Cuando ya en las fincas sanjuaninas se han empezado a cortar los primeros racimos de uva para consumo en fresco, por ahora con destino al mercado interno, y se está preparando un embarque que tendrá como destino a Rusia, el sector exportador se apresta a afrontar una dura temporada que tendrá, como dato destacado, una fuerte reducción en los envíos al exterior.
En el sector estiman que de los 12 millones de kilos que salieron la cosecha pasada, en el mejor de los casos podría llegarse ahora a la mitad, a unos 6 millones de kilos.
Otra muestra de la afligente situación de este ámbito es que de unos 22 productores que trabajaron en la campaña 2015-2016 ahora sólo quedan unos 12.
Entre las razones que explican esta situación se encuentran las heladas, que se llevaron casi el 80% de las uvas blancas y entre el 30 al 40% de las rojas, la amenaza de la Lobesia botrana, que ya ha afectado a unas 15.600 hectáreas de parrales, incluidos los de uvas para vinificar, y la falta de competividad con los principales países productores, como son Sudáfrica, Chile, Perú y los Estados Unidos.
En este último caso hay que mencionar que el país viene con un dólar muy atrasado, una inflación en dólares que ha durado muchos años y el problema de Brasil, uno de los principales países de destino de los últimos tiempos, pero que empezó a exigir la bromuración de las uvas, que le resta calidad al producto, según explicó Antonio Giménez, titular de la Cámara de Comercio Exterior.
Un hecho destacado fue la eliminación de las retenciones que afectaban al sector, pero en el sector dicen que resulta insuficiente frente al panorama actual.
La uva sanjuanina, que llegó a representar el 90% de las exportaciones del país y que tenía como destino a más de 20 países, entre ellos Rusia, Alemania, Holanda, España, Italia, Francia, China, Estados Unidos, Canadá y Brasil, tuvo su época de esplendor entre los años 2007 y 2008, pero ahora viene en picada.
Incluso para esta temporada, dos de las principales exportadoras, como Expofrut y Patagonian Fruits Trade, decidieron no preparar sus uvas y ahora están en la disyuntiva de enviarla al mercado interno o a pasas, en el mejor de los casos.
Las variedades que tradicionalmente salían de San Juan eran Superior, Red Globe y Flame, mientras que para este año hay muy poca uva blanca, como la Superior, y los despachos al exterior se van a concentrar en las dos últimas.
Las zonas productoras de uva primicia están situadas en Pocito, principalmente en la zona de Carpintería, seguidas por Ullum, Albardón, 25 de Mayo y Caucete.
A los problemas antes mencionados hay que sumarle el costo de la energía, porque se trata de una actividad que demanda muchas horas de frío, y el envejecimiento de los parrales, según dijo José ”Catuco” Molina, un productor y asesor del sector exportador.
La opinión de los involucrados
Antonio Giménez – Cámara de Comercio Exterior
”Con el nuevo Gobierno nacional se produjo el sinceramiento del tipo de cambio y la eliminación de las retenciones fue otra señal que favoreció al sector, pero no es la solución a todos los problemas. Por ejemplo, el dólar sigue retrasado respecto de la inflación”.
Enrique Ahún – Patagonian Fruits Trade
”El panorama para este año es de una fuerte subida en los precios de los insumos, hubo un fuerte incremento en el costo de la energía, en una industria que necesita muchas hora de frío, y hubo otro ajuste en los fletes. Todo eso en un mercado en el que los precios internacionales no han subido”.
Fabián Macenco – Argenti Lemon
”El costo argentino sigue siendo el más alto. Poner una caja de uva de mesa en el mercado internacional, a lo que hay que sumarle el flete, la mano de obra y la carga impositiva, hacen que sea muy difícil exportar frente a nuestros competidores, como es el caso de Sudáfrica. Así no se puede trabajar”.
José ”Catuco” Molina – Productor
”En la actividad de la uva de mesa, el problema más serio que se ha producido es que a los 14 años de plantación del viñedo, a diferencia de la uva de vinificar, requiere plantas jóvenes, nuevas, por lo que hay que ir replantando. Pero eso se ha hecho en muy pocos parrales, que ahora están envejecidos”.
Rodrigo Espíndola – INTA Caucete
”Estamos frente a una cosecha cara, porque hay menos uva de mesa en los parrales y hay que ver si la que queda alcanza a cubrir el costo de prepararla para la venta. Por eso es que en este temporada el productor está en la duda de prepararla o no porque no sabe si le va a ser conveniente”.
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