Argentina podrá exportar nuevamente biocombustibles a la Unión Europea

Será en agosto, cuando el bloque se adecúe a lo dispuesto por la OMC, al determinar que la producción local no se enviaba aplicando dumping.

“A fin de marzo la OMC estableció que se había considerado inadecuado el nivel de ganancia de las empresas argentinas, y que el arancel aplicado en 2013 por la UE fue dibujado”, afirmó el director de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Víctor Castro.

El empresario, al hablar durante el simposio “Del Sur al Mundo. Agro y Bionegocios Sustentables”-, expresó que los países europeos “tienen un tiempo para adecuarse a ese fallo, y esperamos que a partir de agosto podamos retornar a ese mercado”.

“Estuvimos cuatro años afuera de un mercado por una barrera comercial injustamente aplicada, debido a que nos observaron que teníamos diferenciales de exportación que favorecían a los productores de mayor valor agregado para pagar aranceles menores”, dijo Castro.

Sin embargo, acotó, “ellos tienen aranceles de importación que son crecientes y favorecen la entrada de materia prima: el grano de soja paga cero, frente a 3% del aceite y a 6,5% de los biocombustibles”.

El director de Carbio recordó que las exportaciones de biocombustibles que realizaba la Argentina estaban concentradas en Europa hasta las investigaciones por dumping luego apeladas en la OMC, que finalmente le dio la razón a la Argentina.

“Eso nos obligó a salir a otros mercados y hoy Estados Unidos pide nuevas investigaciones, pero ya hemos demostrado ser competitivos”, resaltó.

Castro precisó que la producción de biocombustibles crece en el mundo y llegó en 2016 al récord de 30,5 millones de toneladas, frente a 28,5 millones en 2015, mientras la Argentina “ocupa entre el cuarto y quinto puesto como proveedor mundial y está a la vanguardia de las exportaciones”.

“La capacidad de producción local ronda los 4,5 millones de toneladas desde 2014, frente unos 2 millones en 2009”, puntualizó el titular de Carbio.

Añadió que el 80% de la capacidad productiva está en Santa Fe, donde están instaladas 10 de las 11 grandes plantas -beneficiadas por la disponibilidad de materia prima y una gran eficiencia en términos de fletes y traslado- a las que se añaden 22 pymes en otras localidades.

Castro recordó que, en el orden interno, el corte con biodiesel dispuesto para el gasoil fue inicialmente del 5% en 2010 y hoy llega al 10%, “lo que permite diversificar la matriz energética con 100% de producción nacional y sustituir importaciones”.

Junto con los biocombustibles también se afianzó la producción de glicerina (hasta unas 200.000 toneladas, frente a 173.000 en 2013), que antes era un material de descarte y luego se encontraron nuevos usos (en cosmética, pastas dentales, alimentación animal), con lo cual se puede vender cruda o exportar refinada.

Según Castro, “tenemos un margen muy fuerte para crecer y aprovechar la aparición de nuevas tecnologías, a las cuales la industria ha demostrado su capacidad de adaptación con una estructura que incorpora los más altos estándares de calidad y sustentabilidad”.

El empresario destacó al respecto el impacto favorable en materia medioambiental, ya que los biocombustibles reducen entre 55% y 75%, según distintas evaluaciones, las emisiones de gases de efecto invernadero.

No obstante, concluyó el titular de Carbio, existe un “proteccionismo verde” que puede ser utilizado en contra de la producción local, por lo cual “hay que evitar medidas que terminen trabando en forma injustificada el comercio internacional de biocombustibles”.

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