La moderación en el crecimiento respondió a que las compañías disminuyeron la restitución de bienes en sus almacenes para liquidar inventarios acumulados. No obstante, la buena marcha de la demanda interna podría alentar a la Reserva Federal a subir en diciembre las tasas de interés.

El gasto del consumidor, que explica más de 2/3  de la actividad económica en Estados Unidos, se elevó 3,2% en el tercer trimestre, luego de haber crecido 3,6% en el segundo trimestre.

Así y todo, la inflación bajó producto de la fortaleza del dólar y de los menores precios de las naftas.

El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE, por sus sigla en inglés) trepó un 1,2%, tras elevarse un 2,2% en el segundo trimestre. Al excluir alimentos y energía, se aprecia que los precios subieron un 1,3%.

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