La billetera se le cayó en la terminal de ómnibus de San Rafael a una mujer antes de tomar un micro a Monte Comán.

De a poco vuelve una tradición muy argentina: la de convertir los motores nafteros a gasoleros. Es que, a pesar de que el valor de los líquidos ha querido ser congelado por el Ejecutivo, desde el año pasado las pizarras de las estaciones de servicios no paran de moverse hacia arriba.

En el caso del GNC, más allá de haber tenido incrementos, lejos está de los números de la súper o Premium.

En este marco, el uso del Gas Natural Comprimido (GNC) en los autos viene creciendo a un ritmo importante y acelerado desde que comenzó 2018.

Según el registro de Enargas, a partir de información electrónica de puntos de venta, los vehículos convertidos a GNC en Mendoza en mayo fueron 403, con un crecimiento interanual importante, ya que a igual mes del año pasado las instalaciones fueron 197.

Asimismo, y si se toman en consideración los primeros cinco meses del 2017 contra igual período de 2018, también se observa una suba.

El año pasado en ese lapso de tiempo se colocaron en total 1.097 equipos de GNC, mientras que este año son en total de 1.815 equipos, lo que indica un crecimiento del 65%.

Esta tendencia que se da en Mendoza queda ratificada a nivel país pero con menor impulso. Con instalaciones durante los cinco primeros meses del año (49.954), Argentina creció 39% con respecto a iguales meses del año pasado cuando fueron 35.884 equipos instalados en vehículos.

En el orden nacional, Mendoza se ubica sexta. Primero está la Provincia de Buenos Aires, con 4.978 instalaciones en mayo; Córdoba, con 1.690; Santa Fe, con 907 equipos; Ciudad de Buenos Aires, con 475; Tucumán, con 480 y luego Mendoza, con 403. Si miramos sólo a Cuyo está en primer lugar.

Diferencia de precios

Esta tendencia expresada en cantidad de equipos colocados responde claramente a la diferencia de precio, luego de los aumentos de los líquidos.

En la mayoría de las estaciones de servicio de Mendoza, el gnc tiene un valor de $14,65 promedio por metro cúbico de gas. En este marco, si se la compara con un litro de nafta súper (que luego del incremento del sábado pasado del 5% quedó en $ 27,39), la brecha de precios a la hora de cargar combustible y llenar un tanque es de más del 80%.

Asimismo, y si se lo compara con diésel –-$ 23,96 el litro– la diferencia llega al 60%.

Según explicó Hugo Lamy, presidente de la Cámara Argentina de Productores de Equipos de Gas (CAPEC), y titular de Cervantes Gas, el cálculo para comprender la diferencia de precio y la amortización es la siguiente: con un consumo de siete litros diarios se logra ahorrar $ 2.675 mensuales.

Una instalación hoy terminará de amortizarse en site meses, si el tanque es de 60 litros de quinta generación.

Es que sobre la base de esta referencia, Lamy señala que por siete litros diarios, una persona cargaría su tanque con Súper a un total de $ 5.751, mientras que si hace lo mismo con el GNC el costo sería de $ 3.076. Por lo que según el cálculo del empresario, en siete meses el equipo estaría amortizado y ahí “se podría comenzar a gozar del ahorro”.

Volviendo al GNC

A pesar de que el GNC históricamente se halla vinculado a los taxis, remises, o a cualquier medio de transporte público, la realidad es que hoy, como en otras épocas, colocar equipo de GNC traspasa esa frontera y ahora son los privados los que lo eligen como una opción importante para ahorrar.

Lamy contó que desde que se corrigieron los precios del GNC y comenzaron a elevarse los de los líquidos comenzaron a notar un incremento en la conversión y en las consultas.

“La gente confía de nuevo. Por ahí son más las consultas que las colocaciones por día, pero antes por ahí no había ni llamados y ahora sí la gente viene, pregunta sobre el costo, rendimiento, rentabilidad, amortización”, expresó el empresario, quien indicó que un equipo de GNC cuesta entre 20 y 24 mil pesos y el precio no ha variado en los últimos meses.

Concordó con ello Fabián Velázquez, de ESI GAS: “Sin dudas ha habido un incremento en la consulta y en las reconversiones. El año pasado estaba paralizada la venta, sin embargo, con el aumento de los líquidos la reacción de los consumidores ha sido inmediata. Pero no sólo observamos crecimiento en la reconversión, sino también en quien tenía por ahí el equipo roto y se estaba moviendo a nafta, ahora ha vuelto a que se lo arreglemos, o aquellos con obleas vencidas”.

“Las consultas se han duplicado y triplicado y esperamos ver que el sector logre un repunte mayor y esto se convierta en ventas”, puntualizó Velázquez.

En cuanto a la rentabilidad el empresario de ESI GAS concordó con su colega, pero además mencionó otra ventaja: “la gente al usar GNC se libera más, y empieza a usar más el auto que cuando lo tenía a nafta, lo que resulta otro elemento de tracción para la toma de decisión”.

Desde Amena (Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines), su titular Domingo Franchetti, dijo que esta es una realidad que no solo se ve en autos de media a baja gama, o en los que respecta a transporte de pasajeros, “sino que observamos un crecimiento en la instalación de GNC en autos de alta gama. Esto está dado por los nuevos equipos que llegan con tecnología de última generación que no generan ningún daño en los motores nuevos”.

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