El organismo de las Naciones Unidas destacó como factores explicativos de esta dinámica a la caída de las inversiones en la minería y en hidrocarburos por la disminución de los precios internacionales, la desaceleración de China y el crecimiento económico negativo de la región (que la CEPAL sitúa en -0,3% para 2015), fundamentalmente, el de Brasil.

Si bien en casi todos los países de la región se observan caídas en los flujos de IED, el descenso para el total de la región se centra en Brasil (-36% entre enero y agosto), ya que gran parte de la IED se ha dirigido habitualmente al desarrollo de actividades para el mercado interno. La contracción de la demanda doméstica, junto con las proyecciones negativas de crecimiento del PBI influyeron decididamente en esta caída.

México ocupa el segundo lugar como mayor receptor de IED. No obstante, en el primer semestre, los flujos retrocedieron un 8%. Pese a ello, las expectativas son de alcanzar un alza al final de 2015. El 41,1% de los ingresos se orientó hacia el sector manufacturero, 19,1% al de telecomunicaciones y 14,4% al de servicios financieros.

Chile exhibió una merma en los ingresos de IED del 10% entre enero y agosto de este año. La retracción se enfocó fundamentalmente en el sector minero.

En Argentina los flujos netos de IED sumaron US$ 5.302 millones, evidenciando un significativo crecimiento en relación a 2014. Sin embargo, cabe señalar que en 2014 se contabilizó la desinversión de la empresa española Repsol en la petrolera YPF. De no haber considerado este hecho, se habría producido una caída del 11,5% en el primer semestre de 2015 respecto al mismo período de 2014.

Los ingresos de IED cayeron también en Bolivia (-3%), Colombia (-22%), Costa Rica (-2%), Ecuador (-15%), Guatemala (-26%), Nicaragua (-4%), Perú (-11%), República Dominicana (-21%) y Uruguay (-25%), confirmando un panorama regional bastante preocupante

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