Como evitar pagar más por Bienes Personales

Faltan 12 días de mercados para el traspaso de mando y el fantasma de un aumento de la alícuota de Bienes Personales para activos financieros y reales que los argentinos mantienen fuera del país está condicionando las inversiones. Sobre todo las de quienes se acogieron al blanqueo en 2016.

El objetivo sería el de llegar a la foto del 31 de diciembre con una cartera estructurada de manera tal de eludir un eventual incremento de la tasa del impuesto o la versión de un castigo tributario diferencial para la parte de los 116.800 millones de dólares que se regularizaron, sin que se les exigiera la repatriación de los fondos. Se estima en 70% del total la porción que se dejó en el exterior.

Una posibilidad, la más obvia, es la de trasladar las inversiones al país. Aun conservando la estructura de origen, se evitaría una posible tasa diferencial. Pero, claro, para quienes optaron por minimizar el riesgo argentino, esta alternativa implica modificar el grado de confort con el que se encontraron cómodos entonces.

Más audaz es la variante de convertir parte o toda la cartera a bonos soberanos argentinos, que están exentos del tributo. Quienes lo hicieron en 2017 para evitar una tasa de 0,75% hoy se arrepienten. Estar en títulos públicos les significó perder hasta 70% del capital el año pasado. No son pocos los que se resisten a desprenderse de los papeles para no realizar la pérdida. A lo sumo aceptan la sugerencia de arbitrar entre Bonar 2020 (AO20) y Bonar 2024 (AY24), o Ley Nueva York y Ley local.

Los bajos precios que tienen hoy los soberanos argentinos pueden ser un atractivo para el inversor que persigue el objetivo fiscal y, al mismo tiempo, una posible ganancia de capital si es que confían en una reestructuración amigable de la deuda que resulte en un combo de quita de capital, rebaja de intereses y extensión de plazos que se traduzca en una mejora respecto de las paridades actuales, que rondan 40%.

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Si la opción de bonos argentinos no convence, hay otra variante, que son los títulos soberanos de otros países latinoamericanos. Por ejemplo, Bolivia. Por un convenio binacional los papeles del altiplano están exentos de Bienes Personales. Los soberanos de Brasil también, por un acuerdo que vence a fin de año pero sería renovado, aunque la poca empatía entre el presidente electo Alberto Fernández y el titular del Planalto, Jair Bolsonaro, deja espacio para las dudas.

Los expertos en inversiones preferirían evitar Bolivia este año. La crisis política significó una caída de 5% en el soberano 2028. “Los rendimientos son muy bajos en comparación con los riesgos. En Bolivia el déficit es de 7% del PBI, Brasil devaluó 5% el real y en Chile, que también tiene convenio para evitar la doble imposición, se está complicando la macro”, explica un avezado analista de inversiones.

Y agrega la alta volatilidad que afecta a la región. En Ecuador la Asamblea no aprobó el último domingo las reformas monetaria y fiscal de Lenín Moreno y los bonos que vencen entre 2022 y 2030 se desplomaron hasta 14% el lunes.

Aquellos que tampoco se sienten cómodos en bonos regionales y siguen pensando en cómo eludir un posible aumento de Bienes Personales tienen la opción de vender los activos y dejar el efectivo en caja de ahorro, al menos hasta cruzar el fin de año, y replantear apenas iniciado 2020. En este caso hay que tener en cuenta otra advertencia de un asesor certificado: “Por la venta de activos puede pagar Ganancias y en Bienes Personales el costo de entrada y salida de cada operación, que en general ronda el 1%, es alto para salir y volver a entrar. No cierra”.

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Sin embargo, hay operaciones de ingreso de fondos del exterior, a través de “contado con liquidación” (CCL), para convertirlos a pesos y dejarlos estacionados en caja de ahorro. A esto algunos traders atribuyen la relativa calma de las últimas semanas en la cotización del dólar que surge del arbitraje de bonos y acciones.

La opción de un trust o fideicomiso irrevocable es la variante que utilizaron aquellos que tienen un patrimonio importante. Mientras exista, estará libre de Ganancias y Bienes Personales. No es para el inversor promedio, por varias razones. Primero, por el costo para armar el fideicomiso, pero más importante es que por su carácter de irrevocable, quien lo constituye no tendrá más acceso a ese capital. Solo podrá decidir a quién o quiénes se le deben liberar el capital parcial o totalmente, o la renta de las inversiones, cuándo y de qué manera. Sirve para grandes fortunas. Por ejemplo, de 20 millones de dólares, y el titular decide separar la mitad para sus hijos o nietos, conservando 10 millones para sí.

Otros, más extremos, en general no muy conformes con haber regularizado, están consultando a sus contadores para explorar maneras de hacer que se evaporen fiscalmente al menos parte de los fondos. Analizan las posibilidades de aumentar al máximo la porción del consumido en 2019, mientras fantasean con derivar el producido a opciones como una caja de seguridad, cuentas alternativas en el exterior, el “colchón” o inclusive un pozo en el jardín.

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