Ahora los inversores y el dólar esperan la decisión de Cristina

Nada parece capaz de alterar por ahora la paz cambiaria en la Argentina. Algo se movió el dólar en las últimas semanas por el escándalo político en Brasil, pero todo parece sosegarse.

Nada parece capaz de alterar por ahora la paz cambiaria en la Argentina. Algo se movió el dólar en las últimas semanas por el escándalo político en Brasil, pero todo parece sosegarse, igual como había ocurrido cuando aparecieron los temores por el triunfo de Trump en EE.UU., o la crisis en Europa inmediata al Brexit votado por los ingleses.

Algunos opinan que la crisis del Lava Jato, si se sostiene Michael Temer, podría no afectar tanto a la economía como se temía de entrada. Los desatinos de Donald Trump y sus enfrentamientos con los líderes políticos dentro y fuera de EE.UU. complican cada tanto a los mercados, pero nunca por más de 24 o 48 horas. Siguen los records en las bolsas norteamericanas, los balances corporativos sonríen y no hay con qué darle a la liquidez internacional, con el bono del Tesoro 10 años clavado a 2,20/2,40. Grandes noticias para la Argentina y para Macri en el año electoral.

Hasta ahora ni Brasil, ni la convulsión internacional complicaron demasiado a los mercados locales, y en ningún caso resultaron un factor de presión relevante sobre el tipo de cambio. El atraso del dólar contra los precios internos es evidente.

Cabe ahora experimentar y preguntarse si esta calma podría alterarse por el proceso electoral en Argentina, con la novedad que representa para el mundo económico la amenaza de un regreso triunfal o semi triunfal de Cristina Kirchner. Las especulaciones sobre su eventual candidatura y qué puede significar esa determinación para el futuro político y económico del país figuran hoy al tope de las inquietudes entre inversores, empresarios y hombres de negocios. Vale la pena repasar algunos de los análisis que se formulan estos días a propósito de las elecciones, Cristina, el Gobierno y el futuro de las inversiones y el dólar en el país:

– Lo primero que quieren saber en las empresas y los bancos es si finalmente Cristina será o no candidata, y en qué condiciones quedará la oferta del peronismo en la provincia de Buenos Aires. Es decir, en cuántas partes quedará dividida la oposición que enfrente a los candidatos de Macri y María Eugenia Vidal. Obviamente, cuanto más dividida la oposición, más chances de ganar para el oficialismo

– Las fechas clave ya están establecidas, pero conviene repasarlas: el 14 de junio se inscriben las alianzas electorales, y el 24 los nombres de los candidatos. Las primarias abiertas y obligatorias son el 13 de agosto, de modo que lo que se anote como listas y candidatos en junio, siempre puede cambiar hasta último momento. Por esa razón la incertidumbre no termina el 24 de junio.

– Al cierre de esta nota, todo indica que tanto Cristina como Florencio Randazzo podrían inscribirse para celebrar internas, y al mismo tiempo abrir de ahora y hasta agosto una negociación para unificar listas. Una verdadera partida de póker, donde cada jugador apuesta como si tuviera 4 ases en la mano.

– En casa de Gobierno creen que Cristina no se va a presentar. Es lo que opinan quienes suponen que no estaría dispuesta a enfrentar a Randazzo. Contradice la lógica de quienes creen que no solo Cristina se presenta, sino que su voluntad y apoyo entre los intendentes terminará por hacer rendir a Randazzo.

– Las encuestas más serias indican que la ex presidenta tiene casi 45% de imagen en Lomas de Zamora, 30% en Mar del Plata, y un sorprendente 25% en Vicente López. Estos analistas opinan que en el conurbano pobre y más poblado, la tercera sección electoral, Cristina le ganaría a Randazzo 7 u 8 a 1 en la interna

– Por ahora Cristina tiene 20 intendentes que la apoyan incluyendo los distritos más poblados del conurbano, contra 2 relevantes del randazzismo (Hurlingham y San Martín). La estrategia para seducir a los barones de conurbano es asegurarles completa autonomía para armar sus listas de concejales y legisladores provinciales. No imponerles en esos niveles a los jóvenes de La Cámpora. Quienes conocen el conurbano, sostienen que los intendentes apoyarán al candidato que más mida en sus distritos, para colgar la boleta municipal con sus listas de confianza.

– Las chances sobre la división del peronismo en la provincia de Buenos Aires, dato clave para arriesgar sobre si Macri gana o pierde en octubre, serían entonces las siguientes:

– Un PJ dividido en 2, parte con Sergio Massa y su frente Un País y el resto unificado con un candidato que surja de internas o acuerdo. Ese candidato podría ser hoy Randazzo o Cristina. El peor escenario para Cambiemos

– También, y bastante probable, si no hay interna ni acuerdo entre PJ y Cristina, una oposición dividida en tres o cuatro: parte con Massa, una parte con Cristina o, si no es ella, su candidato para el Frente para la Victoria (Scioli, Magario, Insaurralde). Y otra parte por afuera de un peronismo no K, con Randazzo, el PJ no K y movimientos sociales. Escenario ideal para el oficialismo.

Las próximas semanas irán definiendo las candidaturas, aunque la incógnita se mantendrá por lo menos hasta fin de julio. Los mercados tienen un nuevo motivo para estar atentos. Lo que ocurra en la provincia de Buenos Aires es decisivo. Que Cristina sea o no candidata, y en qué contexto de división llegará el peronismo para enfrentar a Macri en octubre lucen como los datos más sobresalientes.

Argumentos a favor de relajarse o preocuparse sobran entre todos los analistas. Muchos suponen que la candidatura de Cristina beneficia al Gobierno porque el final de su gestión fue tan malo que la polarización beneficiará a los candidatos del oficialismo. Son quienes apuntan que aún si lograra la ex presidenta 30% de los votos, impide la renovación del peronismo y facilita la re-elección de Macri en 2019. “Le pasa lo mismo que le pasó a Menem 2001-2003. Se va de a poco”, dicen en el oficialismo. Los marketineros de la política aseguran que nunca se vota para atrás, y que el mensaje futuro contra pasado en este turno electoral debería darle resultado al Gobierno. Así lo estarían indicando los sondeos.

Quienes temen el regreso de Cristina como un factor de disrupción política y económica afirman que la sola presencia de la ex presidenta en la escena política enrarece el clima para los inversores. Afirman que ya comienzan a observarse fondos locales y extranjeros que lentamente desarman posiciones de Lebac y dolarizan carteras.

No tienen tan claro estos consultores que el Gobierno logre imponerse fácil en octubre. Argumentan que la mayoría del padrón electoral, sobre todo en la provincia de Buenos Aires donde amenaza Cristina con su candidatura, está compuesto por sectores muy golpeados por el Gobierno Macri con los aumentos de precios y tarifas, donde la recuperación de la calidad institucional que trajo el final de Cristina no es tan valorada como en los sectores medios y medios altos urbanos. Por algo el slogan de la ex presidenta en campaña es bien básico y directo: “Piensen cuándo estaban mejor. Si conmigo, o con Macri”.

Gane, pierda o empate el Gobierno en octubre, la agenda económica que sigue luce cada vez más desafiante. Bajar impuestos y recuperar competitividad para compensar el atraso cambiario que deriva de no poder bajar el gasto ni el déficit parece una misión imposible. Y con la Argentina súper cara en dólares, sin bajar impuestos a la producción y al trabajo, no será fácil atraer inversiones. Con Macri y sin Cristina en la cancha, las cosas fueron y son bastante difíciles para la economía. Mucho más, sin duda, si la ex presidenta recupera aire político en el año electoral, cuando los optimistas aún esperan que sea el momento de la consolidación de Macri.

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