Desde abril del año pasado, luego del efecto del abrupto deslizamiento cambiario que tuvo lugar a fines de enero, la pérdida de competitividad por tipo de cambio ascendió al 17,7% hasta marzo de este año.

El TCRM mejora cuando el peso se deprecia por sobre las monedas de los socios comerciales y se deteriora con una inflación local mayor al de estos países, por lo que la mayor variación de precios en Argentina respecto a los socios comerciales, y su tipo de cambio relativamente estable (principalmente respecto a Brasil), conspiran contra la competitividad cambiaria y aceleran un retraso del tipo de cambio.

Por otra parte, si se compara marzo 2015 con marzo 2014, se observa que tuvo lugar un deterioro en la competitividad por una apreciación real del peso del 17,1%, conforme a las cifras del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

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