El Congreso tratará hoy el Presupuesto 2014. Al rechazarlo, la reacción buscará por enésima vez diezmar las arcas del Estado. Cuando fueron poder, los funcionarios del ”granero del mundo” administraban el país en calidad de colonia. Los ”presupuestos” se elaboraban en las metrópolis y les eran remitidos para trabajar en su aprobación parlamentaria y posterior ejecución. ¿Puede calificarse de ”presupuesto nacional” un programa económico y fiscal que beneficia ciudadanos, obreros, fábricas, corporaciones, organismos multilaterales y élites de terceros países? A partir de mayo de 2003 y de manera creciente, la forma y los objetivos de la recaudación, las inversiones, las prioridades en las erogaciones, la política monetaria, el rol y peso del Estado y de la propia moneda, el control de los precios y del tipo de cambio, etc. son establecidos por un gobierno soberano, no por una administración sometida al extranjero. Hoy se debatirá en el parlamento el Presupuesto para una Nación. Su rechazo, por parte de los resabios domésticos de no muy lejanas y lamentables administraciones coloniales, es tan lógico como esperable.

MEMORIAS DE LA ADMINISTRACIÓN COLONIAL DEL AÑO 2000 (”PRESUPUESTO” 2001). Pobreza más indigencia en el primer año del nuevo siglo: casi un 40% de la población, esto es, cerca de 15 millones de compatriotas. Deuda externa como porcentaje de la riqueza nacional: 55%, la más alta después de la gran jugada de Martínez de Hoz de estatizar la deuda, como es sabido, ejecutada magistralmente por Domingo Cavallo. Deuda con el FMI como porcentaje de la deuda externa total: 90%, la más alta desde el ingreso del país al organismo en 1956. Desempleo más subdesempleo: arriba del 30 por ciento. Una economía dolarizada de facto, y un pueblo aún más dolarizado, que es mil veces peor. Semejante debacle no había caído del cielo o arribado en platillo volador. A excepción de algunos meses de espejitos de colores, el empobrecimiento de las clases populares venía desde 1975. El 2000 nos encontró sometidos y en vías de extinción. Impuestazo en enero y acuerdo ”histórico” con el FMI; rebaja de salarios en mayo; reforma previsional en noviembre y … en diciembre, aprobado el ”presupuesto” para 2001. Su aprobación posibilitó que el FMI nos concediera un ”blindaje” de 40 mil millones de dólares. Entrevistado por Clarín el 14 de enero de 2001, el ministro de Economía José Luis Machinea, eufórico y confiado, nos decía: ”Es un buen momento para comprar autos o casas.”

Breve repaso al susodicho ”presupuesto”: 52 mil millones de pesos (dólares) en erogaciones. El destino más importante de los recursos generados por los argentinos y argentinas (46.400 millones): los pagos de los intereses de la deuda, unos 11.143 millones (22% del gasto total). Salud, unos 2970 millones, 5,7%; Educación y Cultura, algo parecido; Ciencia y Técnica, 1,3 por ciento. Déficit fiscal: cerca de 7000 millones. Durante su votación, la bancada opositora logró restablecer la quita del 12% a empleados del sector público. Machinea anunció que el Ejecutivo vetaría la decisión por tratarse de ”un acto demagógico”. El 29 de diciembre el ”presupuesto” se aprobó por Decreto 1303, firmado por De La Rúa, Machinea, Federico Storani, Fernández Meijide, López Murphy y Patricia Bullrich, entre otros. En sus considerandos se lee: ”Que la situación de emergencia económica y fiscal por la que atraviesa el país ha obligado a la revisión de las variables macroeconómicas con las cuales fue elaborado el Proyecto de Presupuesto… en consonancia con lo acordado con los Organismos de Crédito Internacionales”. Pero la debacle prosiguió, entre otras cosas, porque la colonia, con muy poco para rematar (privatizar), contaba aún con muchos ciudadanos por empobrecer.

MEMORIAS DE LA ADMINISTRACIÓN COLONIAL DEL AÑO 2001 (PARTE 1). López Murphy, con posgrado en la Universidad de Chicago, remplazó a Machinea. Su designación recibió fuerte respaldo del FMI, que además aprovechó la ocasión para ratificar ”su apoyo al programa de recuperación económica”. Por su parte, el embajador de EE UU en nuestro país consideró que Fernando De la Rúa había tomado una ”decisión brillante” al nombrarlo, agregando un emotivo patrocinio: ”Yo lo conozco desde hace muchos años, es una persona sumamente capaz, un economista mundialmente conocido que comparte la filosofía de todas las democracias basadas en los mercados abiertos”. El titular del BID, Enrique Iglesias, no se quedó atrás. Dijo que De la Rúa había hecho ”una muy buena elección”. Impuesto desde afuera, López Murphy fue el funcionario colonial ideal para administrar las paupérrimas cuentas de la paupérrima colonia, para extenderle la vida hasta dejarla sin un solo glóbulo rojo más que entregar. Y teníamos… Cuando asumió Ricardo Hipólito (nombre de pila de este señor) los mercados abrieron al alza y el riesgo país cayó estrepitosamente. Su ”programa” económico fue anunciado en la Bolsa de Comercio a mediados de marzo, ante auditorio colmado. Cuando el funcionario criticó a sus oponentes, fue aplaudido durante más de un minuto. López Murphy entonces ironizó: ”Muchas gracias por los aplausos, pero no se olviden que vivimos en un sistema institucional, así que, a mandar cartas a los legisladores [para que aprueben sus medidas]”. El público desencajado de pasión volvió a ovacionarlo, esta vez de pie. Se había puesto en marcha un brutal recorte al ”presupuesto” aprobado unos meses atrás, recorte obviamente que dejaba intactos los pagos de la deuda. Aparentemente, el déficit fiscal previsto para el año superaba lo permitido por el FMI y comprometía futuros recursos del blindaje. La administración colonial del país en manos del radicalismo preveía ahorrar unos 2500 millones adicionales. Pero el pueblo de la colonia se negó a cavar su propia fosa. El popular ministro duró menos de dos semanas.

MEMORIAS DE LA ADMINISTRACIÓN COLONIAL 2001 (PARTE 2). Las metrópolis designaron entonces otro funcionario para la administración colonial de la Argentina. Cuando Cavallo se fue del Palacio de Hacienda en 1996 el país estaba en recesión, desempleo récord, etc. ¿Era conveniente recurrir a este economista experto? Nada más oportuno para eternizar una Argentina granero del mundo. El 19 de marzo De la Rúa hizo un llamado a la unidad nacional para apoyar la nueva gestión y el programa de Cavallo, más conocido como Ley de Competitividad: 900 millones de dólares en nuevos ajustes, la mitad proveniente del bolsillo de jubilados y empleados públicos. En agosto de 2001 se concretaría un nuevo acuerdo con el FMI, contemplando un desembolso de 5000 millones (4000 para reforzar las reservas del BCRA). Cavallo viajó a Washington para participar de la despedida de Stanley Fischer, ex número dos del FMI. Aprovechó el viaje para entrevistarse con la remplazante, Anne Krueger, de quien dijo ser ”un buen amigo de ella. La conozco desde hace 18 años”. Sin embargo, el préstamo nunca llegó. La ”desconfianza” que generábamos superaba cualquier lazo de amistad. No habría un solo dólar más sin el déficit cero y sin un compromiso de todas las provincias para cumplirlo. Llegó entonces el tiempo de presentar el ”Presupuesto 2002”. La administración colonial mantenía los recortes salariales, las podas a jubilaciones y asignaciones familiares del 13% (dispuestos a mitad de año) pero proponía un recorte del gasto de unos 9000 millones de dólares. Claro que podía fallar, aunque si fallaba, ahí estaba el Plan B: de no cumplirse las metas de ”ahorro” ni de recaudación, Economía ya había definido ”no pagar el aguinaldo de los empleados públicos ni de los jubilados” durante 2002 (Clarín – 22/11/01).

PRESUPUESTO 2014, ÁFRICA Y CUESTIÓN NACIONAL. ”Tal vez sea la primera [presidente] a la que el parlamento le quiera impedir gobernar sin Presupuesto”, denunció Cristina Fernández de Kirchner por cadena nacional el 15 de noviembre de 2010. Días después, el Grupo Clarín sacaba una nota intentando desmentir a la Presidenta: ”La memoria le jugó una mala pasada… porque la propia Cristina, cuando era diputada, hizo lo posible para impedir que Fernando De la Rúa contara con la ley de Presupuesto del 2001” (Clarín – 25/11/10). Se equivoca Magnetto. Eso no fue ningún presupuesto, sino un programa económico y financiero del saqueo, elaborado en el extranjero y para uso de la colonia. El mismo año que Cristina formulaba esa denuncia, el prestigioso Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales (Universidad de Ginebra, Suiza) publicaba un brillante informe titulado: ”África: 50 años de independencia”. El trabajo repasa los impactos de la herencia colonial sobre el último medio siglo de desarrollo económico africano. Seis datos ilustrativos: 1) Desde el 1900, África se caracterizó por una abrumadora cantidad de tierras ricas y fértiles, en simultáneo con escasez de mano de obra y capitales. A los fines de suplir tales deficiencias, las firmas europeas y las administraciones coloniales invirtieron en infraestructura e instituciones dedicadas a desarrollar al continente como un productor-exportador de materia prima; 2) Las administraciones coloniales tenían prohibido el acceso a mercados de capitales extranjeros por parte de las metrópolis, las cuales preferían que sus posesiones sean fiscalmente autosuficientes y con cuentas equilibradas; 3) Si bien la introducción de monedas locales en las colonias persiguió reducir los costos de sus transacciones comerciales, las metrópolis siempre negaron a sus subordinados la autonomía para emitir moneda; 4) En la África británica se llegó a emitir una ”libra colonial”, aunque se la ligó (convertible 1 a 1) a la libra metropolitana; 5) Fue sólo con la independencia, cuando los nuevos gobiernos africanos tuvieron la posibilidad de crear un sistema monetario nacional; y 6) Las transiciones a la independencia implicaron siempre un mayor control de los presupuestos domésticos por parte de políticos locales, miembros de las corrientes emancipadoras. A diferencia de las administraciones coloniales, el primer destino del gasto (léase inversión) pasaba por la construcción de un aparato estatal.

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