El BCRA hará una corrección gradualista del tipo de cambio, o corregirá pero sin advertir, creo que nada va a cambiar demasiado; la economía se va a seguir sosteniendo en forma práctica. La sociedad rentística, asociada a sus usinas mediáticas y académicas, sigue propiciando un shock, para generar la próxima renta incremental. El “dólar blue”, está mucho más barato de lo que estuvo en Febrero, quienes compraron a 13,50 están muy enojados. El estado tiene sólidas posiciones líquidas en dólares a través de acciones y bonos en dolares en varios organismos; puede utilizar su poder de fuego para disciplinar al mercado. Recuerde que el especulador, compra y vende por horas, o un par de días, eso hace que cuando compra arriba, se perjudique mucho ante una caída; con la intervención oficial, el “dólar blue” puede bajar o subir en serrucho.

Los refractarios se entusiasmaron demasiado cuando subió el dólar en Enero, y la inflación proyectaba 40%, con las paritarias encima. Están muy preocupados ahora por alentar otra corrección del dólar. Hablan del déficit fiscal y como el BCRA traslada ganancias por revalorización de activos, evocan como la metodología del FMI lo prohíbe, pero claro, el FMI manda en cualquier país del mundo, menos en Argentina, desde 2005. Que la tasa de expansión de pasivos líquidos del BCRA es incompatible con un dólar fijo, es cierto en el enfoque monetarista, pero se olvidan que se están esterilizando los pesos con letras en pesos. ¿Quién sabe con que tipo de cambio se amortizaran las letras? El cuando y como, son claves que ningún economista serio puede dar; a la vez que constituyen la combinación que los especuladores reclaman conocer.

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Las correcciones progresivas del tipo de cambio que además no avisan el cambio en el nivel de gradualismo, son letales para los especuladores. Hoy hay un déficit fiscal financiado por el BCRA, pero mañana puede ser financiado en los mercados de colocación voluntaria, que está ligado al impredecible pragmatismo peronista. Lo que la especulación desea, es equilibrio fiscal y cambiario, los dos a la vez, para ganar con tasas positivas y luego fugar al dólar; pero eso no lo va a hacer un gobierno peronista en la fase final de un mandato presidencial. No está en la mente de este gobierno hacer ajustes crueles, y es grotesco esperarlo. Ser consultor, hablar pestes del gobierno, y dar recomendaciones que no van a ser seguidas, permite ganar dinero fácil, pero no le suma nada al debate.

Los “pibes” quieren volver de nuevo al FMI, muchos ex funcionarios de Menem y De la Rua colocan deuda de empresas locales privadas en el exterior, y hace dos años que no “curran”. Otros ex funcionarios, no quieren que se arregle con el Club de París, sin la intervención del FMI, porque se sentaría otro precedente que rompe con el “ethos” de la filosofía neoliberal. No hay que empezar con el FMI, no se necesitan desembolsos condicionados, no nos hace falta volver a quemarnos con leche, ya conocemos la vaca. El neoliberalismo argentino reclama que se  escuche una recomendación de retroceso, están errados en lo político, y odian lo institucional, democrático y republicano. Creen en el gobierno de “los bancos”, flotar el tipo de cambio hasta el cielo y generar pobreza. Los mercados se anticipan a los cambios que ellos mismos producen con sus terroristas económicos. El problema es que este gobierno no le deja al que viene, ni siquiera la excusa de una mochila de deuda o bajas reservas, para que hagan otro desastre económico y social. El gobierno que viene puede quedarse tranquilo, se pago el corralito, se reestructuro la deuda y se cancelo con el FMI. No hay excusas para el proverbial ajuste, y menos cuando el gobierno que viene, va a transitar más o menos, la línea del que se va. En cambio si ganara el neoliberalismo, los que se quejan hoy, se van a enterar de lo que significa una inflación como la que tenían los “Chicago Boys”; de 3 dígitos. Si logran generar un shock, su gobierno será efímero; porque hoy no hay margen para reprimir, después de 30 años de democracia. ¿Quieren un shock? pues que lo hagan ellos-si ganan- y veamos como sostienen la gobernabilidad.

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Si alguna cosa tiene que corregirse en democracia, mas vale que se haga gradualmente o de a pequeños saltos. A 8 pesos un dólar, bajaron las importaciones, para acompañar la caída del comercio mundial que es impresionante, aunque pocos lo mencionen o lo niegue quien lo hace.

En definitiva los economistas rastreros que nos llevaron al caos, en estos meses siguen tratando de repetir sus hazañas. Piden un cambio en lo político, institucional. Quieren una dictadura, cualquiera sin ser psicólogo los descubriría. Pretenden gente sin trabajo, impulsando el ahorro de los que más tienen, para apropiarse del esfuerzo de sus conciudadanos. Evocan medidas de países que están en crisis, en los que la gente NO trabaja, aspiran un país donde el que trabaje sea un esclavo. Odian al sindicalismo, adoran al empresario que roba inventos como Bill Gates y, también al que estafa a su socio productivo y trabajador, como Steve Jobs. Aman al ladrón, son la minoría rentística; están esperando provocar la próxima renta exponencial, que los ricos sean cada vez más ricos, en una sociedad desigual y sin futuro para los que menos tienen.

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Por Pablo Tigani para DR

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