Las automotrices le temen al maíz

El uso de alconafta mudaría las terminales a Brasil. EL gobierno busca la total reconversión del sector al biocombustible para colocar sobreproducción de maíz y caña de azúcar.

La Argentina parece estar encerrada en sus viejos dilemas de los cuales no puede escapar. Hoy, la nueva disyuntiva tiene enfrentados a los fabricantes de autos contra los productores de maíz y caña de azúcar. Todo a partir de la decisión del Gobierno de avanzar en una amplia reconversión industrial para que los vehículos que se produzcan en el país dejen los combustibles tradicionales para incorporar la alconafta al igual que, desde hace años, utiliza Brasil. Eso quedó claro en una serie de reuniones que se realizaron en las últimas semanas y que muestran que la iniciativa oficial va en serio. De hecho, el secretario de Industria, Martín Etchegoyen, comenzará a citar en los próximos días a cada terminal para discutir la política respecto a los biocombustible.

El problema no es menor ya que desde algunas automotrices alertan por las consecuencias negativas. En una de ellas hablaron directamente del fin de la radicación industrial en el sector para nuevos proyectos. El jueves pasado, en la reunión mensual de presidentes de automotrices que se realizó en ADEFA, se debatió este tema. No hay consenso sobre las reales consecuencias pero sí, una casi generalizada inquietud. La postura más extrema advierte que avanzar en esta iniciativa podría significar que lentamente se traslade la producción local hacia el país vecino por decisión de las casas matrices. El argumento para sostener esta hipótesis es que al unificar las tecnologías no habría motivos de tener plantas en cada lado de la frontera.

Es cierto que existe un régimen común que establece reglas de intercambio en el comercio pero éste vence en el 2020 y Brasil podría dar por terminado el acuerdo y dejar a la Argentina librada a su suerte. A eso se suma que los costos de producción en ese país son más bajos y que, por la crisis de los últimos dos años, hay una capacidad ociosa de entre dos y tres millones de unidades. En ese contexto, intentará atraer todas las inversiones posibles a costa de la Argentina. En una videoconferencia de hace un par de semanas entre las asociaciones de fabricantes de los dos países quedó en evidencia que Brasil quiere la unificación de tecnologías.

Otras empresas tienen una postura no tan dramática pero también muestran su preocupación. “A largo plazo puede destruir la industria”, dijeron en una de las terminales. También, es cierto, hay compañías que minimizan el impacto.

La razón de este conflicto es una promesa de campaña de Mauricio Macri y la sobreproducción de maíz que, junto a la caña de azúcar, se utilizan para producir etanol. Estos productos son vitales para muchas provincias. Si se volcara el exceso de producción al mercado sus precios se derrumbarían provocando el colapso de las economías regionales. Colocarlo en la producción de alconaftas provocaría el efecto contrario. Además se contaría con un combustible de menor costo y menos contaminante, algo que atrae a los funcionarios PRO. El año pasado se decidió subir el corte de etanol para los combustibles tradicionales del 105 al 12%. Ahora se quiere llevarlo al 100%. Fuentes del ministerio que conduce Francisco Cabrera consideraron exagerada la alarma en algunas terminales. En los próximos días se podrán decir en la cara cuando se reúnan a debatir el tema.

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