Teo Gutiérrez y un partido especial ante River: del beso con Gallardo a los tibios aplausos del final

El colombiano tuvo un partido discreto en el Monumental. Falló una buena chance y casi le sirve un gol a Alario

Teófilo Gutiérrez volvió al estadio Monumental. Aquel público de River que alguna vez lo aplaudió a rabiar, esta vez lo tuvo como rival en un partido en el que “El Millonario” se jugaba mucho. El equipo de Marcelo Gallardo debía ganar para ilusionar con arrebatarle el campeonato a Boca y enfrente estaba el colombiano, dispuesto a arruinarle la esperanza.

La noche de Teo en Núñez comenzó con un reconocimiento por parte de los fanáticos cuando su nombre sonó por los altoparlantes en la formación de Rosario Central. La figura del colombiano genera sentimientos encontrados en River: aunque su paso por el equipo fue destacado a nivel futbolístico, su salida fue algo polémica por su reclamo de “verdolagas” (dólares) para seguir en el club. Aún así, fue recibido con aplausos.

En la salida al campo de juego, el delantero se acercó hasta el banco de suplentes local y saludó a todos los jugadores y al cuerpo técnico. A Gallardo le dio un beso e intercambiaron algunas palabras.

Luego, llegó el momento del fútbol. En un partido cerrado, que se jugó al límite bajo una copiosa lluvia, Teo tuvo una de las más claras del primer tiempo. A los 34 minutos, recibió un pelotazo, enganchó ante Maidana y definió de derecha por lo bajo, pero el arquero Batalla le negó la conquista.

Ya en el complemento, volvió a ser protagonista de una jugada que pudo ser clave: a los 31′, perdió una pelota en el campo de Central y el balón le quedó a Ariel Rojas, quien asistió a Lucas Alario. El delantero sacó un disparo que Diego “Ruso” Rodríguez logró mandar al córner.

Sobre el final de su participación en el partido volvió la pierna fuerte. El colombiano fue amonestado por una dura patada sobre Ponzio y, a los 43′, el mediocampista de River le devolvió ‘la gentileza’ con una entrada fuerte. Eso fue lo último de Teo en el partido: se fue reemplazado y una parte del público lo premió con tibios aplausos, aunque también pudo escucharse algún silbido.

Otra vez, Gutiérrez se fue sin hacerle goles a River. Es una cuenta que aún tiene pendiente en el fútbol argentino.

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