La Cámara de Comercio le pidió al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que disminuya los costos laborales y los impuestos: “En estas condiciones, las economías no pueden exportar”.

La presión impositiva, los costos laborales y logísticos, los problemas de infraestructura y los precios de insumos básicos conforman el “costo argentino”, que lleva a que los productos nacionales cuesten hasta el doble que en otros países. Así lo advirtió un informe difundido por la Cámara Argentina de Comercio, entregado al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Según ese trabajo -de 181 páginas- esas problemáticas son calificadas por los empresarios mercantiles de “estructurales”, ya que afectan “el crecimiento sostenido y la competitividad de la economía argentina”.

Por caso, el documento ejemplifica que los productos textiles en la Argentina cuestan más del doble que en los Estados Unidos (105%) y un 74% más que en Chile. También, los autos cero kilómetro cuestan aquí 40% más que en México y un 30% más que en Chile; los electrodomésticos, un 23% más que en Chile y un 5% de lo que cuestan en el Brasil.

“El costo argentino no es un problema de tipo de cambio. Es un problema de impuestos, de cargas patronales, de un montón de cosas”, evaluó el presidente de la Cámara de Comercio, Jorge Di Fiori. En conferencia de prensa, el dirigente advirtió: “En estas condiciones, las economías regionales no pueden exportar. Hay una distorsión generalizada que debemos corregir”.

“Por eso, creo que después de las elecciones legislativas, habrá que tomar decisiones sobre esta problemática, con el fin de generar inversiones y reducir el nivel de pobreza”, sostuvo Di Fiori. Además, comentó que a la Argentina “le falta eficiencia. Y que los argentinos volvamos a confiar en el país. Solo así van a poder confiar en nosotros en el extranjero”. El informe destacó que la clave para reducir los precios “está en el costo de la mercadería puesta en el local, ya que el margen comercial suele ubicarse en parámetros internacionales”.

Asimismo, señaló que el “bajo acceso” de las empresas al mercado financiero y de capitales, provoca que en algunas cadenas de comercialización “no se pudieron constatar altos costos de financiamiento”.

“La economía argentina muestra uno de los peores datos de América Latina, con una participación del crédito del sector privado de apenas el 14% del PBI”, indica el reporte. Y añadió que el mercado de tarjetas de débito y crédito tiene “altas tasas de concentración, que devienen en un elevado costo de las operaciones de compra y venta”. Sobre este punto, Di Fiori recomendó prestar atención al comercio electrónico, “ya que a través de esa herramienta se pueden encontrar precios mucho más baratos” que en el comercio tradicional.

Para la Cámara de Comercio, resolver los problemas de costos internos a través de devaluaciones periódicas “ha mostrado reiteradamente ser ineficaz y nociva para la economía, al acelerar precios, generar volatilidad macroeconómica y resentir el consumo y las inversiones”. “Por lo tanto, los mecanismos de mejora de competitividad de las empresas deberán buscarse desde un enfoque microeconómico”, según la entidad empresarial.

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