Desde el borde del campo de Ferrocarril Sud, sólo se oye la exhalación de los jugadores, el impacto de la pelota, y sus gritos. Gustavo Roberti es el preparador físico y motivacional de Boca. “Después de tantos días de trabajo, los muchachos primero se cansan y después me odian, je. Pero no me puedo quejar. Con este grupo yo ya salí campeón”, se copa con Olé uno de los protagonistas de la pretemporada en Tandil.

-¿Se puede laburar tranquilo sabiendo que en medio de la pretemporada hay una final?

-Este receso es un poco atípico por el tema de la Copa. Pero supongamos que no jugábamos el desempate: igual teníamos que enfrentar al campeón, a River y a Vélez. Y los torneos de verano ya no son tan amistosos como antes, así que la preparación tampoco cambia demasiado.

-¿Por eso trabajan tanto en lo futbolístico?

-Al Vasco le gustan mucho los trabajos con pelota. Todo lo que se parezca a una competencia oficial, bienvenido sea.

-Hablando de los Súper, ¿participaste de la decisión de no poner a todos los titulares con River?

-Mi tarea es tener a todos los jugadores en condiciones para cuando el Vasco los requiera. Acá todos saben que arrancan de cero y que se pueden ganar un lugar. Aunque suene cassetero, es así.

-Salvando las distancias, Basile tuvo que irse por un clásico de verano.

-Sí, por eso te decía que ya no existen los amistosos, y menos cuando se trata de un clásico. No sé qué equipo jugará el 24, pero a veces los supuestos suplentes pueden darte más que los titulares porque están mejor descansados. Es más, les prohibí que corrieran o hicieran ejercicio en las primeras dos semanas de vacaciones.

-Sabés que si Boca no le gana a Vélez no faltará quien critique la preparación física del plantel.

-Eso está clarísimo. Muchas veces escucho que se dice: “A tal equipo le empataron en el último minuto, lo superaron físicamente”. Y ojalá me pasara eso a mí, porque significa que durante 89’ fui superior yo. No todo es lo que parece. Cuando vos te sentás a planificar un torneo o una pretemporada, no pensás en que podés perder un partido, te fijás en los detalles para ganar todos. Y más en Boca, donde la magnitud de la derrota es otra. Siento que estamos preparados. Si el 28 perdemos con Vélez no va a ser porque estamos duros de la pretemporada. Me gustaría saber qué es “estar duro” y qué es “estar blando”, porque no lo sé.

-Sos de los que creen que un futbolista no se olvida de jugar en 20 días.

-Va más allá de eso. Las derrotas deben ser analizadas desde infinidad de puntos, y la verdad es que el fútbol argentino no te da tiempo de profundizar demasiado. Ahora, por ejemplo, entre el 24 y el 28 prácticamente no tenés tiempo de recuperación. Pero sería incongruente quejarnos por todos los partidos que tendremos en el año.

-Pero son los propios jugadores los que dicen estar “duros”.

-Es que en el fútbol, como en todo orden de la vida, uno trata de nunca ser el culpable de nada. Algunos muchachos ya no lo dicen, saben encontrar el motivo real de los tropiezos. Pero está todo bien, a veces son influencias que vienen desde afuera.

-El último Boca de Bianchi jugaba una vez, perdía más de lo que ganaba y sufría lesiones.

-Porque hay varios factores que influyen en los resultados. Por ejemplo, cuando nosotros llegamos a Boca encontramos un plantel afectado por la salida de Bianchi. Y cuando vos estás mal de la cabeza, todo se torna más difícil, se sienten más los dolores. Un deportista de alto rendimiento compite todo el año con molestias. Pero cuando vos ganás y te sentís bien, las obviás. Es algo inconsciente. Por eso se dice que los triunfos te ayudan a trabajar mejor.

-Digamos que una derrota trae otra derrota, y además trae lesiones.

-En cadena, sí, te puede pasar. Igual yo veía que un jugador de Boca chocaba con el auto y le anotaban un lesionado al profe anterior. Hay que ser justos. (Juan Manuel) Alfano trabajó en el Inter y en el Valencia, no laburaba en la heladería de la vuelta de mi casa. ¿Vos creés que ahí llega cualquiera? Además, yo hablo mucho con Pablo Santella (PF alterno) y sé del buen trabajo que venían realizando. Las lesiones pueden originarse por el estado anímico, lo dicen los psicólogos deportivos. En Boca tenemos hasta controles individuales del nivel de stress. Y esos parámetros muchas veces coinciden con las lesiones. Si un jugador come mal, duerme mal o tiene problemas en la casa, afecta.

-Se te ve compinche de los jugadores. ¿Eso, por ejemplo, ayuda a que el trabajo sea mejor?

-Lo que pasa es que las pretemporadas tienen mala prensa. Se trabaja, pero también hay tiempo para divertirse, siempre dentro de los límites. Por eso me gusta incorporar algunos juegos con prendas, hasta hago que se peguen, pero para romper un poco el hielo. Y cuando hay que laburar, se labura.

-Fuiste arquero de Morón, pero no llegaste a debutar. ¿Cómo jugador eras un buen profe?

-Puede ser, ja. Jugué hasta el 91 pero no tuve suerte. Justo se había ido el uruguayo Silva Vullen a Boca, y quedaron Guillermo Crudo, Monasterio y Migliardi. Tres monstruos. Y después vino Cousillas. Ahí me di cuenta de que no me daba la nafta.

-Qué pecado justo para un profe…

-Me refiero a mis condiciones técnicas. Físicamente siempre tuve el tanque lleno, je.

Olé Tandil (enviado especial)

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