Cuál es el problema cuando hay formadores de precios y ciertas condiciones para poder apropiarse de renta? Que los precios suben cuando hay un aumento de costos y después no bajan. Con esta política también vamos a lograr que cuando los costos bajan, los precios también bajen. Porque la ganancia de productividad, o el menor costo del productor tiene que ir necesariamente al bolsillo del trabajador argentino y no al bolsillo de un empresario que se queda con una renta extraordinaria”, asegura Augusto Costa, secretario de Comercio Interior y uno de los principales artífices del acuerdo de precios que el gobierno lanzó oficialmente el viernes y que desde mañana estará vigente en grandes supermercados del ámbito porteño y el Gran Buenos Aires.

Durante una entrevista con periodistas de diversos medios en el Palacio de Hacienda, el funcionario ratificó que la canasta con 100 tipos de productos busca establecer parámetros que les den herramientas a los consumidores para evitar ”que nadie se quede con el excedente que no le corresponde”, y que fueron los propios empresarios –proveedores y supermercadistas– quienes solicitaron formalizar por escrito el compromiso asumido. Destaca una y otra vez que no se trata de un congelamiento de precios –una de las principales diferencias con el acuerdo de su antecesor Guillermo Moreno, además de la cantidad de productos acordados– y asegura que existe una campaña de desinformación desde diferentes medios ”que apuntan a decir que nada de lo que se hace sirve, porque en el fondo no están pensando en los intereses de todos los argentinos”. En lo que sigue, un decálogo de las definiciones del propio Costa sobre el acuerdo de precios.

Paritarias y traslado de subas salariales a precios. ”Por supuesto que tiene que haber recomposiciones salariales a partir de las paritarias, lo que se va a analizar es la medida en la cual ese mayor costo efectivamente se traduce en mayores costos de los supermercados y de las cadenas proveedoras, es decir, cuánto es el componente salarial en costos, evaluar si dadas las rentabilidades que tienen, el traslado ese se tiene que validar o no, y trabajar justamente en una distribución de la renta entre los diferentes actores que sea consistente con los objetivos de la política nacional. Todos los factores de costos de las empresas y supermercados van a estar en la mesa en el momento de la revisión, pero el análisis va a tener que ver con cuánto es el impacto efectivo de la variación del costo o de la variable y cuánto es razonable trasladar. Esa sería la idea.”

Diagnóstico sobre el comportamiento de los precios. ”Hay que tener en cuenta de dónde venimos y arrancamos, una economía que en el último cuarto del siglo XX se concentró en muchos sectores de una manera realmente alarmante. En la estructura productiva argentina, la realidad es que existe la posibilidad de apropiarse de excedente económico por poder de mercado. Entonces, tenemos la política macro que apunta a una dirección, y la lógica empresarial maximizadora de beneficios que pone ciertos límites a esa mayor equidad o justicia distributiva en la distribución de la renta. Desde ese punto de vista, identificamos a lo largo de algunas cadenas de valor que existe una apropiación efectivamente de la renta que penaliza a los actores más débiles –ya sean consumidores o pequeños productores–. Con las distintas políticas que llevamos adelante en el Ministerio de Economía y con los otros ministerios apuntamos a limitar la capacidad de los formadores de precios de apropiarse de lo que no le toca. Este es un objetivo central de la política general, y en lo que toca a la Secretaría de Comercio, el objetivo con esta canasta es atacar un problema que se deriva de la estructura de mercado oligopólica y también en los grandes proveedores y el retail, que tiene que ver con la pérdida de referencia de los consumidores de parámetros sobre precios relativos y precios de determinados productos de consumo diario.

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Desabastecimiento y otros ardides. ”Primero, hay un compromiso voluntario de los empresarios, proveedores y supermercadistas, de cumplir con el acuerdo. La canasta que estamos monitoreando a partir del lanzamiento de los 100 tipos de productos y 194 precios se basa en un análisis reciente de la evolución de los precios, de un análisis de los costos, y por lo tanto para nosotros son precios de abastecimiento. Son precios donde el proveedor y el supermercado obtienen rentabilidades que le justifican que ese producto esté en góndola. No es un precio donde incentive la estafa, maniobras abusivas. Ahora, eso no implica que no puedan darse maniobras como las que se vienen denunciando. Un primer esquema de monitoreo va a ser el relacionado con esta comunicación y alerta temprana permanente de supermercados, proveedores y Secretaría de Comercio, en que cuando un proveedor, por un motivo justificado, no pueda entregar, sale un alerta; cuando un supermercado, por algún motivo justificado, no puede poner el producto en góndola, alerta. Nosotros evaluamos si ese motivo es coherente o no, y en caso que sea válido vamos a generar las condiciones para que se restablezca el abastecimiento rápidamente. Si es injustificado, se sanciona. Vamos a tener inspectores de la Secretaría de Comercio realizando relevamientos permanentes. Después está la posibilidad que van a tener los consumidores de denunciar o de alertar sobre faltantes o incumplimientos en los precios.”

Efecto ”disciplinador” de la canasta. ”Vamos a mantener las pautas de variación de precios para el resto de los productos. Justamente lo que hay que evitar es que, como en la canasta aparecen márgenes menores con respecto a otros productos, después aumenten márgenes para compensar. La política de monitoreo permanente de todos los precios de la economía va a continuar. Se van a trabajar pautas para todos los productos, no sólo de la canasta. La canasta, yo confío, va a tener un efecto económico muy importante porque va a permitir darle referencia a los consumidores, que no van a validar precios de otros productos que no tengan relación con los de la canasta de referencia, estoy convencido de eso. Sólo pueden validarse precios que no tienen que ver con la realidad económica cuando uno no tiene referencias.”

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Acuerdo por escrito y formalizado. ”Inicialmente fue un reclamo de los propios actores, que pedían formalidad, o sea, cuando nos empezamos a juntar el principal reclamo era : ‘si nos vamos a poner de acuerdo en esto, hagámoslo formalmente’. Es una buena señal que si diferentes actores de la cadena de valor se comprometen a que se formalice y que ellos mismos pidan la formalización. Porque el Estado, con sus objetivos de política no va a dudar en llevar adelante las medidas y las políticas que correspondan, pero justamente en este caso apostamos a que sea un compromiso asumido por los propios actores.”

Una visión ”integral” de la cadena de valor. Nuestro objetivo es ir cada vez más atrás en los eslabones. Entonces, en algunos sectores tenemos un análisis de cómo se distribuyen los márgenes y de lo que paga el consumidor, cuánto se queda cada eslabón. En algunos casos nos parece razonable, en otros hay que trabajar para una redistribución de la renta. Es una política progresiva que se va a ir desplegando. No nos podemos proponer en un mes llegar hasta el tambero. Es una política que se va a ir desarrollando y que pretende avanzar en una cadena de valor junto con la identificación de los limitantes para la competitividad global de la economía y de cada una de las cadenas. Porque estamos hablando de guita, de cómo se distribuye. Te da la posibilidad de meterte al interior de las cadenas para discutir márgenes.

El objetivo es profundizar el alcance geográfico

El secretario de Comercio Interior dedicó parte de la entrevista a refutar una de las críticas que despertó el acuerdo en relación al carácter acotado de su implementación original, ya que en principio estará vigente sólo en grandes supermercados de Capital y el Gran Buenos Aires.

El objetivo de la canasta es establecer parámetros de referencia para los consumidores.
Al respecto confirmó que la aspiración es que durante el corriente mes se incorporen las cadenas regionales y los supermercados chinos. ”Cuando hablamos de cadenas regionales o cadenas de supermercado de origen asiático en el medio hay un distribuidor mayorista que tiene su propio margen de rentabilidad, que tiene su propio poder de negociación con los supermercados, con los proveedores. Entonces ahí tenemos que destrabar una situación. Hay más jugadores con nuevos intereses. Entonces, no es que el gobierno se olvida del interior. Es que tiene particularidades llegar al interior justamente por estos actores que aparecen o por estos costos de logística, que por otra parte son obvios y hoy existen”, señaló. De todos modos, destacó el avance que implica tener ya conformada una canasta para el AMBA. ”Que haya una canasta para Buenos Aires y el Gran Buenos Aires también sirve para el interior del país porque uno puede desde cualquier lugar de Argentina establecer cierta correspondencia entre lo que le quiere cobrar el supermercado local y lo que le cobran en Buenos Aires y puede interpretar si esto es disparatado o no”, concluyó el funcionario.

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Economista en la palestra

Cuando apenas transcurrió algo más de un mes de la salida de Guillermo Moreno, la entrada en vigencia del nuevo acuerdo de precios puso en primer plano la figura de Augusto Costa, el elegido por por el ministro de Economía Axel Kicillof para ocupar la Secretaría de Comercio Interior. Economista de profesión, fue director estatal en distintas compañías y ocupó el cargo de secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería antes de desembarcar en Economía.

Los medios y la confusión deliberada

Augusto Costa cargó contra ciertas interpretaciones de los medios que, a su entender, buscan generar ”confusión” entre los consumidores. ”Así como se vienen denunciando maniobras de empresas y supermercados que violan el espíritu de la política de administración de precios vigente, también algunos medios o analistas con intereses muy concretos ajenos al de la mayoría de los argentinos vienen instalando o generando un discurso que busca confundir a la gente y evitar que la política pueda transmitirse de la manera que corresponde”, asegura.

Según argumenta el funcionario, algunos medios tratan de imponer la idea de que el gobierno ”viene unilateralmente a imponer precios que van a quedar congelados y que rápidamente van a generar situaciones de desabastecimiento o atraso de precios, es decir, instalar que esto es un congelamiento. Eso no es ingenuo, no es naif, sino que es una voluntad explícita de que se confunda la política con un congelamiento, cuando se trata de una política flexible, de revisión periódica, con precios que van a tender cada vez más a reflejar las condiciones de costos con rentabilidades normales a lo largo de la cadena. Esa es la política.”

Costa también afirmó que algo parecido sucedió apenas se dio a conocer la conformación de la canasta. ”Ya instalaron que es un congelamiento, que los acuerdos de precios no funcionan y eso está en todas las páginas de los diarios. Pero en la siguiente pagina te ponen: El Gobierno establece una canasta con muchos productos, con pocos, con lo cual ahora es la canasta, no el acuerdo de precios, ni el congelamiento. Las contradicciones aparecen en el mismo medio, en la misma edición, y diferentes analistas dicen que no funciona el acuerdo de precios y otro que la canasta está mal porque no hay productos de la canasta básica. Es decir, si los ponemos funcionaría. Ese berenjenal de contradicciones es justamente pensado y comunicado para evitar que la política funcione”, criticó el remplazante de Guillermo Moreno.

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