Costos altos, atraso cambiario, economías regionales golpeadas son sólo algunos de los problemas que el Gobierno escucha pero a la fecha “no anuncia medidas para cambiarlo

Costos altos, atraso cambiario, economías regionales golpeadas son sólo algunos de los problemas que el Gobierno escucha incansablemente de boca de las entidades del campo, pero a la fecha “no anuncia medidas” para cambiarlo. Pasaron 18 meses, y las entidades mastican bronca. Reconocen el diálogo, pero se empiezan a dar cuenta de que las charlas sólo sirve para hacer catarsis. Temen ir hacia un conflicto para después de las elecciones si no se comienza a dar opciones para frenar la crisis.

Cada vez más el sector agropecuario termina por convencerse de que la idea de que el mercado va a acomodar todo y sólo hay que esperar a que las soluciones lleguen, no es el camino. Y es que el mercado permite determinados cambios conforme a las circunstancias en tiempo y lugar, pero en función de una economía basada en la producción, a la cual le faltan lineamientos políticos de hacia donde se quiere ir.

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“En un año y medio no se solucionó nada, pero tampoco se comenzó a hacer cosas. Por ejemplo, con los planes de infraestructura; mañana llueve y no se ha comenzado al menos con las obras en la zona núcleo, en donde desde ya el tema soja y los costos, no están siendo rentables, ni los suelos de alto rendimiento ni tampoco en las bajas”, reclamó a este diario el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto.

Pero como siempre pasó, el campo debe estar al borde del abismo para salir a hacer un reclamo fuerte como sucedió con la 125, que se traduce en más retenciones y más pago de impuestos.

“El sector sigue teniendo fama de que está bien y no está bien; al que se suma la idea de que con la suba de un peso en el dólar nos cambia la rentabilidad, pero no se dan cuenta de que eso impacta solamente en cultivos que tienen mercados institucionalizados como los cereales, y no en las economías regionales atadas al tipo de cambio”, reconoció el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa a BAE Negocios.

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Si los problemas están a la vista y se los reconoce, ¿por qué las entidades agrupadas en la Mesa de Enlace no muestra su desazón con el Gobierno? “No podemos olvidarnos de dónde venimos. Venimos de estar en el infierno doce años y no vamos a dinamitar un camino de construcción”, se sinceró Chiesa.

“Hoy es claro el apoyo que le estamos dando al Gobierno; pero si esto sigue así, va a ser difícil sostener el malestar tan grande que hay en nuestros productores”, enfatizó Iannizzotto.

La Federación Agraria Argentina (FAA) planteo la idea de ir hacia una asamblea nacional con sus asociados. “Las mismas bases están pidiendo que salgamos a decir algo de lo que pasa”, expresó su presidente Omar Príncipe ante la consulta de este medio.

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La soledad de la entidad del Grito de Alcorta muestra como era de esperar las diferencias de siempre.

“La Mesa de Enlace nunca define una estrategia en conjunto, y eso es visible con sólo preguntarle a la Sociedad Rural Argentina (SRA) y Coninagro qué posición tienen respecto de la ley de semillas. Ahí tiene la respuesta”.

La SRA no respondió las llamadas telefónicas de este periódico.

En definitiva el diálogo está, pero parece ser un diálogo de sordos. Es necesario que el Gobierno deje de relatar los hechos y empiece a actuar.

Hoy hay dirigentes gremiales que no se animan a criticar un modelo agropecuario por ahora vacío.

Hay ganas de trabajar, de hacer cosas, pero al escribir la letra chica la birome se queda sin tinta.

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