Parte de los esfuerzos en política exterior durante los últimos años parecen orientarse a la apertura de nuevos mercados para la Argentina, teniendo en cuenta el presente crítico que atraviesan muchas economías de Occidente. Las misiones comerciales organizadas desde el gobierno han concentrado una importante cantidad de países, habiendo sido la última por Emiratos Árabes, Indonesia y Vietnam una de las más importantes, no sólo por abarcar tres naciones sino por la magnitud de los mercados que estas representan y el crecimiento económico que alcanzaron en la última década. Tiempo Argentino dialogó con Ider Peretti, Antonio Paolini y Carlos Castelli, tres de los integrantes de la importante comitiva de empresarios que acompañaron a la presidenta Cristina Fernández a la última gira por Medio Oriente pero que también participaron en otras anteriores a lo largo del 2012, para conocer sus impresiones y la importancia de estas misiones para el sector que representan. Peretti es titular de la Confederación General Económica (CGE), entidad que trabaja junto a la Secretaria de Comercio Interior y Exterior en la organización de estas giras comerciales. Paolini preside la Cámara de Plástico, donde confluyen alrededor de 1500 empresas, y Carlos Castelli es el creador de marcas como Todomoda, Isadora y Katty Miyoko, con 1600 empleados en la Argentina, 1200 en México y planes de expansión en Vietnam y China.

–¿Qué balance puede hacerse de la última gira?

Ider Peretti: –Absolutamente positivo. Habría que aclarar que llevamos alrededor de diez meses de esta modalidad, que impulsó la Secretaría de Comercio Interior a cargo de Guillermo Moreno y la de Comercio Exterior de Beatriz Paglieri. La primera misión comercial que realizamos fue en Angola, en el mes de marzo. Luego viajamos a Azerbaiyán, para después volver a Angola, donde hicimos una gran muestra compuesta por automotrices, maquinaria, indumentaria, alimentos y hasta animales vivos. Tuvimos más de 400 stands comerciales. También viajamos a Brasil, donde fuimos con tres aviones completos de empresarios argentinos. Estuvimos en Vietnam antes del último viaje con la presidenta, e hicimos otras giras que tuvieron menos difusión pero fueron muy importantes, como Francia, Chile o Bolivia.

Antonio Paolini: –El balance es muy bueno, porque sabemos que no hay manera de crecer si no nos expandimos al mundo. Argentina es reconocida en todas partes por la calidad de sus productos y por la innovación de sus empresarios. Hemos encontrado una recepción notable en estos tres países, donde quizás hasta ahora no había un vínculo comercial tan intenso. Pienso que desde ahora ese vínculo crecerá y nos permitirá llegar a estos mercados, que por capacidad de consumo y cantidad de habitantes son todos muy importantes.

–El repaso de los destinos visitados el año pasado permitiría concluir que los objetivos de estas giras no son solamente consolidar nuevos mercados, sino también reforzar otros…

IP: –Sí. En el caso de Chile se hizo específicamente un acuerdo de indumentaria con la tienda de ropa más importante de ese país, que tiene locales en Argentina. En Francia, se negociaron acuerdos con la empresa que nos provee neumáticos donde empresarios de nuestro país se verán favorecidos porque podrán colocar insumos requeridos por el sector. Pero sin dudas esta última gira fue la más importante porque se accedió de una sola vez a tres mercados diferentes, con un potencial muy fuerte. Dubai, por ejemplo, exige productos de muy alta calidad, y la visita nos permitió llegar a todas las regiones del Golfo Pérsico. En Indonesia, uno de los países más poblados del mundo, muchos empresarios tuvieron una recepción extraordinaria, por eso estamos pensando, junto a la Secretaría de Comercio, organizar nuevamente otra misión comercial para mediados de año. Y finalmente en Hanoi (Vietnam) nos sorprendió la cantidad de contrapartes cuando se abrió la ronda de negocios. En total fueron 2000 empresarios que visitaron nuestra muestra con interés de comprar.

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Carlos Castelli: –Los empresarios que acompañamos estas misiones también nos sentimos identificados en las problemáticas de cada uno. Algo digno de destacar es que muchos empresarios se conocieron en este viaje, sin diferencia entre grandes, medianos o pequeños, y muchos entablaron vínculos entre sí. La empresa que yo represento no es agro ni industria pesada, pero es importante también exportar nuestros modelos de negocios. Nosotros hemos abierto 200 locales en México, 30 en Chile y ahora planeamos hacer lo mismo en Vietnam y en China.

AP: –Además, lo importante de estas actividades es que es un estímulo para la competencia y la mejora en la fabricación de los productos. Estoy convencido que la mejor manera de progresar es compitiendo en el mercado externo, porque por un lado enseña a trabajar con otros parámetros de calidad o a cumplir en tiempo y condiciones, y además abre un mercado que permite ser mucho más eficiente en costos, por una cuestión de productividad. Y a su vez obliga a reinvertir para mantenerse adecuado con el equipamiento en términos de calidad y costos para seguir estando presente en ese mercado. Es importante expandirse porque nuestro mercado, de 40 millones de habitantes, es chico comparado con otros.

–Algunos destinos elegidos casi fueron objeto de burla desde la prensa corporativa y de algunos analistas de la oposición, como fue el caso de Angola. ¿Cuál es la importancia de haber accedido a ese mercado?

CC: –Allí hay un porcentaje menor de la población con acceso al consumo, pero es un porcentaje de mucho poder adquisitivo. Y lo que hemos percibido es una gran disposición a fomentar mayor poder de consumo en sectores más vastos de la población. Para nosotros, como empresarios, eso significa oportunidades de negocios importantes. Hay interesantes ideas en curso, como armar un Mercado Central en Angola donde la gente pueda comprar productos argentinos.

–¿En general qué productos han sido los más requeridos en estos viajes?

IP: –Sabemos que Argentina es mundialmente conocida por su producción de alimentos. Pero lo bueno es que no ha sido sólo eso: también hay negociaciones en curso por medicamentos, servicios, material para la construcción, productos de revestimientos, indumentaria, juguetes, marroquinería y, en lo agroindustrial, hemos observado también mucho interés en productos pre mezcla o alimentos balanceados. Indonesia y Vietnam tienen gran parte de su superficie cultivable con plantación de arroz. Por eso los alimentos balanceados o premezclas han tenido grandes resultados. Estimamos que cuando la crisis internacional se revierta, después de la experiencia acumulada las perspectivas para el empresariado argentino serán óptimas. Además, un valor adicional que excede a la oportunidad del negocio o acuerdo alcanzado, es que cuando exportamos productos argentinos, también generamos riqueza y empleo nacional. Por eso digo que todo este esfuerzo tendrá grandes frutos en los próximos años.

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–¿Qué sería para ustedes consolidar una industria nacional fuerte?

AP: –Me parece que es el resultado de un trabajo conjunto entre nosotros como industriales y los gobiernos de turno. Nuestra responsabilidad como industriales es mantener la mano de obra capacitada. Necesitamos continuar con la capacitación de nuestra gente para mantener una buena competencia en términos de productividad, costos y calidad. También mantener actualizado nuestro parque de equipamiento para ser competitivos desde el punto de vista energético y de los costos de producción. No esperar todo del gobierno, porque la posibilidad de consolidar una industria nacional depende mucho de nosotros.

–¿Creen que hay un nuevo empresariado en la Argentina?

IP: –Hay una nueva mentalidad empresarial porque los empresarios se sienten protegidos por las políticas oficiales. El empresariado argentino le va tomando confianza al modelo, se sienten parte de un proyecto nacional que viene promoviendo una fuerte redistribución de la riqueza. Hoy las empresas de servicios y el sistema financiero no ocupan el lugar tan relevante en el PBI que ocupaban durante los ’90. Cuando Kirchner llega al poder, los obreros tenían una participación del 34% del PBI. En el 2011, esa participación asciende al 48%, estamos cerca del fifty-fifty. Y la crisis internacional la estamos pudiendo sortear sin mayores inconvenientes, manteniendo los niveles de ocupación y empleo. Yo creo que sí, que hay una nueva mentalidad, muy fortalecida y apoyada desde el Estado, mediante incentivos, créditos, etc.

CC: –El empresariado nacional no mide lo económico solamente, sino que también es consciente del rol social que desempeña. Es un empresariado que lo que gana lo reinvierte, que asume riesgos en el país. Muchos empresarios sentimos que tenemos una especie de ”revancha” con este modelo.

AP: –Me parece que hay empresarios que están entendiendo que hay cambios y que hay que obrar en consecuencia. Nosotros, como representantes de cámaras empresarias, tenemos que seguir respaldando la idea de que cada vez que se está comprando un producto nacional, se está defendiendo un puesto de trabajo. Para mí, lo más importante es sentir pasión por la industria nacional. «

”El acuerdo de precios se puede estirar más tiempo”

–¿Qué opinión les merece el acuerdo de precios que se alcanzó? La Asociación de Supermercados Unidos acaba de anunciar que las ventas aumentaron desde que el acuerdo entró en vigencia…

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IP: –Las cadenas de supermercados fueron las primeras interesadas al respecto. Ellas fueron las que mostraron públicamente sus listas de precios. Se habla mucho sobre la inflación de los alimentos, pero nadie dice que en algunos, como la carne –que es esencial dentro de la canasta básica– estamos con precios de hace dos años. Tenemos en nuestro país tres precios de los productos alimenticios: precios populares, masivos y premium. En general se repara en estos últimos, pero si se recorren los precios del otro segmento de productos se verá que no han aumentado al nivel que certifican las consultoras privadas. Algunos afirman que el acuerdo no se va a respetar por 60 días y que habrá desabastecimiento, pero son los mismos que hace unos años aseguraban que habría que importar maíz o carne porque iban a faltar. Los precios van a ser respetados, están publicados y cualquiera los puede consultar.

CC: –No hay dudas de que será exitoso, ahora que estamos cerca del fifty-fifty tenemos que cuidar lo conseguido hasta aquí. Si sabemos acompañar este modelo y nadie tira de la sábana más de lo que debe, se puede mantener el acuerdo e, incluso, extenderlo por más tiempo.

Paritarias, rentabilidad y distribución

–¿Cómo observan el curso de las paritarias?

AP: –El salario de los trabajadores argentinos en los distintos sectores industriales ha ido ganándole a la inflación, lo que significa más dinero en el bolsillo de los asalariados y una motorización de la economía. Pero me parece que hay límites. Está muy bien que los sindicalistas reclamen lo que consideran que les corresponde y traten de lograr la mayor cantidad de beneficios para los trabajadores que representan, pero creo que hay que pensar en el conjunto social. Y eso supone que cada uno haga su trabajo y su sacrificio, acompañando el incremento de los precios pero sin ir por encima de ellos. Por eso hablamos de responsabilidad social empresaria, que supone que como empresarios seamos responsables de todos nuestros actos. Lo mismo deben entender quienes representan a los trabajadores.

CC: –En nuestro caso, tenemos muchos empleados, fábricas y cámaras. La verdad es que estamos en el límite de la rentabilidad. Muchas veces nos gustaría poder dar el 30 o el 40% de aumento, sabiendo que todo ese dinero se vuelca al consumo y, así, ayudamos a fomentar ese círculo virtuoso que sostiene la demanda y la actividad económica, indispensable para que podamos crecer y continuar expandiéndonos. Pero también hay que evitar el exceso en los reclamos, y hacerlos con la mayor responsabilidad posible. Porque de lo contrario ponemos en riesgo los puestos de trabajo que se han creado todo este tiempo, y que entre todos hemos conseguido preservar. Creo que hay que tener racionalidad en los pedidos y, con buena voluntad de todos los sectores involucrados, contribuir a que nuestros trabajadores estén siempre un poco mejor.

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