La medida fue oficializada a fines de diciembre y poco a poco, los usuarios de bancos comienzan a adoptarla. Impulsada desde el Banco Central, la posibilidad de crear un alias para el CBU (Clave Bancaria Uniforme), y evitar así tener que recordar los más de 20 números que identifican a cada cuenta, es una medida que apunta a agilizar las transferencias y otras operaciones entre clientes de bancos.
Según datos del BCRA, desde su implementación a mediados de diciembre ya son más de 85.000 las cuentas que cuentan con alias, que consiste en un código alfanumérico de entre 6 y 20 caracteres que puede contener letras (no distingue mayúsculas o minúsculas), números, puntos o guión medio. ”Es el nombre con el que cada cliente define a su cuenta”, sintetiza Vanda Humar, gerente de Canales Digitales de HSBC Argentina.
Para generarlo, basta ingresar a las plataformas de homebanking de cada entidad, donde se completa el trámite de forma online. La herramienta comprende a las cuentas de personas físicas y jurídicas, cajas de ahorro y cuentas corrientes de todas las entidades financieras del país.
”Para configurarlo, recomendaría elegir algo fácil, el que más convenga. Que sea fácil de resumir”, plantea María Fernanda González, responsable de Canales Digitales de Santander Rio. ”El CBU es un elemento difícil para acordarse, y esta herramienta es un elemento para tener mejor portabilidad”, añade.
De acuerdo con lo establecido por el BCRA, el alias es único y exclusivo para cada cuenta (no para un cliente). De esta manera, el usuario deberá configurar un alias para cada una de sus cajas de ahorro (en pesos o dólares) o cuenta corriente en cada entidad bancaria.
Una de las ventajas que plantea esta herramienta es que puede ser modificado de forma ilimitada. Como ocurre con el nombre de usuario en una red social, cada individuo puede generar el alias para una determinada cuenta, siempre que no esté siendo utilizado por otro cliente. Para modificarlo, basta ingresar a la plataforma de homebanking y reemplazarlo por una nueva combinación alfanumérica. ”Se puede cambiar y dar de baja las veces que uno quiera”, asegura Humar.
Asismismo, otra característica útil es que cada alias puede ser retirado de una cuenta y asignado a otra, sea en el mismo banco o en otra entidad. La sugerencia de los especialistas es sumar, en la combinación de letras elegidas, referencias al banco donde está radicada la cuenta, para evitar olvidos o confusiones.
En términos operativos, el alias reemplaza al CBU y permite realizar transferencias y otro tipo de operaciones bancarias. Al igual que con el CBU, cuando el usuario ingresa el alias de destino en la plataforma de homebanking del banco, verá la información del titular de la cuenta (nombre, DNI, CUIT, entidad bancaria, número de cuenta, entre otros) automáticamente antes de confirmar la operación.
Como instancia de seguridad, desde los bancos recomiendan observar con atención y corroborar que los datos del destinatario son los correctos. A su vez, sugieren no utilizar combinaciones simples (por ejemplo ‘juanperez’) y sumar números u otras referencias recordables, para evitar confusiones que luego impliquen transferencias de dinero a cuentas equivocadas, que no se pueden revertir. ”Tiene que ser algo simple, que se pueda recortar y que sea fácil de compartir a otra persona”, resume Fernández.
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