El índice Merval cerró el período con cinco meses en alza y sólo uno (el -1,9% de junio) con un recorte marginal, lo que contrasta con una economía a la que le cuesta arrancar

Puntos a tener en cuenta en materia económica. La inversión en acciones argentinas dejó en el primer semestre del año ganancias promedio que orillaron el 25% en dólares y el 30% en pesos.

Así, el índice Merval cerró el período con cinco meses en alza y sólo uno (el -1,9% de junio) con un recorte marginal, lo que contrasta con una economía a la que le cuesta arrancar.

Según indica el diario La Nación, estos rendimientos dejaron atrás los de otras opciones de inversión y casi duplican los de las Lebac, por ejemplo.

Para quienes apostaron por los papeles de las empresas de energía, las ganancias fueron mucho mayores: superaron el 100% en dólares.

Son rendimientos originados en la fuerte revalorización bursátil de esas compañías, debido al cambio de tarifas en el sector (que pasó de un modelo de valores reprimidos -y costos reales cubiertos con crecientes subsidios públicos- a otro que privilegia los precios de mercado).

Las extraordinarias ganancias muestran que la Bolsa transitó una etapa de normalización y sinceramiento en las cotizaciones, en la que las rezagadas (la mayoría de ellas, por cuestiones regulatorias) tendieron a igualar valorizaciones de mercado. Eso no quita que la plaza accionaria en general tuvo también un gran resultado en el semestre.

¿Cómo se explica? “Los activos argentinos en general tenían una valuación muy atractiva, y en el caso de las acciones, recién en los últimos meses vino creciendo el interés de los inversores extranjeros”, explica Christian Reos, analista jefe de Allaria Ledesma & Cía.

José Echagüe, de Consultatio Asset Management, coincide en líneas generales y acota que esto pasó “porque las acciones argentinas habían vuelto a quedar más baratas que el resto, luego del castigo que sufrieron tras la elección de Trump. Y cuando los mercados dejaron atrás el susto y pasaron a rebotar de manera generalizada, estuvieron entre las más beneficiadas”.

“Gran parte de la suba es atribuible a las expectativas sobre el regreso del mercado local al índice de mercados emergentes, tras el descenso de 2009, y sobre una mejora en la actividad que, aunque lenta, ya se verifica. Es parte de una tendencia iniciada en 2016, alentada porque muchas acciones se veían atrasadas en comparación con sus pares regionales. De hecho, si se compara junio de este año con junio de 2016, la suba alcanza al 47%”, aporta Agustín Trella, de Balanz Capital.

Para Juan Manuel Vázquez, analista de Puente, todo parte de las favorables expectativas que genera la Argentina. “Que el Merval Argentina todavía rinda un 30% medido en dólares en el año, más allá de la corrección de casi 15% tras el efecto MSCI, muestra un optimismo por parte de los inversores con respecto a los fundamentos de los papeles que forman un índice en dos tercios compuesto por compañías de utilities [servicios públicos], hidrocarburos y bancos. Son todos sectores que modificaron su entorno de negocios y enfrentan muy buenas oportunidades para generar valor.”

Gustavo Cañonero, del Grupo SBS, coincide, aunque agrega el rol que en este proceso tuvo “la apreciación real del peso argentino, producto del mix de políticas expansivas en lo fiscal y restrictivas en lo monetario”.

Las claves de los analistas

Precios atrasados

Las acciones locales habían quedado más baratas que las de la región tras la elección de Donald Trump en EE.UU.

Recalificación del mercado

Contribuyó también la expectativa del regreso del mercado al índice de emergentes y de una mejora en la actividad

Un ojo en las elecciones

La postergación de esa recalificación no cambia la dinámica de fondo del mercado. Pero la incertidumbre electoral traerá volatilidad si no hay una clara tendencia en cuanto a los resultados

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