La industria vitivinícola negocia préstamo del BID por u$s80 millones para modernizarse

Las bodegas vitivinícolas esperan el visto bueno del Estado para dar inicio a la modernización de su industria con el crédito.

Las bodegas vitivinícolas esperan el visto bueno del Estado para dar inicio a la modernización de su industria con un crédito de u$s80 millones a la firma por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La inyección de capital fresco tendrá como eje la eficiencia para lograr un aumento en la productividad y de las ventas del negocio.

La nueva ayuda financiera para reconvertir al sector forma parte de una segunda etapa que arrancó en el 2009 con un préstamo de u$s50 millones del BID. Este tuvo como centro a los pequeños productores a los cuales se le otorgaron subsidios para la renovación varietal, mejorar la estructura de los viñedos o la instalación de mallas antigranizo, entre otros. Ahora el objetivo son las bodegas, a las cuales se les buscará elevar la ecuación productiva de la mano de la tecnología. Con esto se busca impulsar la mejora de la competitividad del sector industrial a través de la modernización de los establecimientos que apunte a ganar calidad a través de procesos más eficaces y eficientes.

Este resultado, permitirá acceder a nuevos mercados internos y externos para satisfacer las demandas de consumo. Desde la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), su gerente general Carlos Fiochetta resaltó “la importancia del préstamo que forma parte de un ambicioso plan estratégico y el cual en esta segunda oportunidad continúa con la incorporación del productor a la cadena quien accederá también a los créditos”. Sin embargo, el ejecutivo señaló que hay una promesa por parte del ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, hecha en la última fiesta de la vendimia, de destinar los u$s80 millones, que por ahora no llegan al sector. “Se comprometió de impulsar el proyecto, pero al momento no tenemos novedades”, afirmó Fiochetta.

En la misma línea, Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro, resaltó “que se está viendo la forma de que salga el crédito para un sector que siempre respondió con inversiones y trabajo, Este diario pudo saber por fuentes oficiales que el dinero no sólo está a la firma sino que por el momento se encuentra en “stand by” dado que hay otras prioridades más urgentes, como son las inundaciones en las zonas agrícolas o la continuidad de las obras hidráulicas sobre la cuenca del Salado a donde el gobierno bonaerense con un crédito del BID por u$s400 millones busca al 2020 terminar con un 35% de lo proyectado. Pero resaltaron que se esta evaluando la posibilidad de que los u$s80 millones sean otorgado por partes y no de una sólo vez como pretendía la industria.

No descartaron que la próxima semana se trate el tema. Se entienden en parte las prioridades del Ejecutivo, que no para de hacer frente a los problemas del agro: inundaciones, incendios, sequías, etcétera. Pero también es sabido que las economías regionales fueron las más perjudicadas a la hora de descongelar las tarifas. Muchas de ellas tienen a estas últimas como una determinante en los costos de producción. Por ende hablar de economías regionales es también hablar de generación de empleo. Actividades que están muy asociadas a explotaciones de poca superficie y llevadas adelante por medianos, pequeños y muy pequeños productores. No son actividades productivas nuevas; por el contrario, forman parte de una cultura en cada una de las regiones donde se desarrollan.

En general, requieren de una alta inversión inicial y varios años para entrar en producción, así como también hacen un uso intensivo de la mano de obra.

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