El eventual gobierno de Alberto Fernández, le preocupa a Donald Trump

La reunión no estaba prevista en la agenda, pero el interés norteamericano por empezar a decodificar qué hará Alberto Fernández si finalmente es electo presidente de la Argentina hizo que sucediera. El candidato a diputado del Frente de Todos, Sergio Massa, mantuvo un encuentro reservado en Washington el viernes pasado con funcionarios del Departamento de Estado, confirmaron a El Cronista fuentes cercanas al tigrense.

La renegociación de la deuda con el FMI, los “temores” del gobierno de Donald Trump por el rol que tendrá Cristina Kirchner en un eventual gobierno de Alberto Fernández, un posible viraje argentino en el tema de Venezuela, asi como la influencia de China en el país fueron los platos fuertes del encuentro.

La reunión surgió a instancias de las autoridades norteamericanas y estuvo encabezada por Kevin O’Reilly, subsecretario para el Hemisferio Occidental, y Rich Glenn, pero también participaron funcionarios del Departamento del Tesoro, agencias de seguridad y antinarcóticos.

«Hay bastante desconocimiento sobre cómo será el gobierno de Alberto y la reunión sirvió para llevar un mensaje de moderación, de diálogo. Vimos buena voluntad y receptividad de las autoridades norteamericanas», resumieron cerca del tigrense.

Massa dedicó la primera parte de las más de dos horas que se extendió la reunión a desandar los “prejucios” de las autoridades norteamericanas sobre el posible regreso de Cristina Kirchner al poder, esta vez en el papel de vice.

Es que al margen de la tensa relación que Argentina y EE.UU. mantuvieron durante la gestión de Cristina, todavía sigue siendo un recuerdo ingrato en ese país el escándalo diplomático que el fallecido ex canciller Héctor Timerman protagonizó en 2011, cuando hizo incautar material militar norteamericano en Ezeiza valiéndose del famoso «alicate».

Según supo este diario, el líder del Frente Renovador les aseguró que el gobierno de Alberto Fernández será “moderado” y “dialoguista”, que pretende tener una relación «madura» con los Estados Unidos, pero no hará «seguidismo». “Queremos tener una relación de temas”, les dijo.

Sobre Cristina puntualmente, Massa buscó poner paños fríos y afirmó que la ex presidenta cumplirá estrictamente “su rol de vicepresidenta”, reiteró que está “muy cambiada” y que ni ella “ni La Cámpora son hoy los mismos que hace 10 años”. Pidió también “mirar hacia adelante” y concentrar la atención en los cuatro años que vienen de un eventual gobierno albertista, en lugar de detenerse a escarbar el pasado. «Es otro equipo y es otro gobierno», afirmó.

Los funcionarios estadounidenses también plantearon sus resquemores por la presencia y “el accionar” de China en la región y su incursión en áreas estratégicas como las telecomunicaciones y la energía.

Massa sostuvo al respecto que la Argentina “es ajena” a la guerra comercial entre China y los Estados Unidos y pretende tener relaciones con ambos países con «eje en el interés nacional», es decir, que buscará poder venderle sus productos a ambos mercados.

“Cuando dos elefantes se pelean los primeros que terminan mal y pisoteados son las hormigas”, graficó el tigrense, para ratificar que el país no tomará partido por ninguna de las dos potencias.

Uno de los asuntos más ríspidos del encuentro fue la renegociación de la deuda: “El problema de la deuda es responsabilidad del gobierno de Macri y del FMI” por haberle prestado al país la suma sideral de u$s 57.000 millones de dólares «que técnicamente no se puede justificar», les dijo, y reiteró que Fernández evalúa una salida a «la uruguaya», es decir, sin quita de capital ni intereses pero con postergación de los vencimientos.

“Los muertos no pagan”, volvió a decir Massa ante las autoridades norteamericanas, uno de los latiguillos que el tigrense incluso empleó ante funcionarios del Fondo cuando se reunió con la misión del organismo en la Argentina.

Los funcionarios estadounidenses también plantearon su fuerte preocupación por Venezuela y pidieron “que no haya un viraje dramático de la Argentina y que el país siga liderando” la oposición regional al gobierno de Nicolás Maduro.

En rigor, Fernández ya anticipó que si gana las elecciones retirará a la Argentina del Grupo de Lima, que busca una salida democrática para el país caribeño, y pasaría a alinearse con Uruguay y México, que tienen una postura más neutral ante la crisis.

“En definitiva, ellos pidieron que no haya sorpresas y nosotros que no haya prejuicios”, resumieron cerca de Massa sobre el resultado del encuentro, al que calificaron de “productivo”.

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