Si se comparan algunos indicadores de competitividad puede verse claramente como la Argentina se encuentra en desventaja a la hora de competir con Chile.

Chile es un país que desde hace varios años implementa una exitosa política comercial abierta al mundo. Esto le ha permitido aumentar su volumen de comercio (exportaciones e importaciones); ingresar con sus productos a los principales mercados del mundo; y firmar acuerdos comerciales con las primeras potencias económicas. En los últimos años, Chile fue más aperturista y apuntó al comercio mundial, mientras que Argentina optó por una política económica proteccionista y sesgada hacia su mercado interno, aunque desde 2016 esto empezó a cambiar. La tasa de apertura de Argentina es 21%, mientras que la de Chile es 48%.

En Fundación Ideal analizamos los factores que hacen que la Argentina se vea en desventaja al momento de competir con Chile. Uno de estos factores es la solidez macroeconómica. La solidez macroeconómica genera confianza, reduce la incertidumbre, potencia las inversiones y mejora el clima de negocios. Chile muestra una mayor estabilidad, y así lo demuestra el índice de ambiente macroeconómico medido por “The Global Competitiveness Report 2016-2017” del World Economic Forum (WEF), el cual coloca al país vecino en el puesto 32 de 144 países, mientras que Argentina ocupa el puesto 130.

La inflación ha sido un problema muy grande para la competitividad de Argentina. Es el principal factor que explica el deterioro de la competitividad cambiaria, que mide el precio relativo de los bienes entre distintos países. Esta competitividad se mide a través del tipo de cambio real multilateral (TCRM), que toma en cuenta a los grandes socios comerciales de cada país. En Chile, el TCRM se mantuvo relativamente constante desde 2006, y aumentó temporalmente para contrarrestar contextos mundiales desfavorables como la crisis de 2008 o cuando cayeron sus exportaciones. Argentina, en cambio, muestra una gran pérdida de competitividad cambiaria. Entre octubre de 2009 y noviembre de 2015 el TCRM cayó 50%. Desde la salida del cepo cambiario, en diciembre de 2015, la competitividad mejoró 12%, aunque en los últimos meses ha vuelto a mostrar una tendencia decreciente.

Otro factor que muestra que la economía chilena es más competitiva son los costos. Los costos portuarios (en dólares) de colocar un contenedor en la cubierta de un barco son en promedio tres veces mayores en el puerto de Buenos Aires que en el de Valparaíso. Asimismo, la suma de todos los costos logísticos para transportar un contenedor hasta el Este Asiático puede ser hasta 40% más caro para un exportador argentino que para uno chileno.

Los costos portuarios (en dólares) de colocar un contenedor en la cubierta de un barco son en promedio tres veces mayores en el puerto de Buenos Aires que en el de Valparaíso.
La elevada carga impositiva también daña la competitividad de las empresas argentinas. La presión fiscal, medida con respecto a la producción nacional, alcanza 33,7% en Argentina y 23,3% en Chile (según el Fondo Monetario Internacional). Además, los impuestos al trabajo llegan hasta el 40% del salario bruto en la Argentina, y al 23,2% en el país vecino (según el Banco Mundial). Con respecto al comercio exterior, el arancel promedio es 32% en Argentina y 25% en Chile (según la Organización Mundial del Comercio); mientras que todos los impuestos al comercio exterior representan 6% de los ingresos tributarios en Argentina y 1% en Chile.

Otra ventaja que tiene Chile es su política comercial basada en acuerdos comerciales. Chile tiene 21 acuerdos de libre comercio y 5 de comercio preferencial, a través de los cuales tiene acceso estable y a bajos aranceles a más de 60 países, donde están incluidas las economías más importantes del mundo (Estados Unidos, China, Unión Europea, Japón). Argentina forma parte del MERCOSUR y tiene sólo 4 acuerdos de libre comercio y 8 de comercio preferencial, que únicamente incluyen 18 países (la mayoría pequeños y de Sudamérica).

Chile tiene 21 acuerdos de libre comercio y 5 de comercio preferencial. Argentina forma parte del MERCOSUR y tiene sólo 4 acuerdos de libre comercio y 8 de comercio preferencial.

También se confirma la mayor competitividad de la economía chilena con el índice de competencia global, elaborado por WEF. Este índice muestra el desempeño de Argentina y Chile a través de 12 indicadores de competitividad, que toman valores entre 1 y 7 (1 menos competitivo y 7 más competitivo). Según este índice, Chile ocupa el puesto 33 de 144 países y Argentina el 104. Chile nos supera en 10 indicadores, ambiente macroeconómico; desarrollo del mercado financiero; instituciones; eficiencia en el mercado de bienes; eficiencia en el mercado laboral; infraestructura; y disponibilidad de tecnología, mientras que Argentina sólo se encuentra mejor en tamaño de mercado; y salud y educación primaria.

Finalmente, un último conjunto de indicadores que pueden utilizarse para la comparación son los que miden el desempeño logístico, elaborado por el Banco Mundial. De los 6 indicadores, Argentina supera a Chile sólo en infraestructura (mide la calidad del comercio e infraestructura relacionada con el transporte; por ejemplo, puertos, ferrocarriles, carreteras, tecnología de la información), mientras que Chile nos supera en 5 aspectos, especialmente en aduana (mide la eficiencia del proceso de liquidación por parte de organismos de control fronterizo); y envíos internacionales (facilidad para organizar envíos a precios competitivos).

En síntesis, Chile con su mayor apertura comercial y sus políticas macroeconómicas estables y de largo plazo ha logrado firmar más de 20 acuerdos de libre comercio a través de los cuales tiene acceso a más de 60 países en condiciones ventajosas. Esto le ha permitido aumentar su volumen de comercio e ingresar con sus productos a los principales mercados del mundo. Mientras que Argentina enfrenta varias debilidades a la hora de competir con Chile: falta de solidez macroeconómica, elevada inflación, tipo de cambio poco competitivo, mayores costos (portuarios y logísticos), elevada carga impositiva (presión fiscal, impuestos al trabajo, aranceles), falta de acuerdos comerciales, y peor desempeño en numerosos indicadores. Esto hace que Argentina se vea claramente en desventaja a la hora de competir con nuestro vecino; aunque algunas de estas debilidades están siendo corregidas.

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