A medida que las tarjetas de crédito se estabilizan, la demanda de préstamos personales con veraz negativo va cada vez más en alza. Los bancos cambian la estrategia, pero apuntan a un alza moderada.

Algunos signos de recuperación del consumo comienzan a vislumbrarse en el mercado; sin embargo, la incipiente recuperación muestra algunos cambios en su naturaleza. Las tarjetas de crédito comienzan a ceder lugar a los préstamos personales, las compras tienen un criterio más “racional”, según la lectura de los especialistas, y crece la demanda de líneas ajustadas por inflación que, por el momento, ofrecen los bancos públicos y se destina en gran parte a pagar deuda anterior.

“El desplazamiento de los plásticos se explica en parte por la menor visualización de los planes de 12 cuotas sin interés”, explica Guillermo Barbero, socio de First CFA, quien asegura que “no hay renovación de planes y vemos que Ahora 12 no alcanza a compensar en volumen la cantidad de operaciones previas a la iniciativa oficial Precios Transparentes, lanzada en febrero”.

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En consecuencia, el saldo operado con tarjetas de crédito crece, pero poco. Al 31 de julio, la cartera era de 25,4% de crecimiento interanual, mientras que los préstamos personales aumentan muy por arriba de la inflación, a un ritmo de 55% interanual. “Buena parte de eso es para pagar deuda vieja”, aclara Barbero.

El crecimiento es considerable pese a las altas tasas que se pagan por estas líneas; “hay dos explicaciones, por un lado las familias consideran que tienen un alto rendimiento, les sirve para hacer compras que pueden representar un ahorro futuro, como una moto contra el transporte público o una instalación de gas contra el valor elevado de una garrafa”, detalla el analista.

Desde la mirada de los bancos privados, “el consumo empieza a remontar pero creemos que el comportamiento hasta las elecciones de octubre será moderado”, según coincidieron tres entidades consultadas.

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En el sistema financiero admiten tres cambios que serán tendencia en los próximos meses. En primer lugar, los descuentos quedarán puertas adentro: “Vamos por un camino en el que los beneficios se darán a través de la suma de puntos o millas con nuestra tarjeta manteniendo algunas promociones puntuales, como combustible”, explicó un director de un banco privado. En segundo lugar, agregó: “Nos estamos alejando del financiamiento sin interés de largo plazo en turismo, tanto en pasajes como en paquetes, por ejemplo, y las pocas cuotas que mantenemos en locales no serán tan visibles como antes”, coincidieron en las entidades.

El tercer cambio de tendencia tiene a los bancos públicos como pioneros, y consiste en la oferta de préstamos ajustadas por UVA, que consideran que “estallaron” en agosto. A pocos días de su lanzamiento, el Banco Ciudad ya tiene mil carpetas en proceso para la línea de préstamos personales ajustados por inflación. “Se trata de un esquema que permite acceder a un monto mayor con una cuota inicial más baja, y eso explica la fuerte demanda”, señalaron en la entidad presidida por Javier Ortiz Batalla, y agregaron que “el destino es libre pero vemos mucho interés en cancelar deuda anterior, hacer remodelaciones en el hogar y comprar un nuevo auto”.

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Para el Banco Provincia de Buenos Aires, las líneas ajustadas por inflación para la compra de motos y autos superaron la demanda esperada. Los últimos datos señalan que se colocaron más de 37 mil préstamos ajustados por UVA por un monto de $ 7.300 millones. El promedio del dinero solicitado se acercó a los $ 200 mil, a 47 meses de plazo. La línea UVA para la compra de motos, que lanzó el banco presidido por Juan Curutchet, acumula $ 87 millones para 1.550 personas

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