Los graves problemas que plantea el ”romanticismo ecologista”

En una de sus recientes conferencias magistrales, el premio Nobel Amartya Sen sorprendió a la audiencia con los tradicionales mitos antinucleares esgrimidos por el fundamentalismo ecologista, fundamentalismo que en nuestro país apunta a desmantelar al sector nuclear argentino y sus notables avances desde su relanzamiento en 2006 (por ejemplo, días atrás lograron clausurar la planta de Dioxitek en Córdoba). Que Chernóbil, que Fukushima, que la radiación, que los atentados terroristas, que sus costos y desechos, que la exitosa revolución de las renovables en Europa, etc., etc. De pie aplaudían Greenpeace, la burguesía verde germana y el neoliberalismo energético (mitigar el cambio climático por vía de una disminución en el consumo de energía y un incremento de la dependencia de tecnología foránea le va de maravilla). A propósito de las zonceras de Sen, sírvase el lector de las opiniones de dos prestigiosos ambientalistas entrevistados por este autor y cuyas respuestas figuran completas en el portal del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC – www.oetec.org). Para no herir susceptibilidades y aportar a la objetividad, uno de los dos entrevistados es el actual director científico de Greenpeace para la Unión Europea.

”A pesar de haber efectuado una transformación del sistema energético a favor de las energías renovables y una mayor propiedad/participación del público en el sistema energético, las debilidades del Energiewende son que no ha resuelto el componente del combustible fósil restante del sistema”.
INTRODUCCIÓN AL ”ROMANTICISMO ECOLOGISTA”. La Dra. Suzanne Waldman es egresada de la Facultad de Comunicación y Periodismo de la Universidad de Carleton (Ottawa, Canadá). Se especializa en analizar la estructura de la información y la comunicación en energía nuclear y su impacto en la sociedad. Consultamos a la especialista sobre los ”ambientalistas románticos” y su propuesta de combatir el cambio climático partiendo desde la disyuntiva (para nosotros equivocada) energías renovables vs. energía nuclear. ”El problema con los ambientalistas románticos –entre los cuales incluyo a la mayoría de los ambientalistas– es que, como todos los románticos, su objetivo político es crear el mundo que más conviene a sus ideales espirituales y estéticos. Para ellos, el desarrollo nuclear sostiene un tipo de mundo que ellos quisieran que la humanidad abandonase: uno en que el capitalismo industrial tiene su poder centralizado y sus riesgos localizados. En cambio, les gusta la imagen de las comunidades autosuficientes con instalaciones eólicas o solares inocuas que son más fáciles de supervisar por los órganos democráticos locales. Esperan que dichos reordenamientos conducirán a un cambio de cultura en donde los seres humanos superarán la sociedad capitalista industrial, dirigiéndose hacia otra con menor énfasis en el consumo y mayor respeto por la naturaleza.” Sobre esta excelente observación, el apartado que sigue.

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EL FRACASO VERDE ALEMÁN COMO INSÓLITO MODELO. En su alocución, el Nobel de Economía Sen mencionó indirectamente y como modelo a seguir por todo el mundo la revolución en energías renovables protagonizada por Alemania (Energiewende). Evidentemente carece de información o las fuentes de las que abrevó le jugaron una muy mala pasada. Prometemos dedicar en breve un artículo a la Energiewende, así que por lo pronto y para ser bien concisos diremos que este programa es, al día de hoy, un rotundo fracaso. En efecto, hasta el mismísimo gobierno de Angela Merkel reconoce que su país incrementó la emisión de gases de efecto invernadero desde la puesta en marcha del referido programa. La desilusión es mayúscula y hasta Greenpeace la comparte. Unas semanas atrás, y justamente en relación a la Energiewende, el Observatorio OETEC entrevistó al director científico de esta ”ONG”, el británico Dr. Doug Parr, quien esto nos confió: ”A pesar de haber efectuado una transformación del sistema energético a favor de las energías renovables y una mayor propiedad/participación del público en el sistema energético, las debilidades del Energiewende son que no ha resuelto el componente del combustible fósil restante del sistema. Por lo tanto, el componente fósil se ha desplazado hacia los más intensivos en gas invernadero como el lignito [carbón], lo cual significa que las reducciones en las emisiones consecuencia de la expansión de las energías renovables están siendo contrarrestadas por una mayor quema de lignito”. Pero lamentablemente los errores de Sen no quedaron en la Energiewende. Mencionó supuestos grandes avances en renovables que supuestamente están colmando la Periferia de cabo a rabo. Falso. Y más grave aún: omitió la cuestión cardinal de la propiedad de la tecnología eólica y solar, por cierto extrañísimo para un economista de la India, potencia emergente industrial y tecnológica, amén de nuclear. A tan estratégico factor le dedicaremos nuestra nota del próximo miércoles. Veamos ahora, por boca de Doug Parr, los ”avances” a los que refiere el economista.

CHAURIKHARKA TIENE UN FREEZER… Cuando le consultamos al científico número uno de Greenpeace sobre experiencias exitosas en materia de renovables en la Periferia nos respondió: ”I’m not aware of studies in developing countries…”. ¿Hace falta traducir? No contentos con esta respuesta, buscamos en todos los informes de Greenpeace a ver si había alguno sobre estas latitudes. Y apareció. Se trata del trabajo de la WWF (otra ONG al nivel de Greenpeace) titulado ”The Energy Report – 100% Renewable by 2050”. ¿Es posible conseguir una matriz 100% renovable –panacea del romanticismo ecologista– en las próximas décadas? ¿Existen experiencias en las naciones en vías de desarrollo? El informe nos explica que sí y nos acerca cuatro leading cases. Vamos con dos: 1) En micro-hidroelectricidad. Poblado de Chaurikharka en Nepal. Electricidad para 100 hogares (pág. 55); y 2) En energías solar y eólica. Aldea de pescadores de Kiunga, Kenya. Se da cuenta del impacto logrado por este tipo de energías al señalar que gracias al flamante aporte eléctrico funciona el único freezer de la aldea (fundamental para congelar pescados) y un puerto para recarga de celulares. No se aclara la población beneficiada, pero en la foto que acompaña el inmenso avance figuran 12 personas festejando la conquista tecnológica de los cuales tres son blancos (seguramente de la WWF y empresas asociadas), uno es un niño blanco (hijo de alguno de los miembros de la WWF), mientras que los restantes son todos ”hombres de color”, ergo, pescadores locales.

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EL PROBLEMA DEL ”ROMANTICISMO ECOLOGISTA”. Retomemos con Waldman y su opinión del ”romanticismo ecologista”. Dice la experta: ”Honestamente, si bien este es un hermoso sueño [el de superar la sociedad capitalista industrial y que los pescadores de Chaurikharka tengan su freezer], creo que ‘soñar’ es un enfoque terrible en materia de cambio climático. Por el contrario, tenemos que afrontar la disyuntiva entre abordar eficientemente el cambio climático y no hacerlo, que es lo que probablemente sucederá si continuamos desarrollando políticas climáticas centradas en las energías renovables.” Ahora, una más que oportuna respuesta a los argumentos de Sen sobre las catástrofes nucleares y su absoluta descontextualización cuando no tergiversación y falacia en sus reales dimensiones y consecuencias: ”Las crisis nucleares continúan siendo estadísticamente improbables, y en caso de que ocurran (o cuando ocurren) el daño tiende a ser relativamente localizado y es probable que produzca daños mínimos, habida cuenta de que los mecanismos para contener y responder a los accidentes nucleares son extremadamente robustos. Podremos discutir sobre los efectos de esas crisis, por ejemplo si hubo 50 víctimas en Chernóbil (que era una planta terriblemente mal diseñada) o 5000. Pero aún las organizaciones antinucleares tienen dificultades para demostrar que la fusión de los reactores de Fukushima, que fueron derribados por un tsunami, va a producir un aumento del cáncer en sus proximidades. Incluso si lo hace, el impacto será aún de una escala microscópica en comparación con el impacto generalizado que, en base a las estadísticas, estamos casi seguros de ver como resultado del cambio climático. Por lo tanto creo que no necesitamos sueños románticos, sino una mentalidad realista respecto de las alternativas, a fin de tomar buenas decisiones.” Más claro imposible.

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