Los dos principales candidatos de la oposición, Macri y Massa, prometieron en estas últimas semanas como una de sus primeras medidas si llegan al gobierno, la eliminación de las restricciones a la compra de dólares con fines de atesoramiento, conocido también como dólar-ahorro. El más audaz de los dos fue Macri al proponer una política de shock, eliminando el llamado ”cepo” el primer día y argumentando que el clima de confianza de su gobierno iba a permitir la entrada masiva de inversiones al país, lo que haría sustentable y racional la medida. Mucha autoestima.

En el contexto de la aceleración de la fuga de capitales en el periodo 2008-2011, las restricciones a la compra de divisas fueron implementadas a fines de ese año como forma de atenuar la presión en la balanza de pagos y de intervenir en la puja con los sectores concentrados de la economía que por la vía de la salida sistemática de dólares querían imponer una devaluación abrupta del tipo de cambio que beneficiara directamente sus intereses en detrimento de las mayorías populares que verían de esta manera pulverizados sus salarios.

La estructura productiva desequilibrada (una industria todavía con eslabones faltantes y un campo con altos niveles de rentabilidad) y su correlato político, no se manifestaronahora en una crisis de cuenta corriente a la vieja usanza (un cóctel de corridas bancarias, hiperdevaluación, hiperinflación, recesión y desempleo que terminaba con la caída del gobierno), sino como un problema de la cuenta capital y financiera, que había que atender.

El exitoso manejo de la política cambiaria y monetaria marcó la cancha y retornó la estabilidad del mercado del dólar oficial que siguió a la devaluación de enero del año pasado en el marco de una suba de la tasa de interés como incentivo al ahorro en pesos, achicando el diferencial de tasas con el dólar. Recién a partir de octubre, con el ingreso de Alejandro Vanoli al BCRA, se redujo sensiblemente la brecha con el dólar ilegal y se bloqueó la corrida cambiaria en ciernes, con un mix de nuevos incentivos al ahorro en pesos, sumados a la mayor fiscalización de los operadores ”cueveros” y al ingreso de divisas vía cerealeras y swap chino.

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La mayor coordinación de las políticas por parte del equipo económico,llevó a una mayor tranquilidad en el frente externo y permitió seguir flexibilizando las restricciones al dólar-ahorro sin que llevaran a una caída significativa de reservas. Los depósitos en plazo fijo en pesos pasaron de crecer 25% en noviembre del año pasado a 31% en marzo de este año en términos interanuales. En el mismo lapso el dólar ilegal se derrumbó de $14,8 en octubre del año pasado a $12,6 en marzo con una caída del 17%.

También el nuevo marco normativo con la promulgación de la nueva ley de mercados de capitales y la diversificación de las opciones en activos locales como los bonos YPF en pesos con rendimientos cercanos al dólar, ayudaron a revertir los niveles de salida de capitales.La coronación de la actual política financiera ha sido el éxito de la colocación del BONAR 24 por U$S 1415 millones y la ampliación de emisión de deuda de YPF por U$S 1.500 millones, dejando en claro que los inversores apuestan a la solidez de la economía argentina y hacen oídos sordos al relato buitre.

Antes de la emisión, los Singer y Cía. amenazaron con mirar con lupa la colocación de deuda -que dicho sea de paso ha sido bajo legislación argentina, muy lejos de las garras de Griesa-, y una de las calificadoras de riesgo internacional Moody’s –en tándem con los fondos buitre y el juzgado neoyorquino- amplió el supuesto ”riesgo de default” a bonos de ley argentina, en una maniobra de pinzas para ahuyentar a los inversores. El resultado: negativo.

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Por otro lado, este jueves el BCRA estuvo de festejo porque contabilizó una suba de 4% de las reservas internacionales en un solo día, alcanzando los U$S 32.675, el nivel más alto desde el 11 de noviembre de 2013. De este modo, Argentina con dos emisiones de bonos -una propia y otra de YPF- consiguió casi la mitad de los dólares que necesita para pagar el vencimiento de deuda más importante del año, que es elBoden 2015 cuyo vencimiento es en octubre por U$S 6.000 millones.

Así se despeja el horizonte financiero, porque ya nadie puede seguir pronosticando que el país no cuenta con las divisas necesarias para cerrar los vencimientos del año.Pero ahora que se terminó la mentira del aislamiento financiero, acusan al gobierno de pagar altas tasas y de terminar con el proceso de desendeudamiento. Una tasa menor al 9% es más que razonable para un país que tiene un litigio abierto en la justicia de la mayor economía del mundo.

De haberlo cerrado como pretendía Macri y muchos de los economistas neoliberales, seguramente hoy pagaríamos la mitad de tasa, pero a costo de haber hipotecado el país para los años venideros. Respecto a la falacia del retorno a un endeudamiento salvaje, cabe destacar que tomar deuda por menos de la mitad de los vencimientos del año, implica que el stock sigue bajando. Aun cuando pudiera haber alguna otra colocación en el año de BONAR 24 –el gobierno salió por U$S 500 y le ofrecieron U$S 1900-, la relación deuda externa/PBI es tan baja, que no tendría ninguna consecuencia negativa en términos de sustentabilidad de largo plazo.

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Por lo tanto, en el contexto de esta eficaz política cambiaria y financiera plantear, como lo hacen alegremente los candidatos opositores, la eliminación total de las restricciones cambiariasintensificaría en el corto plazo los problemas en el frente externo, debido a que un ingreso masivo de dólares sólo podría estar en la cabeza afiebrada de algún irresponsable o de quien quisiera legalizar una devaluación del ”mercado” de arriba del 50%.

Tal situación de incertidumbre cambiaria, en una economía que seguramente presentará niveles de crecimiento aceptables, impulsaría al alza el nivel de preciosgenerando tensiones sociales en términos decaída del salario real de los trabajadores y de transferencia de ingresos a los sectores exportadores y tenedores de divisas,lo que parece estar en el centro de interés de los planes de gobierno de la oposición política.La alternativa a la devaluación de ambas corrientes de la oposición, es recurrir masivamente al endeudamiento externo sin ningún miramiento estratégico, sólo con el objetivo de financiar la fuga de divisas, ayudar a sus amigos y aliviar en el corto plazo la restricción externa. Nada nuevo bajo el sol. Más o menos la misma política de endeudamiento en dólares que han llevado adelante en la Ciudad de Bs. As. pero con la intención de reproducirlo a nivel nacional. Piedra libre para el neoliberalismo.

Alejandro Robba es director de la Carrera de Economía de la Universidad Nacional de Moreno e integrante de La Gran Makro.
El Destape

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