El Gobierno pagó $72 millones a Galuccio para que dejara YPF

El Gobierno de Mauricio Macri decidió pagar 72 millones de pesos a Miguel Galuccio a cambio de que saliera de la compañía. Controlada por el Estado con el 51% de las acciones, la petrolera lo decidió en su última asamblea del 29 de abril: ”La compensación por todas sus funciones y conceptos del CEO por un total de $72.000.000 que incluye el acuerdo por su salida de la compañía”.

Según el diario La Nación, “Galuccio estuvo de acuerdo con que su indemnización constara en el acta de asamblea” y los 72 millones cubren salarios y otros conceptos además de la indemnización de salida, típica en los altos cargos de grandes empresas.

La transparencia al publicar la indemnización en el acta es un cambio en la política de YPF, que mantuvo en secreto el sueldo de su directivo. En una denuncia presentada ante la Oficina Anticorrupción por el ex subsecretario de Combustibles, Cristián Folgar, el especialista había pedido conocer si en el contrato de YPF con Chevron había clausulas relacionadas con la plata que cobra Galuccio.

Galuccio intentó desde un primer momento sobrevivir a las sucesivas gestiones políticas, a partir de los lazos con distintas fuerzas y dirigentes partidarios que buscó trabar a partir de haber asumido sus funciones. Llegó a cultivar una relación fluida con Macri, antes de la campaña presidencial. Aunque el vínculo pareció enfriarse el año pasado.

El talón de Aquiles de la gestión de Galuccio fue el creciente endeudamiento de la petrolera. Desde la estatización de YPF, se elevó la deuda de casi US$ 2.000 millones hasta los US$ 7.000 millones, según estimaciones del mercado. Además, tiene que afrontar intereses por US$ 800 millones anuales, si bien descuenta una parte importante por impuestos. Y todo eso, en un contexto de fuerte caía de los precios internacionales del crudo.

En el oficialismo había un sector, cercano al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que hasta último momento intentaba sostenerlo en el cargo. Otro grupo, encabezado por Aranguren, empujaba desde el principio de la gestión macrista por deshacerse del funcionario K.

Antes del desenlace, los rumores eran que Galuccio negociaba la posibilidad de que se desdoblara su rol en la empresa y que cediera la presidencia, para mantenerse como CEO.

Una entrevista que concedió en marzo al diario La Nación parece haber sido clave en el fracaso de sus gestiones para seguir en YPF. “La visión de YPF no ha sido rediscutida. YPF es una herramienta clave para el desarrollo del país y ésa es mi visión. No sé qué visión tiene Aranguren”, dijo.

Galuccio llegó a la Argentina en 2012 para conducir la etapa estatal de la petrolera. Había dejado un alto cargo en Schlumberger, con sede en Londres.

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