Regresó Tigre tras el bochorno de San Pablo

 

En el estadio ”Morumbí”, los integrantes de la delegación argentina fueron amenazados con armas de fuego y golpeados cuando ingresaban al vestuario visitante.

El arquero Damián Albil, quien sufrió un culatazo en el pecho, ”pudo haber sido mucho peor”. ”Viendo lo que pasó, me parece que estaba todo armado”, agregó.

En tanto, Martín Galmarini, aseguró que ”estuvo todo orquestado” desde que llegaron a San Pablo y que quedaron ”a la buena de Dios”, al ser brutalmente agredidos en el entretiempo de la final de la Copa Sudamericana, que anoche consagró campeón al equipo paulista.

”Yo creo que tomamos la decisión correcta de no salir a jugar el segundo tiempo. Teníamos la sensación de que podía pasar cualquier cosa. Nos sentíamos a la buena de Dios. Una cosa es un palazo, pero otra es cuando ya sacan un fierro. Estaba todo orquestado”, declaró Galmarini.

Tigre perdía 2-0 al término del primer tiempo (habían igualado sin goles en la ida), pero cuando se retiraba a los vestuarios los jugadores fueron agredidos por agentes de seguridad e hinchas de San Pablo, y por la policía, por lo que decidieron no salir a jugar el segundo tiempo.

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El árbitro chileno Enrique Ossés suspendió el encuentro, y la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) realizó la premiación para coronar a San Pablo como campeón.

En ese contexto, Galmarini fue uno de los que peor la pasó ya que recibió un corte en el antebrazo que motivó puntos de sutura durante las agresiones que sufrió el plantel de Tigre, antes de ingresar al vestuario visitante.

”Esto es una vergüenza que terminó de la peor manera. Nos da una tristeza enorme no haber finalizado el partido y no poder saludar a nuestra gente, que mucha se rompió el lomo para poder viajar hasta San Pablo”, explicó.

”Antes de que decidiéramos no salir a jugar el segundo tiempo, los brasileños ya estaban dando la vuelta olímpica. Espero que alguien tome cartas en el asunto pero me imagino que sancionarán a Tigre, porque es un club chico, y no a San Pablo. No me quiero imaginar qué hubiese pasado si hacíamos un gol”, agregó.

Por otra parte, el defensor Mariano Echeverría reconoció que tanto los jugadores, como sus familias y los hinchas ”la pasaron mal” en territorio brasileño, y detalló lo que vivió el equipo en el marco del entretiempo.

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”Volaban maderas, no sabíamos quiénes eran los que estaban armados, a (Damián) Albil le dieron un culatazo en el pecho”, detalló.

”La Policía nos mandó a palazos al vestuario y mientras ellos alzaban la Copa, a Galmarini le estaban suturando el brazo. Nos respetaron muy poco. En la cancha estábamos perdiendo y nos hubiésemos ido con la frente en alto con el segundo lugar, pero lo que no podemos aceptar es que te apunten con un revólver en el pecho y te caguen a palos”, añadió.

En tanto, el técnico Néstor ‘Pipo´ Gorosito volvió a mostrarse indignado por la situación que le tocó vivir al equipo.

”Nunca viví algo así. Eugenio Figueredo (secretario de la Conmebol) vio la sangre, el cuarto árbitro también vio todo, se filmó lo que estaba pasando y no hicieron nada”, enfatizó.

”Les pegaron a los jugadores. A Albil lo apuntaron con un arma. Algunos estaban con contusiones, otros cortados, una situación que yo nunca viví. De AFA nadie me llamó”, concluyó Gorosito.

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