Día 1: el dólar arrancó en $15 y terminó en $13,95. Al cierre de la joranda, Alfonso Prat Gay festejó: había logrado ganarse la confianza del mercado y no se produjo el temido ”overshooting”.

Día 2: el dólar cayó nuevamente hasta $13,60 y Prat Gay volvió a celebrar.

Día 3: la cotización bajó otra vez a $13,15 y a $12,76 en el segmento mayorista. Y Prat Gay… ¿festeja o comienza a inquitarse?

A esta altura, este empieza a ser, precisamente, el gran interrogante del mercado.

Porque aquello que en las primeras jornadas post cepo fue un alivio, en la tercera ya se correspondió con señales confusas.

¿Por qué cae el dólar? ¿Es una política deliberada del equipo económico de Mauricio Macri o se trata de una situación estacional que luego se irá a revertir?
Y, en todo caso, si el diagnóstico inicial era que la economía estaba aquejada por la pérdida de competitividad cambiaria, ¿es para festejar que ahora el billete verde haya caído por debajo de los $13?

La explicación que dan en la city porteña es que, tras el levantamiento del cepo, todavía ”no se armó el mercado”. Que la oferta acordada con los sojeros supera con creces la demanda de quienes traen insumos y productos del exterior.

”Los importadores tardan en acomodarse al nuevo escenario”, razona el referente de una de las principales automotrices del país.

Y da una explicación práctica: ”Nosotros no pudimos ingresar las autopartes porque hubo una desconexión entre Industria y Aduana. Varias terminales quedaron sin poder fabricar. Las autoridades anteriores dejaron todo muy desprolijo”, comentó este empresario a iProfesional.

Esta circunstancia, que atraviesan los principales importadores del país, fue aprovechada por el Gobierno para dar una señal contundente de fortaleza al mercado financiero.

¿Quién se atrevía a suponer que, a menos de una semana de levantado el cepo, la discusión iba a pasar por si el equipo de Macri se iba a quedar corto con la devaluación?

Al contrario, las apuestas se hacían respecto del posible ”overshooting” y no al revés. Y la gran preocupación era por si el tipo de cambio saltaba más allá de los $15 o $16.

Funcional a la calma navideña
Según pudo saber iProfesional, Prat Gay se muestra cómodo con el esquema actual, al menos para el corto plazo.

El ministro está enfocado en evitar un salto desmesurado de la inflación. Quiere impedir que un shock provoque alteraciones sociales a días de la Navidad y fin de año.

Con un dólar acariciando los $13 puede negociar una mesurada alza de los precios de la canasta básica, de cara a las fiestas.

Superadas estas fechas, la historia podría ser distinta, admiten en el entorno del titular de Hacienda y Finanzas.

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”La cotización debería encontrar un piso pronto, si es que ya no lo hizo. El Gobierno deja que el dólar baje para pasar las Fiestas en paz. Cuando, ya en enero y febrero, caiga la demanda de pesos en la economía, ahí veremos”, razona un economista cercano al equipo económico, que pide reserva de identidad.

”Mientras tanto, consiguió unos meses de gracia con los precios de las importaciones”, añade.

Su argumento refiere también a lo que se cree en el mercado: si bien han caído las expectativas devaluatorias en el corto plazo -algo que se refleja en los rendimiento de los futuros del dólar-, la sensación es que el equilibrio no está en torno a los 13 pesos.

”La demanda de los importadores estará contenida durante algún tiempo. Por ahora veremos el efecto de la oferta de divisas provenientes del campo y la que ingrese como préstamos de los bancos”, afirma el economista.

Pero advierte: ”El sólo hecho de que este ciclo se normalizará en algún momento y que en Brasil el dólar volvió a 4 reales marcan que el mercado irá hacia otros valores”.

La obsesión por la inflación
Alfonso Prat Gay se trazó una meta bien clara: quiere que el índice de precios se ubique en torno al 20% anual hacia marzo, mes en el que los principales gremios se sentarán a negociar las pautas salariales del año.

Para lograr ese objetivo -que al día de hoy luce muy optimista- necesita que el tipo de cambio no se escape.

La pregunta es entonces cuál es el piso y el techo que busca el Gobierno para el billete verde oficial.

Porque si bien el ministro aclaró que será el mercado quien determine el tipo de cambio, también enfatizó que el sistema de ”flotacion sucia” implica la intervención del Banco Central.

¿En qué casos? Cuando entienda que está produciéndose alguna variación brusca, producto de la especulación o de alguna circunstancia extraordinaria.

Todo el mundo imaginó que el equipo económico estaba haciendo referencia a un ”techo” (probablemente en torno a los $15) a partir del cual el BCRA comenzaría a vender divisas para hacer bajar su cotización.

Lo que, en cambio, nadie había pensado, era que acaso el BCRA también deberia establecer un ”piso” a partir del cual salir a comprar billetes verdes para que no siga cayendo.

Por ahora, como el Banco Central aún no intervino no dio señales de la banda cambiaria preferida.

No obstante, según pudo saber este medio, el equipo económico se sentiría cómodo con un precio que se mueva en un rango que va desde los $13,40 a los $13,60 para pasar el verano y arrimarse a las paritarias.

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Sin embargo, lo que puede lucir como un valor adecuado para el Gobierno, puede no necesariamente serlo para el sector productivo.

Sucede que muchos exportadores consideran ”apenas” un alivio la reciente devaluación.

¿Por qué? Porque creen que sólo los retrotrae a la situación existente a inicios de 2014. Es decir, a la corrección del billete verde propiciada por Axel Kicillof en enero.

Según sus estimaciones, la competitividad cambiaria actual todavía se ubica un 15% por debajo del promedio de la última década.

Sugestivamente, quienes en estas últimas jornadas más elogian el accionar del equipo económico son aquellos que defendían la estrategia gradualista y que no estaban de acuerdo con aplicar una política tipo shock.

Uno de ellos es Luciano Cohan, director de la consultora Elypsis, quien afirma: ”El juego se juega en los proximos 15 días. Si no hay nueva ronda inflacionaria, se llega a las negociaciones de enero con calma”.

”Por eso, luego del shock de salir del cepo, aplaudo que el Central esté dejando apreciar el peso. ¡Vamos por el shock gradualista!”, ironiza.

Lo cierto es que el clima en la city porteña de las últimas horas no era el esperado antes de la devaluación.

Es que cuando Prat Gay mencionó los $14,25 para el arranque post cepo, nadie supuso que el billete verde podría ir hacia abajo.

En todo caso, la discusión pasaba por cómo iba a hacer para defender ese precio con las reservas menguantes.

La sintonía, dicen por estas horas en el mercado, debe pasar por no exagerar un dólar más abajo que el actual.

En una Argentina híper dolarizada, el peligro es que los particulares y empresas -al observar que cae- entonces ”anclen” rápidamente sus expectativas a un determinado tipo de cambio que, de moverse luego al alza, no haga otra cosa que renovar los temores inflacionarios.

Por ese motivo, Prat Gay y el resto del equipo quieren aprovechar esta ventana, hasta fin de año, para negociar con los formadores de precios.

”Las alimenticias ya habían fijado sus valores con la expectativa de un dólar a $15. Ahora que está bien por debajo de esa cifra tendrán que acoplarse a esta nueva realidad”, expresa el titular de Hacienda y Finanzas.

En tanto, Macri es más contundente en sus afirmaciones y ya amenaza con abrir las importaciones, en caso de detectar abusos.

Por lo pronto, la mira del Gobierno está puesta sobre el mercado de la carne en particular, y de los alimentos en general. La Casa Rosada, además de buscar diferenciarse del kirchnerismo, no quiere apresurarse a tomar medidas que afecten el nivel de empleo.

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La advertencia se concentra en los precios para el corto plazo. Por eso mismo, un dólar más barato que el esperado es funcional con esa estrategia de pasar las Fiestas sin sobresaltos.

Martes, día clave
El mercado pondrá toda la atención a lo que vaya a ocurrir este martes 22 en la licitación de Letras del Banco Central (Lebac), a partir de la cual se define otra variable clave: el tipo de interés.

La última semana, la tasa de referencia de corto plazo avalada fue del 38% anual. Implicó un salto de nueve puntos en una semana.

¿Qué puede suceder ahora? La baja del billete verde respecto de la expectativa inicial podría inducir a los inversores a pensar que quedó muy barato, más de lo esperado. Y, ante esta circunstancia, vuelquen sus pesos a la compra.

En tanto, la emisión monetaria, lejos de morigerarse, sigue expandiéndose con fuerza.

Ante la conjunción de estos factores, ¿podría darse un nuevo salto de la tasa de interés si se detectara una presión cambiaria?

Algunos banqueros consultados por iProfesional admiten que la operación de este martes será clave en la estrategia del Gobierno de mantener tranquilo al mercado.

En uno de los principales bancos de la city confían que no hará falta un salto de la tasa: ”Como el mercado de futuros del dólar asume un plano cambiario tranquilo, lo más probable es que el Central consiga no sólo mantener el costo del dinero sino incluso absorber pesos en los actuales niveles”, asegura a iProfesional un ejecutivo de una entidad financiera.

A esta altura pareciera que, ante un movimiento de los inversores, el BCRA se inclinará por dejar mover al dólar y por no habilitar una nueva suba de los tipos de interés.

El encarecimiento en el costo del dinero fue asumido por las principales cámaras empresariales como un hecho puntual, que tiene el objetivo de moderar las expectativas cambiarias. Una prolongación en el tiempo de ese alza, o incluso una suba adicional, sería interpretada como una pésima novedad.

”Habrá que acostumbrarse a tener un tipo de cambio flotante. Es el nuevo esquema”, aseguran en el equipo económico.

Los funcionarios reconocen que el desafío se mide día tras día. Este martes a las 17, con la licitación de las Lebac, se conocerá el resultado del próximo test.

Mientras tanto, en la city se empieza a notar cierta confusión y algunos no saben si aplaudir o empezar a fruncir el ceño.

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