El dólar salta y la economía argentina queda en la incertidumbre

El dólar abrió la jornada con un salto de 70 centavos y cotiza a 46,40 pesos. El clima financiero internacional empieza a ponerse cada vez menos optimista y produce nuevas presiones cambiarias para el mercado interno. China devaluó su moneda. El precio del yuan alcanzó el nivel más alto desde 2008. Las principales economías de la región también acompañan. El peso mexicano y el real brasileño suben entre 1 y 2 por ciento al comienzo de la jornada. Las bolsas mundiales operan con bajas y se destaca el aumento del 20 por ciento en la volatilidad de los activos norteamericanos.

No se descarta que el Central intervenga con reservas para intentar contener nuevos saltos del tipo de cambio a menos de 7 días para las elecciones. La Argentina es una de las economías más vulnerables del mundo ante crisis externas y el efecto se potencia por la devaluación de la moneda china. El Banco Central guarda casi la tercera parte de sus reservas internacionales en yuanes (el equivalente a 20 mil millones de dólares).

En las últimas dos semanas hubo dos episodios que generaron presiones financieras. El primero fue la reducción de la tasa de interés de la Reserva Federal. El ajuste de la tasa fue menor a lo que esperaba el mercado y la reacción no fue buena. Los capitales no aceleraron su ingreso a economías emergentes y empiezan a salir.

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El segundo elemento fue el regreso de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El presidente Trump lanzó la semana pasada nuevos aranceles para la importación de productos chinos. La respuesta del Gigante Asiático llegó en forma devaluación del 1,5 por ciento de la moneda para llevarla arriba de los 7 yuanes por dólar. La guerra comercial empieza ahora a transformarse en una guerra de monedas.

El nuevo escenario internacional genera un doble problema para el país.

Uno: la salida de capitales desde países emergentes hacia las economías desarrolladas. Se trata de la respuesta natural de los fondos de inversión ante la incertidumbre del mundo (las perspectivas de recesión en Estados Unidos, la falta de certezas por la pelea comercial entre las dos potencias comerciales del mundo y la nueva guerra cambiaria).

Dos: el Banco Central acumula una parte importante de sus reservas internacionales en yuanes (préstamos de la autoridad monetaria China en forma de swap). En la medida que se acelere la devaluación de la moneda china el resultado es la caída de las reservas. El momento no es mejor para perder divisas. La cercanía de las elecciones potencia la demanda de dólares en el mercado interno y presiona el tipo de cambio. La pérdida de reservas disminuye el poder de fuego del Central para contener nuevas devaluaciones.

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En el mercado consideran que el clima financiero internacional podría acelerar la decisión de la entidad a cargo de Sandleris de intervenir en el mercado cambiario. Por el momento lo viene haciendo en los mercados de futuros pero no ofreció dólares de contado. Los consultores de mayor influencia y convocatoria de la city porteña adelantaron que en el Central cuentan con 6000 millones de dólares disponibles para intentar controlar el tipo de cambio. Podrá usarlo en ventas cercanas a los 250 millones por día. El FMI no aprueba otros montos.

 

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