bancos y de las empresas de servicios públicos privatizados que, por un lado, presionan por un aumento de tarifas y, por otro, ven la posibilidad de sacar nuevamente sus ganancias al exterior sin restricciones. La banca privada posiblemente festejó reanudar el negocio de llevar a los paraísos fiscales el dinero producto de la evasión y el lavado, sin interferencia por parte del Estado Nacional. En la ONU, fueron buenas noticias para las potencias acreedoras, que ven en Macri el final de la presión soberana de los países deudores, liderada hasta ahora por la Argentina, para regular las negociaciones de la deuda pública y evitar así los abusos de los fondos buitre.

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A lo anterior se suma el regocijo de los grupos económicos locales que, sin esperarlo, se encuentran con la posibilidad de recuperar, a precios de amigo, las acciones del fondo de sustentabilidad del ANSES. Y así podríamos seguir enumerando sus implicancias en otros ámbitos. Sin embargo, nada de lo anterior es irreversible, el pueblo argentino tiene la posibilidad de cuidar sus derechos y el patrimonio público recuperado en estos años con su voto en las próximas elecciones.

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