No es algo novedoso, en Estados Unidos se viene experimentando desde hace 50 años, son muchos los países que por distintas razones utilizan sistemas para provocar lluvias, ya sea el caso de Israel que combate de esta forma la sequía o el caso de China, que disminuye la polución ambiental de Beijing con lluvias a pedido. Lo nuevo es que en nuestro país cada día hay más iniciativas al respecto.

Durante el año pasado se comenzó a evaluar en Mendoza la posibilidad de instrumentar un sistema de siembra de nubes que permitiría generar tanto lluvias como nevadas. No es casual que sea Mendoza una de las provincias que hagan punta en nuestro país, ya que el sistema que se utiliza es similar al que evita el granizo y lleva muchos años de experiencia en dicha provincia.

La implementación del sistema se basa en la utilización de los aviones de la lucha antigranizo con los que cuenta la provincia y usa pocos meses al año, a fin de generar lluvias en las altas cumbres, con el mismo compuesto químico (ioduro de plata) utilizado para menguar la intensidad de las tormentas de granizo.

Según afirman los expertos el sistema garantiza un aumento del 15% promedio de las precipitaciones, y puede aplicarse para hacer llover o nevar. Dicen además que no traería aparejada ninguna consecuencia negativa ya que no se está alterando ningún ciclo, y además en Mendoza se cuenta con la tecnología y la experiencia de las campañas de Lucha Antigranizo.

Del otro lado de la cordillera el Consejo Interregional de Emergencia Hídrica de Chile avanza en el desarrollo de un programa de siembra de nubes con el objetivo de estimular las precipitaciones en las regiones chilenas de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins, fuertemente afectadas por la sequía. Nuestros vecinos chilenos han contratado un técnico de la Academia Meteorológica de China que los está asesorando en este aspecto, ya que en China hay 30 mil agentes distribuidos en su extenso territorio que aplican esa técnica para, entre otras cosas, mitigar las tormentas de polvo que azotan su capital, Beijing.

¿Cómo funciona?
Sembrar las nubes consiste justamente en lanzar cohetes cargados con una cierta combinación de químicos que inducen la precipitación, en particular el yoduro de plata y el dióxido de carbono sólido, o hielo seco. Las partículas de yoduro de plata forman núcleos a los cuales están atraídas las partículas de agua, que se aglomeran y, al obtener cierto peso, caen. El hielo seco reduce la temperatura en la nube, promoviendo el congelamiento de las partículas de agua, con el mismo resultado. Estos químicos generalmente no son considerados dañinos a menos que uno esté expuesto intensa y continuamente a ellos.

Además de ser lanzados por cohete, estos químicos también pueden ser rociados sobre la nube por un avión o emitidos desde el suelo por un generador.

Claro que no todos están de acuerdo con estas prácticas que manipulan la naturaleza, entre otros citan como ejemplo a la misma China, la que más ha avanzado en este tema. Se cuenta que después de cuatro meses de sequía, en febrero del 2009 el gobierno sembró las nubes para inducir la caída de nieve, y es posible que se les haya ido la mano. Nevó por tres días y tuvieron que ser cerradas 12 autopistas alrededor de la ciudad, paralizando el tráfico.

¿Ustedes qué opinan al respecto?

Por Damián Morais para Infoclima.com

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