Pese a la alta temperatura (36 grados) imperante a la hora del partido, River no perdió su dinámica habitual durante el primer tiempo, en el que se mostró ligeramente superior a su rival dentro de un desarrollo bastante equilibrado.

Inclusive los de Núñez merodearon el arco defendido por Rodrigo Muñóz con mayor asiduidad que Libertad, pero especialmente el joven delantero Lucas Boyé no estuvo fino en la última puntada como para quebrar el cero.

El juego se planteó durante esos 45 minutos plenos de juego evidenciando paradigmáticamente lo que fueron los ex futbolistas riverplatenses hoy devenidos técnicos, Marcelo Gallardo y Pedro Sarabia.

El equipo del ”Muñeco”, que acumula 20 partidos invicto, juega como lo hacía su técnico, con la pelota como el útil más preciado, mientras que el de Sarabia, defensor al fin, lo hace privilegiando la seguridad defensiva.

En ese contexto, el partido estuvo lejos de ser brillante y la falta de luces, más allá de las del contorno, conspiró contra la posibilidad de que, calor mediante, se generaran acciones lucidas o situaciones emotivas.
Por eso el final del primer tiempo entró en el descuento rumbo al descanso con un aparente destino de paridad en cero, pero el volante derecho Claudio Vargas se animó a pegarle desde 30 metros y sorprendió a Marcelo Barovero, que no pudo evitar que el balón impactara contra la red ingresando por el ángulo superior izquierdo.

Con la desventaja y el cansancio a cuestas River salió a jugar la segunda parte, pero la fortuna le tenía deparadas varias sorpresas a los paraguayos, y todas ellas desagradables.
Un penal cometido por Germán Pezzella fue, paradójicamente, el comienzo de esos pesares para el conjunto ”guaraní”.

Es que inmediatamente el partido se interrumpió por espacio de media hora cuando transcurrían 10 minutos del segundo tiempo a raíz de una interrupción de energía lumínica, y cuando volvió la luz el penal, quizás como producto de esa desactivación del juego, lo falló el delantero uruguayo ex Estudiantes, Vélez y Banfield Hernán Rodrigo López.

Y apenas cinco minutos más tarde River llegó al empate en una proyección de Ramiro Funes Mori, que llegó a una pelota sobre la línea de fondo y tocó atrás para le entrada libre del uruguayo Carlos Sánchez, quien definió con el revés del pie derecho ante la pasividad de los defensores locales, quienes evaluaban que la pelota había salido.

Acto seguido de esa conquista se volvió a cortar el suministro eléctrico por espacio de 10 minutos, y en la reanudación se vio a un Libertad sorprendido por un River que pudo tomar aire con cada interrupción y fue por más.

Y allí apareció, como en el superclásico con Boca, la claridad de Gallardo para leer el partido y realizar los cambios con precisión.

En aquella oportunidad advirtió que la clave estaba en jugar por arriba y lo hizo ingresar a Pezzella para jugar de delantero. En esta oportunidad el negocio estaba para jugar rápido por abajo y puso a dos ”rapiditos” con aire como Sebastián Driussi y Giovanni Simeone para desnivelar a la pesada defensa paraguaya.

Y vaya si acertó el lúcido Gallardo, porque en cinco minutos los dos píbes le ganaron el partido con sendas conquistas registradas con precisión y velocidad.

A los 26 minutos Driussi convirtió su primer gol en la primera de River y a los 31 el ”Cholito” definió con calidad un mano a mano con Muñóz para cerrar el marcador.

Los parates terminaron en definitiva favoreciendo a River, porque tuvo tiempo de recuperarse físicamente dos veces en medio del partido, algo que solamente se da cuando un equipo está en racha positiva. Y River claramente lo está.

Por eso hasta se atenuaron las quejas por el escenario del partido, que se trasladó del tradicional Defensores del Chaco a la cancha de Libertad, solamente porque River está sancionado y por tres fechas (incluida esta) no puede llevar su público cuando actúa como visitante.

El encuentro se jugó en el estadio Nicolás Leoz, ubicado en el barrio Tucuyuá, cercano a Asunción, con capacidad para 10.000 espectadores, pero el de mayores dimensiones del fútbol paraguayo, con 107 metros de largo y 73 de ancho.

En el otro encuentro de este jueves por la Copa Sudamericana se clasificó a cuartos de final Atlético Nacional, de Medellín, que como visitante superó por 1 a 0 a Vitoria, de Brasil, con gol de Daniel Boccanera. El cotejo de ida en Colombia había finalizado igualado 2 a 2.

Telam

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