El impuesto a las cervezas, otro golpe a las economías regionales

Cold beer

Productores de cervezas artesanales aseguran que la medida es un verdadero golpe a las economías regionales. El impuesto pasará a ser del 17 por ciento.

Tras la oficialización del impuesto del 17% a las cervezas, productores artesanales aseguran que la medida significará un verdadero golpe a las economías regionales ya que no solo se afecta la rentabilidad de productores de todo el país, que incluye a productores de Bariloche, Mar del Plata, la provincia de Buenos Aires, Patagonia, Cuyo y del norte del país, sino que además debilitará a otras actividades industriales que han crecido a la sombra de este boom cervecero. Entre ellos, pequeñas y medianas empresas de la industria metalmecánica o de la industria química donde el sector cervecero ocupa el tercer lugar de destino de sus productos. A esto se suman productores de malta y cebada del sur del país, quienes a partir del crecimiento la producción artesanal encontraron un mercado alternativo que les permitió mejorar las condiciones de negociación frente a los grandes jugadores de la industria.

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Desde la Cámara Mendocina de Cerveceros Artesanales (CAMCA) afirmaron que la noticia “los tomó totalmente por sorpresa, ya que va en sentido contrario de lo que venían conversando las cámaras nacionales con legisladores y funcionarios nacionales”. Según datos de la Cámara, en la provincia hay más de cien productores registrados de los cuales unos ochenta comercializan pequeños cantidades y de ese total al menos quince ya venden volúmenes más importantes que en ningún caso superan los 3.000 litros al mes.

Martín Bessega, presidente de la CAMCA, dijo que hasta hace unos días estaban tranquilos y contentos porque les habían asegurado que el impuesto quedaría en el valor actual que es del 8%. En ese sentido agregó que los productores están dispuestos a pagar impuestos, pero que pasar del 8 al 17 por ciento es una locura. Asimismo remarcó que no se pueden comparar a los fabricantes artesanales con los industriales ya que una fábrica grande no supera las treinta personas y uno emprendimiento pequeño incluye solo a dos o tres trabajadores. “Por un lado se habla de fortalecer a los emprendedores, las economías regionales y combatir la ilegalidad y por otro nos aplican un impuesto del 17% que se suma al 4% de Ingresos Brutos y al 21% de IVA que vuelven insostenible la actividad”, afirmó.

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Por su parte, Juan Fragnoli, maestro cervecero y asesor de fabricantes en distintos puntos del país, señaló que más allá de afectar la rentabilidad y obligar a los productores impactar en el precio final del producto, el impuesto va a propiciar un mercado marginal (o de venta en negro) que va en contra de todos los esfuerzos del sector para lograr mayor formalidad y que al mismo tiempo le quita al impuesto el efecto recaudatorio. Fragnoli considera que detrás de la ley podría existir un lobby industrial que ve a los fabricantes artesanales como una amenaza que va ganado de apoco buena parte de su mercado.

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