El gobierno nacional confirmó ayer un acuerdo de palabra con los consorcios exportadores de carne con vistas a reducir temporariamente las ventas del producto al exterior, factor que en el oficialismo creen clave para lograr detener el alza de precios en las góndolas y carnicerías. Según explicó ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, los valores minoristas subieron hasta un 54%, número que ”no tiene ninguna relación con la estructura de costos”.

De acuerdo a lo publicado por Tiempo Argentino, el miércoles por la noche, el subsecretario de Comercio Interior, Ariel Langer, mantuvo una reunión reservada con los principales grupos exportadores. En el encuentro se acordó reducir los permisos de exportación sin plazos establecidos, aunque el gobierno se comprometió a revisar aquellos requerimientos vinculados al producto que ya está congelado. Según fuentes que participaron del encuentro, algunos productores reconocieron especulación de cara al posible negocio que se abre para exportar carne a Rusia ante la restricción que ese país impuso a las importaciones desde Estados Unidos y la Unión Europea; otros, más audaces, mencionaron la intención de generar una corrida al dólar. Capitanich dio curso a la versión del comercio con los rusos y mencionó la existencia de ”retención de hacienda”.

Ése es el problema de fondo: la escasez de vacunos en el Mercado de Hacienda de Liniers elevó fuerte los precios del ganado en pie. Desde principios de año, tomando como referencia al ternero, el kilo vivo pasó de costar $18 a $30. Y en el caso del Novillo medio de referencia pasó de $ 3 a $ 15.

Entre los productores mencionan tres semanas de lluvias constantes y el incremento en los precios de los fletes y el combustible, como alguna de las causas de la suba de precios. Esa versión fue rechazada de plano por los propietarios de carnicerías, que aseguraron que lo que pasa es que ”hay una fuerte de remarcación de precios”. En diálogo con Tiempo, Alberto Williams, titular de la Cámara de Carnicerías porteñas, aseveró que ”en 20 días nos subió el kilo de media res un fangote, pasó de $ 36 a $ 42 y $ 43.

El kilo de Novillo medio de referencia pasó de 3 a 15 pesos entre enero y agosto, una suba del 500 por ciento.

Y ahora ya es difícil que los precios vuelvan atrás. Había que agarrarlo antes el tema.” El empresario aseguró que ”lo que dicen de la lluvia es un verso grande como una casa, el precio subió porque están reacomodando los valores y punto. Lo de la lluvia lo dicen para adelantarse al lunes, que parece que llueve de nuevo. Lo que hay es una fuerte remarcación de precios”. Williams adelantó además que ”con estos precios, el consumo minorista ya empezó a mostrar bajas en algunas zonas de Capital”.

Capitanich pidió seguir trabajando el tema, dado que ”no hay una correlación directa entre derecho de exportación y el stock de ganado bovino, y tampoco un instrumento aplicado al impacto de los niveles de oferta”. Indicó además que ”es muy difícil poner de acuerdo a todos los actores para lograr consenso”, y que ”siempre son las mismas recetas con una perspectiva para garantizar la oferta, aumentar la producción y la tecnología aplicada tanto en la producción de forraje como en el peso de faena del animal”.

Por otra parte, informó que 138 frigoríficos pasan por dificultades y que el Programa de Reactivación Productiva atiende esta demanda. Para el jefe de ministros, ”no es cierto que la restricciones eventuales a las exportaciones son la causante principal de los problemas del sector”. El funcionario concluyó que ”la participación de consignatarios e intermediarios se llevan gran parte del excedente de la cadena de valor, y la evolución del precio en moneda doméstica ha mejorado sustancialmente al productor en los últimos cinco años y no es un problema de incentivos de precios, sino mejorar la productividad, la oferta, la industrialización plena y la aplicación del producto”.

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