Sergio ”Maravilla” Martínez perdió su título ante Miguel Cotto por nocaut técnico

La decisión de la organización de enviar a Miguel Cotto primero al cuadrilátero, predispuso de otra manera al puertorriqueño, a quien no le gustó nada dicha iniciativa. En cambio, la música de Calle 13 acompañando la salida del argentino significó un espectáculo aparte para el actual campeón del mundo.

El espectáculo comenzó de la manera que se esperaba. El retador adueñándose del centro del ring, tirándole todo lo que tenía a su alcance, provocando que el bonaerense cayera tres veces a la lona. La zurda fue la herramienta mejor empleada por Cotto, frente a un ”Maravilla” deslucido.

La estrategia de pelear a distancia en el segundo asalto mejoró las condiciones para Martínez, aunque la superioridad continuaba siendo de su adversario. El inconveniente en las rodilleras y el pantalón perjudicaron sensiblemente al argentino.

En el tercer round el intercambio del golpe por golpe reflejó la diferencia de jerarquía de los protagonistas, aunque recién en esta instancia pudo observarse una leve mejoría del defensor del título.

En el cuarto capítulo se estableció una grieta en las pretensiones del centroamericano, dado que disminuyó la intensidad de su ofensiva. De todos modos, su izquierda seguía lastimando al quilmeño.

Si bien en el quinto asalto el campeón decidió arriesgar un poco más de lo que venía mostrando, sus intentos se desvanecieron en la defensiva de Cotto, quien de contragolpe continuó dañando el físico del criollo.

En el sexto, ”Maravilla” siguió con la estrategia de pelear más suelto, pero el que tenía el control del combate era el puertorriqueño. Sin dudas, ”Junito” mostró mejores argumentos para quedarse con el pleito.

En la segunda mitad del combate, el argentino buscó a través de su derecha, pero los ganchos del retador llegaban con más potencia. La labor de piernas que ha hecho el boricua fue fundamental para dominar las acciones en el Madison Square Garden.

El octavo round mostró nuevamente la vulnerabilidad de Sergio Martínez, y la idea del nocaut comenzaba a ilusionar con un triunfo que parecía imposible. Sin dudas, si la victoria no llegaba por la vía rápida, las tarjetas iban a favorecer al moreno.

En el noveno asalto la historia se volvió a repetir, y las dificultades del argentino atentaron contra la promesa que había hecho: el adversario en la lona y la defensa consumada. Los ojos hinchados de ”Maravilla” y sus movimientos tambaleantes presuponían el principio del fin.

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