El titular del Sindicato Aceitero de San Lorenzo, provincia de Santa Fe (SOCA), Pablo Reghera, alertó ayer por la situación de 60 trabajadores que la multinacional Cargill suspendió el miércoles en su planta de la localidad de Puerto San Martín, según dijo, con descuentos salariales cercanos a los 4 mil pesos. El gremialista acusó a la empresa de montar una operación para forzar al gobierno a ”bajar las retenciones” o sacarle ”algún beneficio impositivo”.

La empresa, por su parte, reconoció por medio de un comunicado que ”suspenderá las operaciones en su planta de Puerto San Martín hasta marzo de 2014” debido a ”la falta de actividad causada por la falta de granos para procesar”. El texto aclara que la suspensión alcanza a 65 personas pero ”no afecta las fuentes de trabajo” pese a que admite que los trabajadores percibirán solo ”el total de su salario mínimo”.

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En diálogo con una radio santafesina, el jefe del SOCA consignó que ese monto implica descuentos promedio de 4 mil pesos por cada trabajador suspendido, lo que ”difícilmente le sirva a Cargill, que tiene en el país unos 8 mil empleados”.

Tiempo Argentino consultó a la firma por más detalles pero la empresa se limitó al comunicado.

Fuentes del sector confiaron, no obstante, que la multinacional barajaba la medida ”al menos desde hace un mes” y que, en rigor, la decisión no consiste en cerrar sino en ”concentrar su producción en la planta de Gobernador Gálvez, que le garantiza resultados más eficientes”. Pero insistieron con que falta soja.

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Reghera, en tanto, informó que el Ministerio de Trabajo de la Nación citó a las partes a una mesa de diálogo para el martes próximo a las 12hs. ”Si ellos (por Cargill) reconocen la totalidad del salario, tal vez los trabajadores aceptemos algunas reglas. Pero si recortan el salario vamos a resistir”, adelantó el dirigente.

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El titular de la cámara que nuclea a las empresas (CIARA), Alberto Rodríguez, dijo que el caso Cargill es parte de una tendencia ”preocupante”: ”La compra de soja viene poco fluida pese a la producción”, lamentó el empresario, que demandó a los productores ”buena voluntad porque estamos trabajando con una capacidad ociosa importante”.

Finalmente, el economista Ernesto Mattos puso a las aceiteras bajo la lupa cuando señaló: ”En un mercado donde crecieron los permisos de importación a la industria y donde no hay fábricas cerradas, esto suena a especulación de sectores empresarios que quieren la devaluación que piden cada diez años”, afirmó. 

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