En doce meses, quienes apostaron sus pesos o dólares en los instrumentos financieros recomendados en la nota “Top-10. Invertir para Ganar”, que publicó Forbes en su Guía de Inversiones del año pasado, consiguieron ganancias positivas en casi todas las recomendaciones (salvo quienes apostaron a “Oro”, en el corto plazo, cuya cotización cayó y a partir de enero comenzó a recuperarse). Y, lo que es mejor aún, en la mayoría de los casos incluso superaron al índice de inflación anual elaborado por el Congreso Nacional, que cerró en 28,3% durante 2013.

Bonos que cotizaron en dólares; acciones extranjeras; plazos fijos; fideicomisos de todo tipo; propiedades desde el pozo; arte y joyas; y fondos comunes fueron algunas de las recomendaciones exitosas que hicimos el año pasado. Si las siguió, lo debe saber muy bien.

A fin de poder evidenciar las ganancias netas que obtuvieron los inversores en 2013, es válido ejemplificar ese éxito financiero tomando como parámetro una cifra al azar, en pesos o en dólares según corresponda. Lo hacemos a continuación. Y sumamos cinco opiniones de empresarios s a los que propusimos un juego: en qué invertirían hoy US$ 10.000 y US$ 100.000.

BONOS. Los inversores que el año pasado optaron por la deuda soberana, claramente ganaron. Una de las razones por las que los bonos argentinos en dólares tuvieron una alta demanda en el mercado local el año pasado se explica con la política actual, principalmente del Gobierno central, que consiste en cumplir con las liquidaciones de esos instrumentos financieros.

Los bonos con vencimiento a fines de 2013 y cancelaciones programadas para 2015 y 2017 estaban en el listado de sugerencias de la guía “Top- 10. Invertir para Ganar”.

Quien en 2013 compró $ 100.000 en, por ejemplo, títulos del Boden 2015 (RO 15), un bono con rentabilidad en dólares y que además paga un cupón del 7% en la misma divisa, y decidiera venderlos ahora, obtendría $ 142.300 (ganancia sobre capital de un 42,3%) y cobraría además US$ 940 en concepto de intereses.

Pero si decidiera venderlos hoy mediante la modalidad dólar MEP (dólar bolsa), obtendría $ 10.400. En este caso, la ganancia total calculada (que se hizo sobre un caso potencial porque los inversores suelen liquidar sus bonos cuando vencen para obtener el mayor retorno posible) sería de $ 142.300 + $ 10.400 – $ 100.000 = $ 52.700. O lo que equivale a 52,7% sobre el capital inicial invertido.

Algo similar ocurrió el año pasado con el Bonar VII (AS13). Los inversores lograron obtener un retorno anual superior al 100% de su capital invertido. El Estado canceló US$ 2.000 millones de capital y US$ 70 millones de intereses totales en ese caso. A cada inversor le pagó US$ 103,5 por cada lámina de 100. Y un adicional de 3,5% correspondiente al último interés semestral. Es decir que los tenedores de esos bonos soberanos lograron una liquidación a un tipo de cambio implícito de $ 8,41 (cuando en aquel momento el dólar oficial no superaba los $ 7).

Hasta el momento, quienes hayan seguido adelante con las inversiones en este tipo de títulos: Boden 2015 (ro15) y Bonar 17 (aa17), siguen ganando dinero. El primero subió un 42% en pesos y pagó adicionalmente un cupón del 7% en dólares sobre el valor nominal desde el 1° de junio de 2013 a la fecha. Y el segundo incrementó su cotización en un 46% en pesos y pagó adicionalmente un cupón del 7% en dólares sobre el valor nominal desde el 1° de junio de 2013 a la fecha.
Para Mauro Gini, economista de la Gerenciadora de Patrimonios FDI, los bonos soberanos fueron (el año pasado) y siguen siendo hoy la mejor alternativa de inversión fija a corto y mediano plazo.

“Los títulos pueden adquirirse con pesos pero pagan tanto intereses semestrales como capital a la fecha de su vencimiento en dólares”, aclara. Según el analista, hay varios aspectos que los inversores tuvieron en cuenta al elegirlos: los bonos soberanos están exentos del impuesto a bienes personales,
pueden venderse antes de su vencimiento y convertirlos instantáneamente en dólares a la cotización MEP o dólar Bolsa, los niveles actuales y proyectados de reservas, y por último, pero no menos importante, sus rendimientos anuales promedio medidos en dólares van de 11% a 13%.

PLAZOS FIJOS. Los que optaron por plazos fijos en pesos en 2013 no lograron ganarle a la inflación. Sin embargo, obtuvieron rendimientos de hasta un 18,5% (el nivel más alto al que llegó la tasa Badlar hasta entonces). La gran diferencia en este caso la hicieron los inversores mayoristas que colocaron más de $ 1 millón a 30 días. Ellos sacaron una muy buena tajada en poco tiempo: $ 140.000. La recomendación de nuestra guía 2013 fue, justamente esa: invertir lo máximo posible en ventanas de hasta un mes, en los momentos en que la tasa subía. Quienes apostaron desde $ 10.000 a un plazo fijo en pesos cuando la Badlar estaba en 18,5% (octubre de 2013) obtuvieron un retorno neto de $ 1.850 en 30 días sin contar los intereses.

ACCIONES. Los Certificados de Depósitos Argentinos (Cedears) fueron la tercera sugerencia para aquellos inversores que siguen acciones de empresas que cotizan en el extranjero. Es como apostar directamente en Wall Street, pero mediante la astucia de un operador local que administra los fondos en Buenos Aires. Por ejemplo, el inversor argentino que colocó US$ 10.000 en acciones de Apple en el Nasdaq, obtuvo apenas un retorno de 5,46% anual, menos de US$ 500.

Ahora, si con ese capital hubiera respaldado los papeles de compañías estadounidenses como Ander Amour-A, MetLife, Wallgreens y General Motors, los retornos anuales hubieran sido mucho más jugosos: US$ 5.300; 5.400; 7.500 y 3.600, respectivamente.

En la lista del año pasado de las acciones locales que cotizan en el Merval estaban las del Banco Galicia (GGAL), las del Banco Francés (FRAN) y las de Edenor(EDN). Quien invirtió $ 10.000 en cada caso obtuvo un retorno anual promedio de 200%; 71% y 231%, respectivamente. Es decir, ganancias de hasta $ 20.000, 7.100 y 23.000.

Mariano Sardans, economista y director de FDI, explica que el año pasado las acciones locales con mejores rendimientos fueron justamente las de los sectores bancario, tecnológico, energético y minero.

Su colega Gini analiza hoy los papeles de YPF y Tenaris de cara a fin de año. Estima que durante 2014 los números de la petrolera argentina serán muy saludables.
“En el primer trimestre la producción de hidrocarburos creció un 11% interanual y su resultado operativo fue del 73% más. La utilidad neta tuvo un crecimiento de 130%”, dice, y saca la carta de Vaca Muerta, el yacimiento no convencional que podría tener reservas por unas diez veces el PBI argentino. Nada que agregar.

FIDEICOMISOS. Los fideicomisos inmobiliarios son un caso de éxito. Por cada US$ 10.000 apostados a un desarrollo de real estate, sin importar la zona o la calidad de la construcción, el inversor revalorizó su capital en US$ 3.000 promedio. En este tipo de inversiones es más complejo ver el resultado en doce meses porque los proyectos inmobiliarios demoran al menos dos años y luego un semestre adicional en ponerse al día con la documentación necesaria.

ARTE, ORO Y JOYAS. Consultados el año pasado por Forbes, miembros de la Asociación Argentina de Galerías de Arte recomendaron comenzar a invertir en el rubro desde $ 5.000 en adelante. Representantes de joyerías argentinas y agentes oficiales de alhajas y piedras preciosas que trabajan con marcas internacionales, como Fabián Testorelli, propietario de la cadena de joyerías de lujo, y Fernando Stolovas, de Chronos, sugirieron una suma similar. Los interesados en invertir en este tipo de bienes de lujo deben tener información, esa es la clave. La única forma de poder calcular una tasa de retorno de la inversión en un objeto o pieza única adquirida por un valor determinado es que la demanda suba. El año pasado, por caso, quien haya comprado un broche de oro con incrustaciones de diamantes por US$ 20.000 puede estimar que si hoy tuviera que venderlo obtendría apenas hasta un 4% más por la revalorización del oro desde enero a la fecha. Sin embargo, si lo hubiera hecho en diciembre hubiera perdido hasta un 28% del capital invertido, porque en 2013 el precio internacional del oro vivió su caída más profunda de los últimos 32 años. Los especialistas pronostican que en los próximos cinco años el valor de ese metal subirá un 29,55%. Los propietarios de piezas únicas, monedas y lingotes tendrán entonces que tener paciencia para devolverlas al mercado.

LADRILLOS. Algo similar ocurre con la colocación de pesos en “boca de pozo” de edificios o complejos de viviendas horizontales. La renta neta anual del año pasado fue de un 30% sin contabilizar la revalorización de la tierra. Pero esa tasa de retorno de la inversión fue suficiente ara ganarle a la inflación, invertir los pesos excedentes y adquirir así una propiedad en cuotas. A modo de ejemplo, el que desembolsó $ 500.000 en un proyecto de estas características obtuvo $ 150.000 en doce meses. Y en dos años más podría duplicar ese capital. Eso, sin tener en cuenta los ingresos en concepto de alquiler que obtendrá a partir de 2016.

AGRO. Los que confiaron en el campo, principalmente en fideicomisos vinculados a nichos como la producción oleovinícola o vitivinícola, obtuvieron una renta anual en pesos de hasta un 25% en promedio. Como ocurre con las propiedades nuevas, esa tasa no incluye la revalorización de la tierra. Por cada $ 10.000 que un inversor colocó entonces en una hectárea de vides con tres años de cultivo, que fueron cosechados el año pasado, obtuvo $ 2.500. El retorno de la inversión inicial varía si el interesado se quedó con la cosecha para elaborar su propio vino o revendió las uvas para exportación. Un ejemplo de lo rentable que puede resultar este negocio, al igual que en el caso de las aceitunas, es comparar el precio de venta al público del producto final. Una botella de malbec elaborado en el Valle de Uco tiene un costo de producción final de US$ 9. Ese mismo producto, en Nueva York o Chicago, se consigue por US$ 90, diez veces más.

TIERRA. La inversión en campos es una buena inversión a largo plazo. El año pasado, la guía “Top-10. Invertir para Ganar” 2013 recomendó entrar en este negocio con US$ 20.000. Entonces, ese monto era lo que costaban cinco hectáreas en zonas de baja productividad, lo mismo que hoy. La inversión ideal en este sector serían unos US$ 150.000 a diez años. La tasa de rentabilidad en ese período asciende a 15%, es decir que quien apostó US$ 150.000 en 2013 aumentará su capital en US$ 22.500. Esa cifra crecerá en ese tiempo si además el suelo se usa para cultivo o cría de ganado.

FCI. Los Fondos Comunes de Inversión, sobre todo los sectoriales, están recuperándose de una leve caída. El año pasado tuvieron éxito, sobre todo aquellos atados al dólar, que ofrecieron rendimientos promedio anuales de un 25%.

Cada $ 10.000 colocados, el inversor ganó un promedio de $ 2.500 sin intereses. La ventaja de estos FCI radica en su grado de liquidez, porque pueden rescatarse en plazos breves, de 72 horas hábiles.

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