Aval de los EE UU al acuerdo con Repsol y avances con el CIADI

Las relaciones diplomáticas entre Washington y Buenos Aires, son más estrechas de lo que muchos esperaban, pero no tan buenas como algunos las describen. Ya pasaron ocho años del sábado 5 de noviembre de 2005: la jornada que todavía recuerda la diplomacia norteamericana como un día amargo para sus relaciones con la Argentina. Fue durante el fin de la IV Cumbre de las Américas, realizada en Mar del Plata y considerada como el revés más duro que vivió la administración del entonces presidente republicano George W. Bush, para el desarrollo del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).

En esas jornadas, coordinadas por el entonces presidente Néstor Kirchner, junto con su par venezolano Hugo Chávez, concluyeron las relaciones carnales que había inaugurado Carlos Menem más de una década atrás. La imagen de la partida anticipada del Air Force One desde la ciudad feliz, con un mandatario iracundo y desgastado a bordo, todavía aparece en la retina de los funcionarios políticos de la embajada como una preocupación y también como una lección sobre la exposición pública que no debe volver a soportar un jefe de la Casa Blanca en tierra criolla. Casi una década después de esos días, nadie se anima a asegurar que la Argentina volverá a ser el destino de una nueva visita presidencial procedente de Washington, aunque el 2013 termina con más señales de acercamiento entre ambos gobiernos que las esperadas.

En el gobierno argentino, varios funcionarios de primera línea se animan a asegurar que el cambio de perspectiva que eligió el demócrata Barack Obama con la presidenta Cristina Fernández, buscará consolidar los acercamientos tejidos durante los últimos cuatro años por la ex embajadora Wilma Martínez. La mujer se despidió de Buenos Aires hace tres meses y dejó a su encargado de negocios Kevin Sullivan al frente. El funcionario de carrera, que tiene un hijo nacido en el país, ya estuvo en Buenos Aires durante el fin del gobierno de Menem y la llegada de Fernando de la Rúa al poder. Fue la transición entre la partida de James Cheek en 1996, y la llegada de James Donald Walsh en 2000. Ahora, fue elegido por Obama para comandarla entre la salida de Martínez y la llegada de Noah Mamet, el nuevo embajador designado, cuyo nombramiento todavía no ha sido tratado por el Senado.

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El viernes pasado Sullivan tuvo que salir del bajo perfil cuando el vicecanciller argentino Eduardo Zuaín lo citó para agradecerle el respaldo de la Casa Blanca en el litigio que mantiene la Argentina con un fondo buitre ante los estrados estadounidenses. El segundo de Héctor Timmerman agradeció el escrito del fiscal general, Donald Verrilli sustuvo que ”la corte debería conceder el pedido de recurso extraordinario que presentó la Argentina para rechazar el fallo”. Pero el respaldo ante los holdouts vino acompañado por otro incómodo mensaje para Buenos Aires, cuando Obama admitió que ”no quiere que su país alcance un nivel de desigualdad social como el que hay en Argentina y en Jamaica”. La frase también motivó el llamado de Zuaín, en remplazo de Timmerman (en viaje por la cumbre de la OMC en Bali), para entregarle a Sullivan la última documentación de la CEPAL para remarcarle que ”la Argentina fue uno de los países que más acortó la brecha de desigualdad social con una reducción adicional de un punto porcentual entre 2011 y 2012”.

La señal incomodó porque también habría sido interpretada como una ”elíptica impugnación” a las estadísticas oficiales del Indec, en revisión por parte del FMI. Sin embargo, dentro del Palacio Bosch, y de la fortaleza donde está erigida la embajada, en el barrio de Palermo, sus funcionarios, consideran que detrás de la pirotecnia de los discursos, las cercanías son más estrechas de lo visible. ”Consideramos muy alentadoras las noticias sobre la resolución de los reclamos ante el CIADI y los avances logrados con respecto al preacuerdo firmado entre el gobierno argentino y Repsol”, luego de la nacionalización de YPF, dijo a este diario la agregada de prensa Ana Duque-Higgins. La funcionaria consideró que ”avances como estos pueden aportar a la mejora del clima de inversión en el país”.

Los ojos del Departamento de Estado en Buenos Aires, están entusiasmados desde que CFK firmó un acuerdo con Chevron para la explotación del yacimiento neuquino de Vaca Muerta. ”En su histórico discurso del 18 de noviembre ante la OEA, el secretario de Estado John Kerry se refirió a abundantes reservas de gas en la Argentina como uno de los elementos centrales que convertirán al continente en el centro del mapa global de energía limpia”, recordó la vocera. Las fuentes tampoco se priva de analizar los nuevos cambios en el Gabinete, especialmente luego de la designación de Jorge Capitanich como jefe de Gabinete y de Axel Kicillof como jefe del Palacio de Hacienda.

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Si bien algunos funcionarios destacan que el incremento de la cooperación académica se incrementó con el ex premier Juan Manuel Abal Medina, niegan que los guiños sean por el plan de ayuda que Capitanich había aceptado del Comando Sur para implementar en su provincia cuando era gobernador del Chaco. ”El gobierno de los Estados Unidos sigue trabajando con el gobierno de Argentina sobre la base de una agenda bilateral positiva de intereses comunes. Así lo hemos trabajado en forma constructiva con el anterior gabinete y esperamos seguir haciéndolo con los nuevos integrantes del gobierno”, anticipó la vocera, aunque fuera del discurso público, los ojos de Washington también admiten que no tienen nada que objetar sobre la Ley de Medios, a pesar de los insistentes pedidos de la oposición, y de algunas corporaciones mediáticas, para que la Casa Blanca la cuestione.

El informe sobre libertad de expresión en la Argentina de 2012 no encontró ninguna objeción a la Ley 26.522 y se espera que el próximo pronunciamiento sea similar. Pero no todas son rosas; los funcionarios bajo bandera estrellada, siguen destacando dos necesidades para volver al amor. Una es el fin de lo que llaman ”el cepo publicitario”, y la otra el cierre del litigio por la deuda externa que mantiene el país con el Club de París. Así se teje la cercanía de Washington con Buenos Aires, mientras enfrenta la dura crisis que mantiene con Brasil, luego de haber interceptado todas sus comunicaciones presidenciales, en forma ilegal. En medio de esa crisis, se espera la llegada de Mamet en el verano próximo. Dicen que el principal recaudador electoral de Obama esta entusiasmado por llegar a Buenos Aires, y contar con un perfil tan alto como el que tuvo Cheek o su par Earl Antony Wayne. Nuevas protagonistas para una relación que comienza a salir del frío y promete nuevas sorpresas.

Infonews

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